lunes, enero 09, 2006

JANE EYRE de Charlotte Brontë

JANE EYRE
(Jane Eyre)
Charlotte Brontë
Editorial Sopena
Barcelona 1975
300 Páginas


Argumento

Jane pierde a sus padres y va a parar a casa de un tío que pronto muere y la deja a merced de su esposa y de sus malcriados hijos, pero Jane no es una niña sumisa, por lo que pronto se verá internada en un colegio. Durante un invierno especialmente frío, las pupilas mal alimentadas, faltas de higiene y de abrigo mueren a montones, pero Jane no es una niña débil, y sobrevive, aunque más no sea para vivir, hasta el final de la novela, interminables vicisitudes.

Opinión

He tratado, al escribir el argumento, de ser lo más impersonal posible, para despacharme a gusto aquí. Leí en alguna parte que las hermanas Brontë escribían desde muy pequeñas, se dice que habían inventado, durante un juego, un poblado imaginario, y escribían sobre la vida y las actividades de sus habitantes. Ellas, encontraron en la literatura un medio de salvación, de fuga de su atroz realidad, y a cambio, entregaron a la literatura, tres inmensas obras, con lo que dejaron saldada su deuda (Cumbres borrascosas, Jane Eyre, y Agnes Grey) y no es difícil imaginar por cuanto tiempo más las personas seguirán disfrutando de estas obras.

Jane, me parece un personaje increíble; carga con sus virtudes, como si fuera real. Es admirable como Charlotte Bronte hace crecer al personaje en la novela, cómo logra mostrar lo que el paso del tiempo genera en las personas; los años aplacan el inconformismo infantil de Jane, le aportan desconfianza, cautela, silencio, y sin embargo el lector sabe que algo de aquella niña permanece muy dentro de la joven. Jane Eyre no da respiro, y el hecho de que sea mujer y de que trabaje como institutriz pasa a ser un mero detalle porque con un parche y una pata de palo bien podría ser una historia de aventuras, o cambiando los escenarios, una de ciencia ficción. ¿Qué quiero decir? Que a esta historia no le hace falta nada; tiene acción, tensión, desarrollo de personajes, argumento, estilo, técnica. Jane Eyre, no es en absoluto una novela romántica sin más, está cargada de la épica cotidiana, del desafío de crecer, del riesgo de amar, de la soledad del hombre, y de lo absurdo de la vida.

10 comentarios:

  1. Está interesante el blog!, da ideas para buscar libros que a veces ni sabemos que existen, me gustó, saludos,



    JD

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  2. Me estoy dando cuenta de que eres especialista en las Brontë, felicidades, son excelentes.

    Siempre que me pongo a pensar que la muerte de su madre trajo para ellas el encierro de un fatal internado (hasta se enfermaron), siento que algo dentro se me sobrecoge. La literatura debió de serles además de muchas cosas, un gran apoyo y refugio.

    Tengo entendido que esta novela si tuvo éxito cuando se publicó ¿verdad?

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  3. Magda, no tanto como especialista, pero sí he leído lo que tuve a mi alcance, sobre ellas. Lo mejor, la biografía de Charlotte que escribiera su amiga, Elizabeth Gaskell.
    Jane Eyre tuvo tanto éxito, que opacó a las otras dos que publicaran casi en simultáneo sus hermanas, y le permitió a Charlotte, que sobrevivió a ambas, llegar a vivir de lo que escribía. Sin dudas el éxito fue motivo de las pasiones mucho mas sosegadas y el final feliz.

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  4. No conozco la biografía que escribió Gaskell, debe de estar muy interesante. En lo personal me encantan las biografías, asi que habré de leerla.

    Si, que razón tienes cuando comentas acerca de un final feliz. Creo que ello es muy importante en esta recepción. Tengo un amigo que realizó la recepción de Pedro Páramo de Rulfo en Alemania, fue muy destacado ver la importancia de los finales en las obras.

    Quizá no seas especialista, pero sabes mucho sobre ellas, lo que nos permite a nosotros, a la vez, aprender.

    Que tengas muy buena semana.

