martes, abril 28, 2015

LOS HUESOS DEL INVIERNO de DANIEL WOODRELL













LOS HUESOS DEL INVIERNO de DANIEL WOODRELL
winter`s bone 2006
Edt. Alba. 221 Pág.
Trdt. Concha Cardeñoso




Cuando alguien, como yo, se siente apegado, casi adherido, a la novela negra clásica, aquélla que detallaban Dashiell Hammett o Raymond Chandler, ésa que pasaba como un suspiro, desnuda de segundos sentidos, limpia de polvo y paja; donde la acción y la palabra eran el acto supremo de la historia, donde todo encaja y fluye sin artificios como una bicicleta que baja por una pendiente sin ayuda que lo natural, sin motores ni gasolina que la alimente. Cuando ese alguien encuentra “Los huesos del invierno” se para unos segundos y se sorprende de la necesidad que tenía de ella. Y no es que cumpla con todos los cánones estrictos de aquel tipo de novela, en la pura práctica está en el lado opuesto: allá donde hay duros detectives aquí hay una jovencita tenaz, donde en aquella novela había elegantes gansters con sombreros marca “borsalino” en ésta aparece rudos hombres de las montañas de camisa raída y vaqueros gastados, aquéllas sucedían en grandes ciudades, en ésta todo sucede entre montañas y bosques... Y a pesar, también, de la utilización de la recreación de ambientes -solitarios, boscosos, níveos, invernales-, que no encaja en todos los tópicos de esa novela negra, a pesar de todo eso... Woodrell escribe, y consigue, una novela casi clásica en la propuesta, en la formación, en la sensación y en esa rodada y suave percepción que parece desprenderse de todás las páginas del libro-en el planteamiento, en el nudo y en el desenlace- y la tranquilizadora imagen de que las frases se concatenan como debieran, que los párrafos están en el orden debido y que las hojas se pasan debido a que esperas con ansiedad lo que sucede en el reverso. Todas esas cosas que, al menos yo, espero de la lectura de una novela negra que te atrapa sin perdón. Todos los olores de los libros viejos, de tapas rotas y envejecidas se me acumularon súbitamente en la nariz y me recordaron la vieja sensación que me atrapó hace ya años, pero con el sabor a fresco de los dedos al tocar y pasar las blancas páginas del libro nuevo.


“Los huesos de invierno” es la historia de la adolescente Ree Dolly y de sus hermanos pequeños, su madre loca y su padre Jessup. Y también de todos los habitantes de las colinas de Ozarks: viejos, jóvenes, niños y niñas casi todos fuera de la ley, para los que la metanfetamina y todos los tipos de droga son su modo de supervivencia, sobreviviendo en un ambiente hostil y salvaje, donde las conversaciones se cortan con cuchillo, las relaciones se establecen sobre sangre, y la vida se rige por los mismos valores que se regiría en una familia presa en una cárcel de bosques y casas arruinadas. En ese ambiente Ree deberá encontrar a su padre que ha huido dejando la casa y la tierra donde viven como fianza de su excarcelamiento. Por lo tanto, la desaparición supondría la perdida de la casa, y el caos para su familia. Por ello encontrarlo será una necesidad y un deber  para ella.


Woodrell escribe sobre un país en otro país, donde las viejas tradiciones y lo antiguo, están, por contraste, imbuido en las formas de actuar de unas personas que viven de las modernas drogas, donde la blanca nieve se enfrenta a un lugar y unos ambientes oscuros y sucios, donde la quietud de la naturaleza se enfrenta a la terrenal sucesión de hechos feroces e implacables. Todo se enfrenta y nada parece sagrado excepto la leyes no habladas, no escritas.

“ Los huesos de invierno” es una novela violenta, aparece en lo que se dice, en lo que se piensa, en lo que se hace y en lo que no se  hace, pero con un resplandor de esperanza; de rigor humano sobre la imposible visión de un mundo tranquilo. Donde, por debajo de una sociedad enferma, se descubren pequeñas raíces de brotes recién nacidos, donde aunque debieran crecer como árboles malsanos, también pueden crecer altos robles de cuerpo recto y firme. Quizás sólo sea la impresión de que sobre toda la podredumbre del mundo rige cierta actitud moral aunque sea sólo adaptada a esa vida que viven.


