viernes, febrero 27, 2015

ROCK SPRINGS de Richard Ford















ROCK SPRINGS de Richard Ford
rock springs 1987
Anagrama. 247 pág.





Siempre me ha parecido complicado hacer una reseña sobre un libro de cuentos, supongo que porque necesito cierta unidad en lo temático y en lo conceptual, creo que es un defecto mio el intentar comprender en todo lo que leo la totalidad de la obra, hacer de ella un único individuo. Ello, en un libro de cuentos, no tiene por qué suceder y pocas veces sucede, porque aparte de la voz narradora -y no siempre- las narraciones son una sucesión de historias más o menos ligadas por un patrón que lo que refleja es una sucesión temporal de cúando han sido escritas o que sean lo mejor de los mejor del autor. En “Rock Springs” se encuentra un patrón creativo -que alguien puede entender como que las historias iguales y para nada lo son- basado tanto en el espacio -una región solitaria y rural de Montana- como en lo temático o en lo creación del cuento -personajes, situaciones, reflexiones- o en el ambiente casi siempre opresivo que subyace en todos los cuentos.

Los personajes de los cuentos llevan una vida anodina , llevada por el suceder de los días en un ambiente cerrado y en unas ciudades pequeñas donde nunca pasa nada, casi todos son personas que van buscando un lugar en el mundo, en su mundo. Y que en un momento, acaso por un simple comentario por un nimio acontecer , van a cambiar sus vidas, no se sabe si para bien o para mal, pero lo va a hacer. Las cosas casi nunca van bien, no han ido bien en años, presos de su situación o de sus debilidades sociales o morales, son personas en permanente huida, en pensamiento o en obra, y que han cometido errores o los van a cometer y que ello los delata en su proceder.

Pero Ford es como un martillo que te golpea la cabeza, no hay piedad, no hay momento de descanso ni para el lector ni para el protagonista, cuenta las cosas como son, y deja ver como van a ser, que nada parece solucionarse, sólo el tiempo transcurre y las personas a pesar de sus intentos van y vienen pero siempre están y estarán perdidos. Muchos de sus personajes son niños o adolescentes que van descubriendo viendo a sus mayores -a sus padres- adentrarse en la vida, en la dura, cruel e increíble vida, que casi siempre parece normal hasta que ese momento -en un momento justo- les hará cambiar su visión de todo o simplemente ven con claridad lo que siempre le ha parecido normal y no lo es.

Sus historias son tristes, realistas, con personajes que acaso crees lejanos pero no dejan de ser mujeres y hombres con vidas comunes sólo que están en el límite del margen de la sociedad, a un paso del abismo, a cuatro pasos de la nada, sean divorciados, parados, cazadores, pescadores por aburrimiento, alcohólicos, abandonados,...o sean o hayan sido ladrones o que tuvieron que pasar por la cárcel, pero todos construidos por Ford de tal forma que comprendes sus sensaciones, ves la lógica de su evolución en la percepción de lo que ve y de lo que siente, desentrañas sus misterios, sus olvidos, sus mezquindades. Las palabras cuentan historias pero son las frases omitidas, las que imaginas que serán, las que más cuentan, las que hacen la fotografia más real de lo contado. La creación de los ambientes, de las personas, la descripción de los lugares, de las situaciones, las conversaciones oídas o sentidas, lo que pasó hace tiempo o lo que va a pasar en el futuro, todo está descrito en sus cuentos de manera ajustada y admirable.

Pero es la galería de protagonistas secundarios los que más admiro en los cuentos, es más una representación coral de una historia, una especie de teatro de la vida con el escenario abarrotado, que una historia única sobre uno de ellos. Todos aportan al personaje, y no precisamente con trazos gruesos, una verosimilitud inigualable.

¿ Son historias sobre perdedores? Creo que es una palabra demasiado usada en EEUU, demasiado amplia para encuadrar a todos los actores que intervienen en sus relatos. Creo que son historias sobre personas que buscan, han buscado y buscarán, pero que casi nunca han conseguido encontrar nada ni lo harán.

wineruda



jueves, febrero 19, 2015

OLIVE KITTERIDGE de Elizabeth Strout












OLIVE KITTERIDGE de Elizabeth Strout
Olive Kitteridge 2008
El Aleph. 324 Pag.