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  5. Buenas, no suelo escribir en foros porque me da pereza, pero al ver que estaban comentando algo sobre Jane Eyre y su autora no me he podido contener; tengo una inclinación especial hacia la literatura de estas hermanas, y Emily es mi literario amor platónico -de momento-.
    En cuanto a la novela que se comenta, me gustó mucho cuando la leí, aunque he de reconocer que en ciertos puntos su desarrollo me pareció un tanto brusco, algunos momentos infantiles por absurdos, ... Realmente no es la obra de estas hermanas que mas me gusta (si nos empeñamos en apreciar en sus novelas un común sentir y ver la vida y la literatura,
    llamémosle "Brontiano").
    Pese a ello guardo un muy grato recuerdo de los momentos que pasé leyendo esta novela; pasajes como el del internado (por decir alguno) son impresionantes, asi como la forma de retratar y desarrollar muchos de los personajes que aparecen en el relato: la misma Jane, y sobretodo el señor Rochester.
    En cuanto a que el exito dulcificase el estilo de Charlotte Brontë, no puedo opinar, pues aparte de "Jane Eyre" solo he leido "El Profesor", que es anterior a esta, teniendo un estilo bastante mas crudo, aunque "Jane Eyre" siga una linea similar. También es cierto, por lo que he podido leer en la obra de las Brontë y en alguna biografía y esbozo de sus vidas, que tanto en lo que respecta a la creación literaria de Charlotte, como en lo referente a su caracter, forma de ser, de pensar, etc, pese a todo su apasionamiento e incluso rudeza dentro de la época que le tocó vivir, Charlotte era, de las tres hermanas, o, ¿porque no?, de los seis hermanos, la mas contenida, tratable, y llendo mas lejos, la mas "equilibrada" emocional y psicológicamente.
    Respecto al exito editorial
    de "Jane Eyre", creo que arrasó en EEUU al poco tiempo de publicarse. Pese a que ciertas celebridades de la época la atacaron, y que desde ciertos sectores le recriminaron su rudeza, tachándola de grosera y grotesca (para la época), esto no supuso un escollo para que se convirtiese en pocos años en todo un "bestseller".
    En cuanto a que su exito empañara la posible trascendencía de las otras dos obras publicadas simultaneamente y obra de sus hermanas: "Cumbres Borrascosas" y "Agnes Grey", creo que precisamente el exito de la novela de Charlotte debería haber desviado algo la atención de los lectores hacia esas dos novelas firmadas por supuestos hermanos de la autora (por los seudónimos usados). Fuera como fuese, creo que si en "Jane Eyre" ya aparecían elementos que chocaban frontalmente con la mentalidad británica, y de la época en general, en lo concerniente a diferentes puntos: la concepción de la literatura, el papel de la mujer, tanto en esta última como en la sociedad, el tratamiento de ciertos estereotipos, clases, castas, etc; en las otras dos novelas muchos de estos puntos estan tratados de una forma aun mas cruda y descarnada. El estilo de Anne y Emily, aparcando sus diferencias, resulta mucho mas "fiero" que el de Charlotte. Creo que la manera en que concibieron sus obras, y la forma grosera, despiadada y casi atroz (conciente o inconsciente) de tratar muchos de sus personajes y el ambiente en el que estaban inmersos, hacía que ambas novelas resultaran indigestas, demasiado audaces, casi inabordables, para el lector británico de hace siglo y medio; pese a que dentro del romanticismo y la novela gótica se escribieron novelas igual de atroces que si que obtuvieron exito. He de decir que prefiero las tres solitarias obras que dejaron entre las dos Anne y Emily a lo que de momento he leido de Charlotte. Esto no quita que me guste lo leido de Charlotte Brontë, y recomiendo francamente a toda persona interesada que lea "Jane Eyre" o "El Profesor", y la animo a acercarse al resto de la obra de esta autora, que seguro será igual de interesante.

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  6. apasionante hisoria .no pude dejar de leerla una vez k la empeze,era como si el personaje cobrara vida .creo k la atora era una maestra en eso de transmitir emociones.de las hermanas es la unica novela k lei, espero leer algun dia cumber borrascosas,me la han recomendado.

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  7. No me gusta mucho "Jane Eyre", quizás porque la comparo demasiado con "Cumbres borrascosas". En "Jane Eyre" veo el modelo del relato sentimental, tantas veces repetido en la narrativa clásica y en el cine; es una novela de sofá. En "Cumbres", el ideal de novela romántica (pasión, misterio, desgarro); es una novela para leer al raso en una noche de tormenta. Las pasiones extremas resultan patéticas y ridículas sin la pluma de Emily.