wineruda

viernes, abril 24, 2015

TRES MUJERES FUERTES de MARIE NDIAYE



















TRES MUJERES FUERTES de MARIE NDIAYE
Trois femmes puissantes 2009
Edt. Acantilado 291 Pág.
Trad. José Ramón Monreal




Hay veces que un libro te atrapa, te atrae o te hace recordarlo, por cosas muy diferentes, a veces una frase, otras una imagen, algunas otras un personaje. Éste lo hace por múltiples razones, pero, para mí , la principal es el personaje de Khady. Eso no significa que los otros relatos de las dos mujeres sean desechables, ni mucho menos, pero me parece que la novela va ascendiendo, va llegando a su plenitud, al apogeo de su belleza como literatura en el último relato, como si en la escalera cuanto más alto se ascienda más certero y claro se puede ver el paisaje. Y el relato de la vida despiadada de Khady es de una perfección tal que no podrás olvidarlo y te rondará la mente mucho tiempo después de que el libro haya acumulado polvo entre las estanterías de tu biblioteca. Yo tuve la mala idea de leerlo -y acabarlo- a última hora de la noche: las imágenes, las palabras, las caras, los olores, las situaciones, las sensaciones, la rabia; retumbaron en mi cabeza, mucho más allá del alba de la mañana. El insomnio que viene de la literatura es el más profundo y más esclarecedor de todos los desvelos.


La novela habla de mujeres africanas -más en concreto senegalesas- que viven o quieren vivir en Francia, cuyas historias están unidas por un fino filamento... La primera es Norah una abogada que vuelve a Senegal, desde Francia, atendiendo una llamada de su padre. Su odiado, despreciado, orgulloso padre; aquél que las abandonó siendo niñas llevándose sólo a su hermano menor y que sobrevive solitario cuando ya ha sido olvidado su esplendor personal y su poder. Norah enfrenta sus sensaciones de ese encuentro con su país y su padre, con la necesidad de controlar su vida personal en Francia y la ignorancia de la razón de esa llamada. Ésta parte es opresiva, los pensamientos fluyen del pasado lejano a la vida cotidiana,  y generan un sensación de angustia por lo que fue, lo que es y lo que será.


La segunda protagonista es Fanta. Su historia será contada a través de su marido Rudy. Marie Ndiaye utiliza una técnica literaria que sólo puedo denominar como una suerte de monólogo interior , para, a través de las reflexiones, las penas, las alucinaciones, las envidias, las locuras, los olvidos, las excusas de su marido; intentar describir la vida de Fanta tanto en su Senegal originario como ahora en Francia, e intentar explicar cómo son las cosas para el propio Rudy, y cómo han llegado a la situación en la que están. Es una parte en la que la impresión del que el porfiado intento de describir la situación te bombardea de imágenes. situaciones e ideas hasta oprimirte los sentidos y descubrir unas personas perdidas entre lo que parecía que eran o que querían ser y la dura realidad de lo que son.


La tercera “Mujer fuerte” es Khady, una viuda solitaria y recogida que siempre ha intentado sobrevivir en un mundo hostil, como ahora lo hace en la casa de sus suegros. Lo único que sabe es que solamente se tiene a ella misma e intenta no sobresalir más allá del suelo de la choza, no hablar, no mirar para que nadie note su presencia. Todo deberá cambiar cuando la envían a Europa en una barca desvencijada. La nave que surca la novela derrota hacia una costa terrible, llena de acantilados afilados y playas quemadas, donde los restos de los naufragios quedan suspendidos a la espera de los que vendrán. Es una parte de la novela en la que la angustia sobrevuela todo, la sensación, terrible, de soledad y de futuro incierto invade tu mente, hasta no poder sobreponerte a ello aunque lo intentes. La espantosa realidad se describe de manera inmisericorde, sin tapujos, sin contraventanas que tapen el sol aplastante que rueda por el horizonte del día a día, del de hoy, pero también el de mañana, y pasado y pasado...


