martes, junio 21, 2016

MUERTE DE UN APICULTOR de LARS GUSTAFSSON


















MUERTE DE UN APICULTOR de LARS GUSTAFSSON
en bioldares dod 1978
Ed. Círculo de lectores 255 Pág
Trad, Jesús Pardo





Pasan los años, dejamos atrás la inmortal juventud, todos los sonidos de los pasos invocan recuerdos, nada parece renacer de entre tus huesos, quedan caminos por recorrer, pero menos que los que has recorrido. Así que todo comienza a terminar, nada deja paso a otro sitio, te debates entre lo que es un falso consuelo o una evidente realidad oscura. Hay algo que huele a silencio, a vela consumida y kyrie eleison cantado por voces muy poco blancas. Lars Gustafsson se plantea si quiere, el protagonista, leer la carta que le trae un anuncio, el de que todo se ha acabado: velas y kyrie eleison. Enfrentarse a la verdad o darte una falsa oportunidad, un engaño conocido, una burla a la mente, una tentativa de escapar de la cárcel para adentrarte en la estepa llena de frio y silencio: libre pero muerto, silenciosamente y ocultamente muerto. Tú, lector, dios de ojos semicerrados, cariatide de libros sobados, sabes que no tiene futuro; pero él, personaje, ejemplo cruel, cobaya sentenciada, no sabe, no quiere saber, qué le deparará la vida. Pero no estoy destripando el libro, Gustafsson no te engaña ni en el título, estoy escribiendo sobre lo que te plantea el libro:¿acaso te provoca una duda? ¿qué idea te vendría  a la mente? ¿quieres saber cómo o cuándo? Un papel te trae una respuesta, sabes que, sea lo que sea, llegará un momento que lo deberás percibir: o el dolor o el bienestar. Solo tendrás unos días o semanas de duda, todo seguirá igual, como siempre has querido: que nada cambie, que tus pasos suenen igual, que el despertador ilumine igual, que el aceite huela a quemado lo mismo que ayer, que los aviones dejen la misma estela recta en el cielo; es lo que debe ser... que nada altere esa pantomima de vida normal que aparentas vivir, ¡Joder! ¡Que estoy vivo aun, y no me duele más que el alma de esperar que reviente mi vida entera!

Unas simples diarios, desperdigados y despedazados, son los que nos cuentan los pensamientos, reflexiones y vida pasada de un antiguo profesor, que, prematuramente jubilado, se gana la vida como apicultor. Lars Lennart Westin, es un tipo normal, solo que le sorprende la vida, quizá porque le ha sobrepasado, le ha vencido en todos los terrenos, en cada una de las batallas. No porque sea un perdedor, eso es una idea estúpida creada por el cine o la literatura, como lo es el amor, que no alcanza a ser más que lo que espera que sea desde una ideas preconcebidas, que si no son alcanzadas, serán el sujeto de tu desprecio por la vida; esa vida que te has ido creando a la sombra, otra vez, de las cosas que te ha enseñado una mala película y un libro de pacotilla. No sabes de la vida más que lo que te han contado, o lo que han contado a los que te la han contado.

Nada parece dar compañía a Lars, solo algunos recuerdos y alguna visitas de desconocidos,. Todo es parte de esa nada que parece que es invocada y perseguida, soy el dolor que siento, siento el dolor. Todo acabará porque:

“-was dich nicht umbringt macht dich stärker-
lo que no te mata te hace mas fuerte- (Nietzsche)

La voz que se escucha en sus diarios es la del que quiere olvidar todo, pero es el dolor y el sufrimiento lo que le golpea cada dos o tres días, dejando apenas unos momentos de descanso, sabe que aquella carta que no abrió, que quemó, cuenta lo que no debería ser, pero él persiste en su soledad, en su silencio. Nadie sabrá, nadie le oirá, nadie le llorará, nadie sentirá lastima por él, por su enfermedad, por esa mala suerte que le ha acompañado en la vida. Ha sido tan poco él mismo, que el significado de la palabra “yo” parece esconderse,  entre todos los “yos” que puede ser, que son y que será en la vida. Nadie es dueño de su consciencia ni de su inconsciencia, somos tan poco nosotros mismos que nos confunde creernos diferentes, creer que somos únicos o dispares; somos masa, somos liquido que se escurre compacto por el fregadero al unísono, sin pasión y sin fin.

