martes, marzo 17, 2015

LAS DIEZ MIL COSAS DE MARIA DERMOUT





















LAS DIEZ MIL COSAS DE MARIA DERMOUT

de tienduiz end dingen 1959
ED. DESTINO 1959




Se pueden contar con los dedos de una mano los libros que he releído, éste es uno de esos pocos, cada vez que lo miraba en la estantería sentía que algo se me había pasado, que a pesar de que me había gustado mucho, los detalles de todo lo que cuenta María Dermout se me habían escapado de entre los dedos como la arena fina de aquellas playas de las Molucas.
Y así es... La lista de detalles, a veces ínfimos a veces aparatosos, que se me había despeñado por mi falta de atención o porque con el tiempo uno aprende a leer con más sabiduría y  atención, eran demasiados para un mínimo de rigor literario. Cada detalle era una nueva forma que aparecía en el recuerdo, de entre aquellas diez mil cosas que aparecen casi una por una por entre las hojas del libro, apenas he reconocido unas pocas, todo el imaginario del libro se presenta apabullante, te rodea, te señala, te deletrea todos sus nombres para que no los vuelvas a olvidar.


Siempre me ha impresionado la capacidad de un escritor para  combinar lo bello y lo triste, lo poético con lo cruel y lo salvaje. María Dermout lo lleva más allá, compagina las páginas, los lugares, los sentimientos, las situaciones mas bellas, contraponiéndolas a lo más duro, a la cara menos dulce de la vida y quizás por ello puede construir un libro sobre la vida, sin artificios ni atajos. Así son las cosas. ..A fin de cuentas el transcurrir del tiempo es una sucesión de malos y buenos momentos, de imágenes bellas y trágicas, de momentos para recordar o para olvidar, de vivos y muertos, de amor y odio. Y así se refleja en sus textos.


El libro te seduce, casi te fascina, por el recorrido por la vida de una sucesión de mujeres y hombres, en las que la principal protagonista es“ la dama del pequeño jardín” , que educada por su abuela, maestra en las cosas mágicas, en las formas invisibles, en los elementos que confunden realidad y deseo, es la dueña de un pequeña parte del mundo en una isla de las Molucas en un momento indeterminado entre el siglo XIX y XX, donde la vida se mueve lenta y ordenadamente, donde cada cosa debe ser respetada y llevada por un cauce acorde a su dignidad e importancia, donde las pequeñas cosas tienen la misma importancia que las grandes, donde los detalles mueven el mundo. Pero también te seduce por el recorrido por el lado oscuro de la vida: la muerte. Pero que en el libro aparece como un suceder de la vida: hay personas que matan y las hay que mueren. Todos son, quizá, victimas al mismo tiempo, pero son las asesinadas las que vuelven a hacerse preguntas, a regañar a los vivos, a comprender su principio y su fin, a jugar en sus playas o sus selvas. Nadie sabe si son de verdad o es la mente de las personas que se apenan por ellos los que las han atraído, pero ahí están , vivos por un momento. Sobreviviendo entre las palabras y la memoria de las personas que las amaron o que simplemente las recuerdan o respetan tanto su vida como su muerte.

Parece por un momento, mientras lees el libro, que de las páginas del libro emana un olor a especias y mar, que el calor inunda la habitación y los pájaros de vivos colores sobrevuelan la lámpara del techo; es la magia de la literatura, de la buena literatura, la que hace parecer ciertos los hechos que se describen, las cosas que se cuentan, nada parece distante, no hay océanos separándonos, entre tú y “la dama del pequeño jardín”. Vives, ríes, te matan, remas entre las “proas” de la bahía exterior de la isla, recoges cocos, cortas orquídeas, ves fantasmas y los delatas, recoges moluscos y caparazones, pescas pequeños peces a la luz de las antorchas, tocas campanas para despedir a los invitados, guardas cosas mágicas en los cajones, y todas aquellas miles de cosas que cuando cierres los ojos, ahora o dentro de muchos años, te harán recordar cosas importantes o bellas que has leído, visto,  hecho o soñado.

wineruda

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