Marie Ndaye intenta conocer y reflejar cada uno de los pensamientos de sus personajes, de tal manera que su prosa aplasta las páginas del libro con visiones, ideas, recuerdos, sus reflexiones, sus odios, sus supersticiones...  Las ideas a veces van y vienen, se sueltan y vuelven a aparecer unos párrafos más allá. Todo lo utiliza para crear un mundo en la que la fragilidad aparente de sus protagonistas, se vuelve omnipotencia; donde el pensamiento recrea el pasado y el sombrío presente, la tortura de sus recuerdos se aposenta, regia, en su mente. La crudeza de la vida de estas mujeres sólo puede sobreponerse por su poderosa dignidad, por la sensación de que son personas a las que, más allá de su pobreza, inteligencia o suerte, serán dueñas, o lo intentaran, de sus destinos o al menos de la dirección de su vida. Se revela la percepción de que avanzarán siempre hacia adelante aunque se quede en el camino esa vida o sus sueños. Es un libro poblado de imágenes duras, de símbolos -árboles, cuervos, aves rapaces- que inventan un mundo justo en la frontera de la magia y la realidad; lleno de personas crueles donde no queda apenas espacio para la existencia, pero, sin embargo, sépanlo, hasta esos pequeños cantos rodados del camino tienen su belleza-eterna-.




wineruda

domingo, abril 19, 2015

LA LIBRERIA de PENELOPE FITZGERALD





















LA LIBRERIA de PENELOPE FITZGERALD
The bookshop 1978
Edt. Impedimenta. 191 Pág



Cuando leo una novela de fácil lectura y no demasiado tamaño, siempre acepto el peligro de leerla deprisa, como si de un tenue soplo se tratara, y acabar con la impresión de haber dejado algo por el camino, no haberla suficientemente desmenuzado por la propia inercia de la lectura. Así que asiento el paso, freno mis ojos, y dejo que no sean los sentidos la que la analicen. Y me paro a reflexionar sobre lo leído una vez acabado el libro. Cierto es que se hace siempre, pero es esencial en el caso de este tipo de libros que desde su apariencia de inofensivos retratos de una ciudad, unas personas o unos momentos más o menos exóticos, más o menos amables, más o menos típicos, esconden, socavados, pozos de agua estancada, con ese salitre que corroe las construcciones, los acantilados y las almas inexorablemente.

Penelope Fitzgerald no habla, aunque parezca lo contrario, de libros o literatura en esta novela, se llama “La Librería” como podría haberse llamado “La sastrería"” o “ La Licorería” o “ El Colmado” las referencias literarias o acerca de libros no variarían el recorrido de la historia, nada que aportan esos temas haría diferente esta novela. Habla de otras cosas: de mezquindad, del clasismo imperante todavía en la sociedad inglesa -que supura por todos las heridas de la comunidad-, habla de cierta inexorabilidad de los acontecimientos para ciertos tipos de personas esa sociedad, de lo limitado que es el horizonte para una parte de los habitantes de ese pueblo, pero también habla, por contraposición, del coraje, de las ganas de vivir o de intentar aprender a sobrevivir con lo que se tiene entre las manos.

El recorrido de la novela por los ambientes y paisajes del libro, te hacen recordar viejas novelas inglesas sobre pintorescos pueblecitos marineros, donde las gaviotas, las olas, las casitas cerradas, los hoscos acantilados, largas playas, sus días lluviosos, su color gris, hasta su poltergeist de andar por casa, parecen dibujar un paisaje casi de postal de vacaciones, pero detrás esconde una ciudad encerrada en sí misma, donde el mar va devorando centímetro a centímetros sus costas, donde las personas son hurañas, donde parece que no ha pasado el tiempo y no parece que quieran que lo haga, donde parece que están aislados mental y geográficamente del resto del mundo. Y aunque pudiera parecer que la autora sólo utiliza la ironía -que lo hace en abundancia- lo que refleja es un mundo triste, desesperanzado, corto de miras y apático.

Los personajes están esbozados como si fueran parte de una pintura impresionista, pequeñas pinceladas, dibujan la personalidad de los habitantes del pueblo, pequeños puntos de colores, a veces brillantes y otros oscuros, configuran, claramente, los rasgos definitorios de su comportamiento. Hasta los diálogos son cortos, casi cortantes, para reflejar muchas cosas en pequeño espacio; con pocos elementos se define la totalidad. Así todo pasa rápidamente, casi bruscamente, y cada cosa que cuenta lo hace con el ahorro, casi la frugalidad, del que sabe lo que quiere contar y no necesita más espacio.