“ Nacemos solos, vivimos solos, morimos solos...” Es un pensamiento de Olive Kitteridge. Nada reflejaría más su personalidad que esa frase; sobre la multitud de expresiones que pueblan el libro, llenas de franca agudeza y continua mezcla de malhumor, malicia y fieras alocuciones, esa frase plasmaría su lado más profundo: la rotunda soledad del que vive encerrado en si mismo, preso de sus manías y aprendizajes, confinado en un mundo estrictamente sujeto a reglas inamovibles en principio... pero que la vida va enseñando a temperar.

Ésta podría ser una novela resultado de una suma de cuentos, o unos cuentos que recomponen una novela, que, por otro lado, habla sobre un pequeño pueblo pesquero de Maine en Estado Unidos, donde la gente vive en su pequeña comunidad llena de problemas cotidianos, desgracias, alegrías, soledades... Historias mínimas que sumadas aportan un paisaje detallado de lo que puede o pudiera ser la vida para cada uno de nosotros. Sobre o dentro de todas esas historias aparece , rotunda, sincera, la figura de Olive, para , a veces, mostrar un pequeño detalle, y, otras veces, dominar y conducir la historia y las personas que la pueblan: desde su comprensivo y cariñoso marido Henry o su hijo Christopher o los más diversos personajes de la familia , amigos, conocidos o simplemente vecinos. Todos contradictorios actores del teatro de la vida del pueblo, algunos plenos de sentimientos positivos, otros llenos de amargura o de ganas de escapar de allí; fieles o infieles, amables o antipáticos, valientes o cobardes, sabios o lerdos... Todos equipados de las ganas de vivir, pero a los que la vida ha tratado de diferente manera.

La novela no tiene un camino fijo en su construcción; las historias, incluso a veces el tiempo, no llevan, en general, una secuencia lógica; pareciera que un pintor ha pintado diferentes cuadros sobre paisajes y personas, dispersos en el tiempo y en el espacio y los ha expuesto en una galería sin orden; todos son parte de una misma colección, todos hablan de lo mismo , si los ves recompones el lugar, las figuras, los ambientes , las expresiones, hasta el clima, pero tienes que absorber los colores, alimentarte de sus caras, saborear sus detalles, adaptarte al conjunto para comprender la totalidad de lo que expone y explica.

Pero no aclararía bien lo que me pareció esta novela sin volver a recalcar la importancia de Olive, a fin de cuentas así se llama el libro, y podría entenderse por lo anterior que es sólo el reflejo de la vida de un pueblo... Pero no, no acaba ni empieza ahí el libro. Su valor literario estriba en combinar aquello , la representación coral del pueblo, con los matices del pensamiento y la vida cotidiana de esta mujer. La elaborada construcción que Elizabet Strout hace del personaje, tanto en su personalidad como en su evolución a lo largo de la historia, sea por los aconteceres o sea por las decisiones que debe afrontar, es la parte primordial y más interesante de la novela. Es un personaje que hay momentos que odias, repudias o te hace estremecer, hay momentos que la aprecias y la admiras, pero , sobre todo, al final la comprendes.

¿Pero qué me deja el libro? Todos los libros que aprecio o que merecen la pena dejan algo: una sensación, una idea, una palabra, un color, incluso a veces un olor; hay veces que me han dejado sensación de calor... Ésta la recordaré por una palabra que me sale automáticamente al recordarla : Belleza. Es un libro bello por como está escrito, por sus reflexiones, por sus descripciones, por todas las cosas que conforman su estructura, por la cimentación profunda de la personalidad de sus personajes, y por el conjunto afinado de matices que te hacen sonreír de admiración.


wineruda

lunes, febrero 09, 2015

EL TIEMPO DE NUESTRAS CANCIONES de RICHARD POWERS









EL TIEMPO DE NUESTRAS CANCIONES de RICHARD POWERS
The time of our singing 2003
Mondadori . 772 Pag.
Traductor: Jordi Fibla








