martes, noviembre 24, 2015

EL HALCÓN PEREGRINO de GLENWAY WESCOTT



















EL HALCÓN PEREGRINO de GLENWAY WESCOTT
the pilgrim hawk 1940
Edt. Circulo de lectores 124 pág
Trad : Toni Hill





Puede resultar desconcertante leer una novela corta, casi un cuento largo, que se puede entender de tantas formas como lectores la lean, puesto que como todo escrito de valor simbólico lo es más para la interpretación del lector, que el intento de descubrir el significado último que buscaba el autor, que en lineas generales podría asomarse en las líneas de este libro, pero siempre he pensado que en un libro, el modo que es descifrado, pertenece exclusivamente al lector, a sus experiencias y momentos mentales. Si no fuera así la lectura se convertiría en un repaso de la biografía, pensamientos, ética, sentimientos del autor antes de la lectura de su escrito. Eso no sería una lectura de una obra de arte, sería otra cosa. El autor pone los medios, la belleza, la intención, el método, la filosofía, pero no pone ni la perspicacia ni las posibilidades del lector.





Así este libro tiene un mundo de interpretaciones. Encerrados en el estrecho espacio de una casa en Francia -allá por el periodo de entre-guerras del siglo XX- confinados en el mísero transcurso de una tarde veraniega, -esperando que llegue la cena-, los personajes están aprisionados no sólo en esas medidas espacio-temporales sino que también los están en la interpretación de sus actos y pensamientos y en el análisis de su actos por parte del narrador, mediatizado por sus propios impulsos morales, sexuales, culturales o de simple acto reflejo momentáneo de amor-odio. Desde la figura central de Lucy un halcón que centra el discurrir tanto de los pensamientos de Alwyn Tower -el narrador- como de la conversación entre los Alex- la dueña de la casa- y los Cullen los invitados y dueños del halcón. Alwyn separa dos características de los halcones que se dejan morir cuando, viejos, no pueden cazar y que a pesar de ser utilizados en cetrería, nunca han perdido su estado salvaje y sólo se quedan por que viven mejor así. Dichas situaciones son comparadas por Alwyn con el comportamiento sexual y amoroso de los humanos -las personas se creen jóvenes aún cuando han perdido la juventud- y, por ende, lo compara con el matrimonio, que cree estado natural de los hombres -enfatizando el sentido propiamente masculino del termino-. Su decadencia y la soltería es un fracaso, una condena a parecerse al halcón, un no haber conseguido llegar a los términos que la moral del momento, y que el estado natural de las cosas cree ser la forma perfecta de ser y estar. Por contraposición al estado de decadencia moral y estética de los Cullen, el narrador añade los personajes de los criados, una pareja entrada en años, humildes y con cierta sensación de ser protagonistas de un serial de costumbres clásicas contadas por esnob de ciudad, pero que, en definitiva, sirven para demostrar que al final de igual cual sea el estrato social del que se surja, el comportamiento humano -los celos, las peleas, la compasión, el amor real o irreal, la relación- es la misma para todos.





Creo que hay varias razones pero si por algo merece la pena leer este libro es por la forma que está utilizado el recurso de describir en primera persona todas lo que ocurre en el libro y las sensaciones que le producen sea por su cultura su asco o su pasión. Ya que, en una especie de monólogo interior, aparece descubiertas un derroche de ideas -peregrinas o buenas-, de sensaciones -reales o inventadas-, de pasiones -creídas por él o inventadas- surgen de cada una de las páginas, y he sentido la sensación de ser engañado por el libro, la menos de querer engañarme, o quizá he visto que el escritor quería engañarse a sí mismo. De tal modo que, aunque la forma de estar contada y al momento que se refiere, puede parecer pasada de moda o con clichés antiguos, no lo es para nada, creo sinceramente que es una forma de ver actual de la vida y del amor -y del matrimonio-. Se condensan en muy pocas páginas un mundo de ideas sobre las relaciones humanas, sobre como ver el mundo y reírse, o mofarse, o dar pena, comprender, tener envidia, lastimarse, creer lo que no es o, simplemente, confundirse. Así de largo de ideas es lo que corto en palabras parece.


wineruda



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