La historia, en sí, es simple: Florence Green una mujer solitaria de mediana edad, decide comprar un edificio histórico, para convertirlo en una librería. La dificultad es que un pueblo pequeño, donde las personas no alteran sus vidas por nada, a no ser que seas la mujer más rica del pueblo, que pretende que las cosas sucedan como ella quiere. Algunas personas la ayudaran, otras la zancadillearan, pero el camino, para ella, seguirá adelante.


wineruda

jueves, abril 16, 2015

LA CALLE DE LAS CAMELIAS de MERÇE RODOREDA


 
















 
LA CALLE DE LAS CAMELIAS de MERÇE RODOREDA
El carrer de las Camèlies 1966
Edt. Salvat 253 Pág.



¿Acaso no se escapan los pájaros de la comida y el agua segura de su jaula para encontrar su libertad, para encontrar su camino sea el que sea? ¿Acaso esos pájaros no lograrán marcharse cuando el frió e inerte invierno se desploma sobre los árboles y campiñas, sin comida ni calor que los satisfaga? ¿Acaso eso evita su fuga, sus ganas de salir de entre barrotes de hierro y comederos de plástico, palos que no son de madera y columpios de un sólo trayecto?


Cecilia fue encontrada, allá por las primeras décadas del siglo XX, a la puerta de unos señores acomodados, era un bebe de lloros forzados y risas fáciles. Acogida por aquellos señores fue educada en el estricto conocimiento de ser niña abandonada; vivió en su mundo de ensoñaciones, olores, flores, rocíos, sentimientos encontrados, sábanas de segunda mano, cariños controlados y ganas de ver el mundo lejos de los arriates del jardín de la casa. Así, un día, partió de casa para siempre sin ser niña pero tampoco madura, con su amigo de infantiles escapadas, ya convertidas en huidas sin retorno. Vivió, con él, entre maderas amontonadas de su refugio lleno de goteras, agujeros y vientos traidores. Acabado aquello, nada mantenía a Cecilia entre los abrazos, las miradas, las palabras de una persona única; y seguía escapando de todos sus amantes: los esporádicos de las calles de Las Ramblas o, más tarde, de los pisos de mantenida por hombres casados buscando su rutina de amor lejos del matrimonio. A pesar de que su descenso fue lo más lejos al infierno, su mente se perdía entre sueños-a veces pesadillas- y realidades que variaban entre lo pasado y su mundo interior lleno de recuerdos, ganas, futuros, flores, imágenes, ensoñaciones, miedos, engaños y la búsqueda de su propia supervivencia.

Rodoreda utiliza la primera persona, para contar tanto los hechos como las reflexiones, los sueños, las sensaciones; para describir la, a veces, errática mente de Cecilia. Eso le permite, a la autora, no juzgar al personaje; ni la condena ni la absuelve, sólo la describe tal cual es, con sus errores y sus triunfos, sus caídas a los abismos y sus vueltas a la superficie. Lo usa para describir y registrar una época en una ciudad -Barcelona-, un lado de la sociedad de aquella época, un comportamiento masculino, una forma de ver el mundo, un código moral y ético, una forma de vida,; donde una mujer sin oficio ni beneficio, no educada en nada, no consolada ni defendida por nadie, es pasto para amorales o impasibles hombres de mirada dura y comportamiento angustioso.


Es sencillamente admirable la facilidad de Rodoreda para lijar con lima de grano grueso lo que parece una superficie lisa y suave, para agriar con ácido lo que las palabras de su prosa agradable, natural y delicada, parecen indicar. Sobre las lineas de frases que no parecen advertir lo que va ocurrir o está ocurriendo, estalla una situación donde la zozobra y la angustia se apodera de la acción, de los gestos o las voces. Pero nada se inmuta en su discurso: ha sucedido y lo he contado. Como si fuera una visión de un carretera polvorienta que se dirige al horizonte con baches y trayectos lisos, donde un coche recorre esa carretera a pesar de todos los obstáculos y sigue recto, para perderse allá entre la podredumbre de la neblina sucia y la belleza de las flores silvestres que invaden la ruta. El recorrido a pesar de todo será fluido y sencillo sólo acomodado al color del cielo, al ruido suave del motor, a los jirones de niebla oscura y al olor de aquellas flores, acaso camelias.



wineruda

martes, abril 14, 2015

LA VIDA INSTRUCCIONES DE USO de GEORGES PEREC



















LA VIDA INSTRUCCIONES DE USO de GEORGES PEREC
La vie mode d'emploi 1978
Edt. Círculo de lectores 652 Pág.