    Magnífico tu blog. El mío, en www.poeticas.es

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  9. ATENCIÓN SE DESVELAN DATOS DEL ARGUMENTO



    Durante la lectura de los primeros capítulos de Jane Eyre me dio la impresión de encontrarme con una historia “romanticona” sin demasiado misterio, un dramón victoriano de difícil o imposible digestión. Pero conforme me iba adentrando en la narración y ésta se iba tornando cada vez más compleja y trágica fui descubriendo, por el contrario, una más que interesante trama, que aun detonando una potente (y en algunos momentos asfixiante) carga de romanticismo, resultaba sobre todo bastante insólita, rara o extraña; una novela diferente al resto escrita por una mujer que al parecer tampoco era el típico ejemplo de dama victoriana.

    Es bastante inusual (diría prácticamente imposible) que cualquier novela de género sentimental, no sólo en las de aquella época sino también en las de la actualidad, aparezca una heroína de psicología tan compleja como Jane Eyre (en general, lo son la de la mayoría de los personajes principales: Rochester o el gran St. John, del que hablaremos más adelante), tan rica en matices, con esa carga de profundidad no sólo en el ámbito de lo sentimental sino en el de la pura reflexión personal e incluso en la caracterización física de su personaje: una chica fea o al menos sin demasiado atractivo aparente.

    Un aspecto a destacar es que Jane me parece una joven a la que puedo tomarle cariño o no, comprender o no, que no puedo evitar el juzgarla, que me parece llena de contradicciones (o en su defecto: que puede llegar a provocarme sentimientos contradictorios como lector). Y todo esto viene motivado por que Charlotte Bronte consigue crear un personaje HUMANO, nada plano. Jane no es la típica heroína romántica de una pieza sino que la autora consigue una mujer de carne y hueso, enormemente vital de que la puedo sentirme cómplice en un momento dado por los sentimientos tan firmes que demuestra hacia Rochester o indignarme igualmente por mostrarse tan rígida o severa consigo misma, tan poco merecedora de su amor. Esta posibilidad me motiva intensamente.

    Está claro que Charlotte Bronte quiso y supo ir mucho más allá de lo romántico. No quería escribir tan sólo un laberinto de pasiones más o menos turbulentos sino que ésta le sirvió como excusa para expresar su opinión o inquietudes sobre asuntos o cuestiones que la preocupaban o interesaban. Así, mientras me entretenía, conmovía o me aterrorizaba con las diversas odiseas personales de su alter-ego, la lectura me evocaba también la reflexión sobre conceptos tales como lo nefasto de llevar una vida basada en la excesiva rigidez o la influencia funesta que puede ejercer cierta educación religiosa o represiva en las personas demasiado sensibles, por citar tan sólo dos temas que pienso que aparecen con más frecuencia e insistencia a lo largo de la narración, temas que me preocupan y obsesionan también a mi con cierta frecuencia.


    Esta novela me ha gustado también por las cosas que NO me cuenta, por todo aquello que la autora me permite entrever entre líneas o por aquellas cuestiones que deja a mi libre interpretación. Esto tiene que ver con el planteamiento narrativo de la novela. Como Jane es la única narradora de los acontecimientos sólo los conocemos a través de sus ojos, con las limitaciones que ello conlleva. Igualmente, hay cosas que calla o que no desea contar, personajes que quizá no llegamos a conocer mejor porque ella tampoco es capaz de llegar mucho más allá.

    Entre las cosas que NO me cuentan una de las que más me llama la atención es esa curiosa elipsis que nos impide conocer que sucedió en el internado desde el momento en que muere su mejor amiga de tuberculosis hasta que abandona el internado convertida en una jovencita para enfrentarse con el mundo (en este caso, el señor Rochester). La chica que salé de aquel lugar para trabajar como institutriz no es la misma Jane que entró cuando solo era una niña. Supongo que aquella educación que recibió tan rígida y severa o toda la tristeza y soledad que pudo experimentar en aquella sórdida escuela terminaron de domar aquel carácter rebelde y bastante contestatario que manifestó sobre todo cuando vivía con su tía. Esta niña respondona y agresiva se fuera transformando finalmente en una joven bastante introvertida, con bastante dificultad para expresar sus sentimientos, con un nivel de autoestima nulo y un pobre concepto de sí misma y de sus posibilidades reales. Cuando Jane llega al hogar de Rochester y Adele no se quiere nada a sí misma y en eso algo tuvo que ver sin duda su estancia en tan sórdido lugar. Poder imaginar que pudo suceder, como fueron aquellos años de formación es otra cosa que me resulta también de lo más estimulante.

