domingo, junio 25, 2006

ONCE TIPOS DE SOLEDAD de Richard Yates


ONCE TIPOS DE SOLEDAD de Richard Yates
“Eleven kinds of loneliness” 1957
Emecé editores 2001
253 páginas

11 relatos, como dice el título, sobre personas que no mirarías al pasar junto a ellos, esos que se confunden (nos confundimos) con los que cruzan un paso de cebra a hora punta, con los que salen del hospital, que se caen borrachos en un bar, de chiquillos que salen corriendo de una escuela, o esos que ríen borrachos en una despedida de solteros, de militares que saludan agrupados en la fuerza del grupo... Relatos de gente normal, transparente para el mundo que camina a su lado, pero que sus situaciones, sus vivencias son exactamente las mismas que las de las grandes pasiones, tristezas, alabanzas, caídas, que los grandes amores y odios de los personajes mas interesantes o de las literaturas más aplaudidas.

Opinión

El maestro oculto, o el olvidado, o quizás el de menos suerte, o, acaso, el de vida menos atractiva de los grandes escritores norteamericanos de mediados del siglo XX.
No tiene nada, absolutamente nada, que envidiar a los mi muy queridos Carver o Cheever, maestro reconocido de Richard Ford o Richard Russo. Richard Yates escribe sobre la vida, no importa que sea sobre perdedores, o sobre a los que les explotaron los sueños en la cara, o sobre gente que sobrevive nada más, podría haber sido sobre extraordinarias muestras de humanos literariamente apetecibles, pero nada hubiera variado la calidad de sus cuentos, de su forma de entender la literatura y por ello de enseñar la vida.
Yates es un gran escritor de situaciones, las tensa y destensa a placer, las remueve y las enfrenta sólo con una mirada o las envuelve con un olor, (ambos, el olor y las miradas pueblan sus páginas como elementos que unen la literatura con lo más cercano del vivir diario). En sus escritos las posturas, las formas, los gestos, el enfrentamiento con la vida de sus personajes son una forma de describir lo más nimio, pero no menos importante, de la postura corporal , incluso vital , en las situaciones en las que se encuentran. Al final la vida se reduce a una serie de gestos a veces privados, a veces públicos, que se hacen para demostrar que eres lo que no eres. Casi siempre con poses llenas de vitalidad y de individualismo, en donde falsean la realidad porque en realidad todo el mundo quiere ser como los demás, como la masa, no distinguirse... para que la soledad , la constante soledad de la vida moderna, rodeada de gentíos, de ciudades llenas de gentes y aislamiento, no acabe llenándolo todo; y por ello cada uno se enfrenta a ella como puede o como sabe, casi desde niño buscando ser aceptado, ser parte de ese grupo, pero casi nadie lo consigue, y si lo consigue, son solitarios en grupo...Toda vida se reduce a una rutina de hechos que te alteran si cambian, solo cambian para los triunfadores, al resto del mundo sólo desean que no cambie nada.
Richard Yates escribe desde la calle, desde la ventana de enfrente, no está en una torreón dorado, ni siquiera en un bar de lujo; mira las caras, las palabras de la gente, las miradas torvas o cariñosas, tiernas u odiosas, las describe mostrando el mundo como es, el que no quiera saberlo que no lea estos cuentos, que lea sobre aventuras amorosas con hermosas/os hombre y mujeres en hoteles idílicos con primavera eterna...

PEQUEÑOS REINOS de Steven Millhauser


PEQUEÑOS REINOS de Steven Millhauser
“Little Kingdom” 1993
Editorial Andres Bello 1998
281 Páginas

Argumento:

Tres cuentos:

“El pequeño reino de John Franklin Payne”
La historia de un dibujante de tiras de comics, al que sus historias y personajes van ganando terreno a su vida. Donde crear nuevas formas y vivencias, innovar y reflejar el mundo a través de figuras extrañas pero reales, son el fin casi único de su vida, lo demás va quedando a un lado, fuera, de los cuadrados rectilíneos donde se ubican sus viñetas en el papel.


“La princesa, el enano y la mazmorra”
Relato donde el narrador ve las historias, los sitios, las situaciones, pero las ve de manera borrosa, la que le da el conocer la historia a través de las leyendas que circulan por el pueblo desde donde ve el castillo, allí donde ocurrieron aquellos sucesos. Incluso deja ver dudas sobre la veracidad de la historia de la princesa que amaba a su esposo, pero que este presa de celos, le enviaba las pruebas más terribles e injustas, a través del enano, bufón de la corte.

“Catálogo de la exposición: el arte de Edmun Moorash 1810-1846”

La vida, toda la vida, del pintor Edmun Moorash; sus estados de ánimo, los malos y buenos momentos, sus amores, sus decaídas, la salud y el humor de su hermana, se ven en las formas, colores, figuras, sensaciones que aparecen en la exposición de sus cuadros. Cada uno de ellos son analizados como se haría en una exposición al uso, pero a diferencia de esta, aquí Millhauser analiza la vida (y la muerte) que se ve en los lienzos.


Opinión:

A nadie puede dejar indiferente Steven Millhauser, sus libros llenos de originalidad en los que busca una vuelta más de la tuerca en las formas de mirar la literatura, de enfocar a sus personajes y revelar sus historias. Pero no es una pose, no es un fuego de artificio para hacerte mirar al cielo deslumbrándote con explosiones efímeras, es la utilización de un marco diferente para mostrarte el mundo, diría mejor “su” mundo, ese que aparece desde su propia sensibilidad. Y he dicho “su” mundo porque Millhauser crea un sueño particular, donde le rondan fantasmas conocidos que van y vuelven, fijos o cambiantes, reconocibles o lejanos. Sus historias que alguien ha definido con muy diferentes adjetivos, desde oníricas pasando por la arquetípica y siempre disponible de góticas, incluso de realismo mágico, o de poéticas; aceptan todas y cada una de esas definiciones, claro que sí, pero siempre bajo el título de Historias de Steven Millhuaser, la única aceptable bajo mi punto de vista. La forma de los cuentos, común en “El pequeño reino de John Franklin Payne”; dividido en pequeños relatos diferenciados, casi con forma de libro de historia antiguo en “La princesa, el enano y la mazmorra” o en forma de catálogo de exposición, describiendo cada uno de los cuadros como dice el título de “Catálogo de la exposición: el arte de Edmun Moorash 1810-1846, son esas partes que mejor definen la originalidad de Millhauser, siguiendo el camino diferente que traza para contar sus relatos.
“Pequeños reinos” son historias fantásticas que vienen desde las leyendas, el arte, los sueños (esos sueños que se tienen en el momento de entrar en la cama y son las cosas que se desean, que se recrean, pero a las que Millhauser les da un fin, él acabó el sueño, lo vivió y vio que el fin no es siempre el que se desea, se escapa de las manos del autor, del soñador). Pequeños reinos son de la mente, son pequeños refugios de la imaginación, pequeños lugares propios donde la invención y las palabras son el paraguas que te separa del mundo. El título del libro, al menos para mí, cita más al autor que a las historias que cuenta, nombra más el lápiz que el papel.
Recrearme en los libros de Millhauser es uno de los mayores placeres que he encontrado en la literatura en los últimos años, oculto tras la sombra de grandes escritores mediáticos, aparece como el lugar oculto donde refugiarse ajeno a las multitudes , o ese pequeño rincón oscuro donde nadie te ve y no te moja la lluvia.