Imagínate una gran pared, en ella, colgado, un gran cuadro que contiene un enorme puzzle en las que se ve unos personajes centrales más grandes y una infinidad de personajes secundarios más pequeños, todos ellos abarcados por la figura de una casa, de un viejo edificio de París, sito en el 11 de la calle Simon-Crubellier. Si la casa hablara de las personas que la habitaron, lo haría de doctores, de ricos herederos, de obsesos, viudos, pobres herederos, sirvientes, acólitos, actrices, estudiantes, pintores, viajeros, artistas, profesores, bailarinas, industriales, escritores, porteras, jovencitas, bellezas nórdicas, decrépitos ancianos... todos viven o han vivido entres sus paredes o han tenido relación con alguno de esos moradores. Todos ellos son los protagonistas de las historias que rodean esa vivienda, algunos principales otros secundarios, todos partes de aquel puzzle, que completo, visto con una vista alejada y cenital, deja ver la imagen única que se descubre con la unión de todas las piezas pequeñas y grandes. Cada piso es un teatro, cada habitación un escenario , cada mueble o cada cuadro una posibilidad, cada fotografía un momento único a recordar, cada segundo un instante para ser atrapado.

Pero no es tan sencillo, Perec no lo iba a ser... Ésta no es una novela al uso, no se parece en nada, podría alguien decir que son una colección de relatos, pero es algo más, hay una fina unión de historias únicas que recorren el libro, a través del tiempo y el espacio,que se van completando unidas o completamente separadas de otros cientos de sucesos, anécdotas, aconteceres, invenciones, sobre otras personas, libros, viajes, cuadros, fotografías, leyendas...

Las historias, en principio, se presentan como un instante congelado, en las que desde un punto de vista concreto hay cosas que vemos o no o lo hacemos parcialmente, para luego perfeccionar lo visto, con la descripción al detalle , minuciosamente, de todo eso que observamos y de su origen, fin o naturaleza. Y nada es superfluo, y aunque pudiera parecer inconexo, nada de lo que cuenta está de más, cada uno de los detalles son añadidos o pistas acerca de sus poseedores o protagonistas. Son como si una habitación la tuviéramos decorada con miles de fotogramas de película y de cada uno surgiera un nuevo film acerca de todo lo que pueda abarcar la naturaleza humana, desde el placer hasta el odio, o sobre viajes o de arte, de amor, de estafas, de persecuciones, de guerra, de lo cotidiano, de pobreza extrema, de envidias, de venganzas, de huidas, de...



En el libro el tiempo va y viene, no tiene un suceder lógico, no es lineal, los sucesos aparecen de entre siglos atrás o años adelante, a veces segundos atrás o minutos adelante. ¿Cómo atrapar el tiempo? Sólo con la suma de instantes, como piezas de un puzzle que va completando el conjunto que descubre lo real, lo que el ojo y el intelecto puede describir y contar. Y da igual que las cosas se cuenten del final al principio o al revés, porque al final todo está reflejado en el gran cuadro que es la vida de esos personajes y nada alterará la percepción que se tiene de ellos.


La novela es una sucesión exuberante de conocimientos por parte de Perec, y de un despliegue de imaginación cercana a lo ilógico, una desmesura de datos y acontecimientos reales -personajes o acontecimientos- o inventados , que, por lo tanto, necesita y exige al lector un despliegue a su altura. Donde puede aparecer un sucedido contado con rigor casi histórico, o puede aparecer un desgarrado relato de venganza u odio, o puede aparecer un acontecer contado con humor negro o irónico, nada puedes dar como sentado en ella, nada puedes esperar como típico o tópico, nada que no sea original -desde recortes de periódico hasta reseña biográficas, bibliografía...- es susceptible de aparecer en el libro. Perec no sería Perec si lo hubiera hecho.


Dentro de decenas de años, cuando las sesudas mentes de críticos literarios de oficio se atrevan a calificar como clásica una novela que no sea anterior a los años 30 del siglo XX está novela superará en prestigio y valor a muchas que ahora son calificadas como tales. Puesto que es impresionante.... Un prodigio de valentía literaria, donde la imaginación, el juego, la calidad, por supuesto el entretenimiento, el conocimiento, la originalidad...son los valores principales y no únicas que reflejan sus páginas.