    Entre los asuntos que quizá no se atrevió a abordar con mayor claridad o que deja a libre interpretación del lector destacaría la figura de St. John, el primo de Jane. Este hombre, descrito como una especie de reencarnación de un dios griego, podría tener a sus pies si quisiera a la señorita Oliver, la joven más hermosa del lugar (pero no quiere). Se caracteriza por una personalidad aferrada obsesivamente a lo religioso, tan rígida y severa consigo mismo que no se permite sentir el más mínimo gesto de pasión o de deseo hacia ninguna mujer, poniendo siempre como principal prioridad (o como excusa) en su vida la entrega abnegada al ejercicio comprometido de su actividad religiosa. En ese sentido, esgrime argumentaciones demasiado absurdas para convencer a su prima de que nunca se casará con Rosamond Oliver, o le plantea a la propia Jane un matrimonio tan insólito que ella no puede menos que negarse (aunque lo más normal y habitual en aquella época es que cualquier otra chica hubiera aceptado sin más). Desde mi punto de vista, St John no es más que un joven que no ha llegado a asumir su verdadera sexualidad y busca en esa aparente religiosidad su refugio. Su concepto de la mujer es como de algo meramente decorativo. No creo que su falta de pasión o de pulsión sexual se deba tan sólo a una opción personal por el celibato. De hecho, le pide a su prima que se case con él, pero no le mueve ni el deseo por ella, ni la pasión, ni la quiere… ni siente absolutamente nada. Entonces ¿Por qué le pide tal cosa? ¿Sólo para que vaya a ayudarle en su actividad misionera? Jane le propone ir únicamente como su ayudante, pero se niega… quiere casarse para guardar las apariencias. Me da la impresión de que el joven clérigo no llega a asumir del todo la cruel realidad: que no se siente atraído por las mujeres.

    Otra opción mucho menos insidiosa para con él, o en todo caso mucho más benévola, podría ser que en realidad si que fuera capaz de “sentir” pero que estos deseos permanecían reprimidos en su interior de tal modo que incluso cuando quiere pedir a su prima en matrimonio le resulta imposible plantear las cosas de otro modo mucho más sentimental o romántico.

    Sea por la razón que sea, la visión que Jane nos da a veces de los acontecimientos narrados o de los personajes en algunas ocasiones, como ocurre en este caso, me permite dejar volar la imaginación hasta límites insospechados lo cual me gusta bastante e indica que los personajes son mucho más complejos de lo que pudieran aparentar en un principio.


    Finalmente Jane Eyre resulta ser una historia de redención por amor (la del personaje de Rochester), por lo tanto tiene algo de moralina o al menos de fábula moral, aspecto éste que confieso es el que menos me interesa de todos los apuntados en esta reseña pero que no consigue empañar para nada la sensación placentera que me ha provocado la lectura de esta hermosa e inolvidable novela.

    JOSEPH B MACGREGOR

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  10. Me ha encantado esta novela, ni siquiera tengo palabras para expresar lo que he sentido al leerla por segunda vez en mi vida, aunque el tiempo de su creación y el la actualidad difieran de momento histórico, para nada deja de ser una novela de enseñanza, donde el amor es el sentimiento capaz de doblegar y armonizar a todo ser humano y dónde la moralidad no deja de ser una guía en la que nos envolvemos cotidianamente, aunque me siento súper feliz por el final, no dejo de ver bien la posición de Jane, una persona equilibrada debe seguir siempre el rumbo de las costumbres y reglas que desgraciadamente nos enmarque la sociedad, ella hubiese bien podido vivir de concubina con Rochester, pero su dignidad no le daba ese valor, al sentirse luego en una persona quizás sucia y desmoralizada, cuantas cosas aunque no sean penadas por la ley la sociedad las discrimina, no es fácil vivir una vida donde seas descriminada y desvalorizada, en cuanto a Rochester lo amo y no soy Jane, es todo un caballero, nada perfecto pero sí consciente de sus faltas y pecados, redimido y bien sufrido, que se enamorada una mujer por sus sentimientos y sencillez, si bien la novela descrimina esa época de mezquindades y ambiciones, con vicios de ricos, ambiciones, no la podemos ver alejada de la actualidad, solo que él tomó la vida como una escuela, cada golpe para él fue una enseñanza, que solo le trajeron dolores y remordimientos.
    Es ese el amor que aunque en esa época veo que era casi imposible encontrar, los momentos actuales se encuentra en iguales condiciones, la modernidad en la que nos vemos sumergidos nos lleva a experimentar tanto que creo que en ese experimento nos quedamos sumergidos y casi siempre terminamos dirigidos a lo material, pero en fin, ese es el amor de novelas, me encanta y si pienso que existe tanto en aquella época como en la nuestra.

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