Hasta el sonido se para, los aviones no pasan, ni dejan estelas blancas en el cielo y, asustado, oyes el vacio: parece que eso no iba a ir contigo, que parecía que salia, solo, en las noticias, en los corrillos de abuelas en la esquina de la calle; pero todo está inmóvil, oscuro como las tripas del albatros- pájaro de mal agüero para  los marinos-; blanca como las lágrimas de las velas. Solos, tú y la nada.



Wineruda

6 comentarios:

  1. Hola Wineruda.

    Me alegra ver por aquí a este viejo conocido, Lars Gustafsson.
    No hace mucho, cuando comenté contigo en otra de tus entradas su reciente fallecimiento, consideré (sigo haciéndolo) recuperar a este gran escritor y traerlo a mi blog, pues es un autor que en el panorama literario actual, en Europa, ha tenido un nivel muy destacado, siendo poco conocido por aquí.

    Aunque yo leí este libro hace ya muchos años, por los 80, es una de esas lecturas que te hacen pensar en la literatura como algo mucho más profundo que un mero entretemiento, uno de esos títulos que no fueron uno más en mi bagaje lector, sino una especie de hito en el camino que te hace pensar en el enorme potencial que tiene la literatura para mirar a la vida desde diferentes ángulos.

    Y esas consideraciones las logra arrancar este libro al veinteañero que por entonces leía a Gustafsson, Kjell Askilden, Strindberg, Ibsen, Jostein Gaarder, Aleksis Kivi o Selma Lagerlöf… Por citar algunos autores de tierras nórdicas a quienes en mi juventud (y aún) leía con entusiasmo.

    Tu reseña seduce e inquieta al unísono… “Solos, tú y la nada”, como señalas al final, a esas pocas palabras se han enfrentado sin descanso los escritores nórdicos, quizás por lo minúsculo que se siente uno en aquellas brutales soledades del desolado paisaje septentrional, tan bello como hostil.

    Cuídate amigo y gracias por recordarnos a este genio silencioso, Lars Gustafsson.

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    1. Hola Paco,
      Sí , yo también es la segunda vez que lo leo. Lo cierto es que me ha impresionado más que la primera vez, mas profundamente duro, más profundamente desconcertante. He pensado poner en la reseña que no es un libro para gente joven, creo que tiene un poso, una certidumbre de ideas que no se entienden de joven, o de muy joven, pero no lo puse cada uno que lo lea como quiera y cuando quiera. Es un aviso a navegantes o un foco que alumbra en la oscuridad, a lo lejos.
      Con respecto a los libros nórdicos que te gustan, tengo por ahí, unos meses más atrás una reseña de Kjell Askilden y, mucho más, otra de Gustafsson, pero he leído a Strindberg y a Ibsen, pero hace muchos años, cuando mis reseñas estaban en pañales..) Por suerte los nordicos no son solo novela negra..
      un abrazo cuídate

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  2. Wineruda, me matas, no sé si te lo dije ya alguna vez. Tengo el firme propósito de no añadir más libros a mi lista de lecturas pendientes (y casi urgentes) porque está desbordada (y yo con ella). Pero pasarme por aquí y tentarme es todo uno.

    No conocía el libro, aunque sí esas edicionees de Narradores del mundo. Y ¿qué hago yo ahora? Si es que te leo ("Ha sido tan poco él mismo, que el significado de la palabra “yo” parece esconderse, entre todos los “yos” que puede ser, que son y que será en la vida."), te releo ("Solos, tú y la nada") y sé que este libro tengo que leerlo...

    Gracias, Wineruda. Un abrazo.

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  3. HOLA Ana: :)
    No incluir libros en lecturas pendientes, es algo casi simposible, así que no te lo tomes muy en serio... hay un artículo de Eco, en los que defiende la biblioteca imposible, esa que no podrás leer en tu vida , pero que es toda posibilidad, puedes leer todo lo que tu quieras, y ahí está, puede ser...si lo necesstas
    https://queleer.com.ve/2014/10/14/el-placer-de-tener-una-biblioteca-de-libros-no-leidos/

    y este lo debes leer porque GUstafsson era un genio..
    un beso

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  4. Me has dejado helada con tu reflexión sobre el libro. Lo "malo" es que la veo acertadísima. Habrá que leer a Gustafsson. Además me voy al enlace de la biblioteca imposible.

    Abrazos!!

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  5. Hola Laura
    Biblioteca imposible, porque es la biblioteca perfecta, la que contiene todo lo que quisieramos tener, y algún día... leerla. Jajaj
    la verdad es que Eco me reconfortó, me quitó complejos jaja
    un abrazo

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