Y si por mi manera de querer describir la totalidad de lo que he leído pudiera parecer que es un libro poco ameno o dificil, nada más lejos de la realidad, es un libro mágico y muy entretenido, donde va sucediendo cosas y descubriendo personas hasta que de repente, en un malhadado momento, acaba.







Wineruda

viernes, abril 10, 2015

MI HERMANO STANLEY de JENNY DISKI





















MI HERMANO STANLEY de JENNY DISKI
The vanishing princess 1995
Edit. Circe 250 Pág.
Tradc. Gian Castelli Gair



Sorprendentemente buena colección de historias; pero esa sensación de inesperado lo es por el desconocimiento de esta autora, al menos para mí, y por la calidad de sus historias, por la combinación de reflexión, imaginación, observación, por saber rascar la superficie de la piel humana y encontrar entres sus venas las conexiones con mundos propios en ese espacio que permanece entre lo cotidiano y lo insólito, por sobreponerse a la comodidad de un relato común y adentrarse en las mentes de los personajes hasta vaciarlos delante de tus ojos, desnudarlos, para mostrar sus cuerpos, también, resueltos a actuar como son ellos en realidad, o como quisieran ser; también por transformar los cuentos de príncipes y princesas en relatos, entre irónicos e indómitos, en historias que se adentran en esas historias de niños para, de repente convertirlo en algo para y con adultos.


Son 12 relatos sobre mujeres, sus personajes principales son femeninos, son las que cuentan sus dudas, las que revelan sus necesidades, sus complejos, sus anhelos, sus perdidas, sus patologías, sus contradicciones, su resolución, su búsqueda... Sean en matrimonios frustrados o felices, sea en torres abandonadas o palacios viciados, sea en paraísos silvestres o en sórdidas casas, sea en relaciones esporádicas o en amores eternos, sea sobre añorados u odiados días infantiles, sea siendo engañadas o siendo las que engañan, las que ríen o lloran, con padres odiados o queridos. Son, casi todas, historias sobre la meditación y la introspección en sus actitudes, en su pasado, en sus relaciones, en su manera de actuar. Eso no significa que sean cuentos pesados o extremadamente profundos, son relatos a veces irónicos,a veces con sorna, otras veces tristes o que te hacen pensar , otras veces son como un concierto de heavy metal en la Abadia de Westminster, que te descolocan y sonríes con comprensible aturdimiento de sorpresa.

La voz narradora emite, en casi todos sus relatos, una oración común; esa necesidad de ser comprendidos y comprender -acciones, palabras, hechos, pensamientos-y aunque sea exagerado decir que en todos aparece esa misma voz, sí que comparten, como es lógico, un mundo común donde muchas veces el sexo, la infelicidad, la fidelidad -y lo contrario-, la añoranza de una infancia más feliz, , la insatisfacción, o el desengaño del simple discurrir de la vida inesperadamente distinta a lo que se había creído, comparten en muchos casos páginas en este libro. Donde sus protagonistas, exceptuando las princesas y alguna jovencita, son mujeres ya no del todo jóvenes, trabajadoras, casi acomodadas, y que hacen lo que podría decirse como una vida convencional pero...


Hay muchos cuentos que merecen mucho la pena en este libro, pero no podría hacer un comentario sobre él sino nombrara uno en concreto que me ha dejado impactado, por sus temática, por como está escrito y por que es bueno hasta para leerlo varias veces seguidas, se titula “el saltavías”, y por favor, si tienes la oportunidad, no dejes de leerlo puesto que no estorbaría en una antología de los mejores relatos del siglo XX. Claro está que es una opinión nada más, de alguien que evidentemente no ha leído tanto como para osar decir esa afirmación , pero ¡qué puñetas! Como autor de esta reseña me reservo el derecho a aclamar que este cuento sera  uno de los mejores que  leereís  nunca, o casi...

wineruda


viernes, abril 03, 2015

ELOGIEMOS AHORA A HOMBRES FAMOSOS de JAMES AGEE y WALKER EVANS


















ELOGIEMOS AHORA A HOMBRES FAMOSOS de JAMES AGEE y WALKER EVANS
Let us now praise famous men 1939
Ed. SEIX BARRAL. 397 Pág.




A finales de los años 30 del siglo pasado, dos periodistas reciben el encargo de hacer un reportaje sobre los agricultores arrendatarios del sur de Alabama en Estados Unidos. James Agee lo escribiría y Walker Evans lo fotografiaría. Rechazado el proyecto una vez escrito, se convertiría en este libro. Por lo tanto, éste, debería ser un reportaje, o, más allá, un ensayo sobre las formas de vida de esos arrendatarios pobres. Ambas cosas lo son, cierto, pero va más lejos, a algún lugar incierto entre la narrativa de ficción , la poesía, el relato intimista; todas las formas que podrían incluirse en una novela. ¿ Lo es? Cada lector tendrá su propia opinión, sin duda hay momentos que lo parece, otros son más una expresión de un ensayo político, otras veces social o ético o un relato periodístico puro y duro, pero la aparición de una especie de monologo interior , de recursos estilísticos totalmente literarios, de prosa poética -o directamente poemas-, de descripciones natural y firmemente también literarias, haría dudar a cualquiera que este libro es un híbrido de la literatura de ficción o un cuerpo extraño en la corriente de sangre del ensayo o el periodismo.

El libro se divide en tres partes: la primera es la aparición de los dos periodistas en el pueblo, en las casas y en la vida cotidiana de las tres familias protagonistas -los Ricketts, los Woods y los Gudger-. En esta parte habla sobre cosas normales: del paisaje, de lo diario, de cada individuo, del trabajo duro -del cansancio que sobrelleva-, de la falta de futuro,de que no hay nada tras el día siguiente sino es la misma rutina esclavizada y harapienta. Pero lo que da valor a lo contado es la épica que hace de lo habitual , aclama el respeto y el amor por cada una de las personas de las que habla a través del fragor y lo barroco de su prosa poética, que requiere concentración en la léctura para que nada se te escape, para que nada se te oculte, para recuperar el significado profundo de lo que cuenta James Agee, que utilizará contínuas digresiónes para dar su visión de ese mundo y de su mundo en particular, de como ve las cosas y como querría que fuesen.

La segunda parte es el análisis pormenorizado de lo que tienen esas familias: dinero, vivienda, ropa, educación, trabajo, del cultivo del algodón y el maiz, ... Todo ello, ese simple análisis -que no lo es tanto-, más sus reflexiones, le servirán para reflejar las terribles condiciones de vida de esos arrendatarios blancos que son el centro de su “reportaje” (aunque en todo el libro aparecerán las condiciones aún más atroces de los agricultores negros) . Todo está contado y casi enumerado de manera minuciosa, y lo que pudiera parecer un informe burocrático se convierte en casi un poema -desde las descripciones,  hasta esas reflexiones de lo inhumano de la situación - donde Agee parece espiar a sus actores y su escenario para ver que sus defectos son bellos, que cada cosa, por pobre y fea que sea, es parte de un todo único y estremecedor que remueve la mente y los sentidos, y allí muestra su admiración y su amor por cada una de las cosas que ve, y renueva su rabia, política y racional, por esa situación y por lo que significa para todos los que la sufren.

En la tercera parte, la más corta, Agee habla directamente a sus tres familias protagonistas, les habla a la cara, se dirige a ellos y les dice que los entiende, que comprende sus problemas, que sabe de su dolor, que sufre el calor y el frío de sus cuerpos, que nota las heridas que provoca la recolección del algodón . Y, a través de una suerte de monologo interior, cuenta sus reacciones ante ellos, el sentimiento que le producen, y, a través de múltiples digresiones, habla de sus fantasías y de sus fantasmas, de las imágenes que le vuelven del pasado y le proyectan a un mundo querido posterior, habla del paisaje que le rodea. Y más allá de la unión de la realidad y la ficción aparece un mundo repleto de personas que pueblan una vida sin futuro y donde el presente es una extensión de la nada.


Las bellas fotos de Walker Evans, aunque puestas como un añadido extemporáneo, casi ajeno al libro, merecen que, una vez acabado el libro, se vuelva a ellas para ver a las importantes personas que han sido fotografiadas. Ésas que a través de sus ojos, sus ropas o sus gestos, improvisan un canto a la dignidad humana más allá de la posición social, económica, educativa que les ha tocado vivir. Son personas que ya no existen en la realidad, pero son expresión de todo lo que puede poblar, pobló y poblará el mundo pasado, presente y el futuro. Y que son dignos de ser conocidos, y contadas sus historias aunque no sean personajes importantes o no aparezcan más allá del reflejo en una partida de nacimiento, de boda o de defunción.


wineruda