Hacía tiempo que buscaba este libro, lo único que me hacia dudar es que en ningún blog, en ninguna web, había un mísero comentario sobre él, eso que ya tiene 12 años. Ahora lo único que lamento de haber empezado esta novela, es que no puedo volver a empezarla y descubrirla por primera vez, de nuevo. El placer de la lectura se dimensiona entre sus páginas, encuentras un punto comparativo, una medida a la que cotejar , un refugio de tus dudas, un mapa por donde caminar sin perderte entre un laberinto de libros de los que sospechas. Aquí, en esta novela, no recelas, fluyes por sus letras como por un río que corre, veloz, hacia el mar. A pesar de sus cerca de 800 páginas tuve que decelerar la lectura, apaciguar mis ganas de seguir, -saber, digerir, escuchar- , para saborear sus textos, oir su música, llorar sus penas, entender sus conceptos y gritar sus ganas. Pero la leí en silencio, sin musitar nada, para entender el sonido de sus pasajes, como una partitura de un motete a capella  escrito para muchas voces y un sólo oído, el mio.

“El tiempo de nuestras canciones“ es la historia del matrimonio entre David Strom y Delia Daley. Entre un científico judío huido de Alemania, y una joven cantante negra, en el Nueva York de los años 30 del siglo pasado; tiempo y lugar en los que en muchos estados norteamericanos estaba prohibido ese matrimonio “mixto” bajo pena similar a la de homicidio. Y es la historia de sus hijos - Jonah, Joseph , Ruth- Y es el testimonio sobre sus familias, de su crecimiento, de su cambio, de sus verdades. Pero también es la crónica de un familia y una sociedad sumida y sojuzgada por el racismo, donde nada les es permitido a los negros, nada se les perdona, ningún derecho les es otorgado. La novela discurre entre aquellos acontecimientos históricos reales - lucha por las libertades civiles, panteras negras, asesinatos … -y su reacción y relación sobre los protagonistas del libro.

Pero lo que amalgama el libro, lo que le hace sobresalir, es la música. Sus descripciones, sus detalles, su conocimiento, todo resalta sus líneas, agita tu intelecto. Por sus folios pasan desde Byrd, Bach, Schumann, Schubert, Beethoven, Rodrigo, Dvořák, Mozart, Haydn, Verdi, Dowland, Mahler... hasta el jazz de Coltrane, Nina simone o Miles Davis. Y el gusto es tan exquisito que conmueve los sentidos, pareces oír latir sus gargantas, acompañar sus teclados, insuflar aire a sus pulmones para que surjan sonidos fortes o pianissimos, crescendos o diminuendos. Y es la música la que une el matrimonio, la que alegra sus días y noches, la que perdona sus problemas,. Pero será la que separe a parte de su familia -música de blancos para corazones de negros, compases desafinados para un mundo en cambio-.

Y sobre todos los pasajes de la narración , por sorprendente que parezca, sobrevuela la teoría de la relatividad. Más que ella : el tiempo. La necesidad de saber cómo puede ser superado, como puede cambiar: acelerar o detenerse, volver al pasado o ir al futuro, allá donde están tus corazones, allá donde no haya problemas, allá donde esté la vida, allá donde no haya colores.

“El tiempo de nuestras canciones“ esta escrita y descrita de tal modo que va y vuelve, no hay sitio para el tiempo o el espacio. Los hechos -los capítulos- se suceden, pasan del pasado al futuro, de un lugar a otro, de un momento histórico a una realidad ficticia, de un narrador a otro. Nada se detiene, todo cambia, como el tiempo que para cada uno es diferente, para cada personaje también lo es. El sonido de las horas, los días, los meses, a veces va acompañado a veces desparejado; hay momentos de comunión perfecta, hay momentos de divergencia absoluta, pero cada uno busca encontrar su camino, bajo las razones que les han sido dadas, heredadas o aprendidas. Y así cada uno busca su identificación, su realidad, desde su estado de ser pareja de negra y blanco buscando un lugar entre los suyos, ¿pero quién son los suyos? O desde el hecho de sus hijos mulatos que no son ni blancos ni negros, posicionados en medio de una lucha tanto racial como de clases, mirados de forma vacilante u odiosa por unos o por otros. La búsqueda de esa identidad les llevará a cada uno por diferentes caminos y allí se cruzarán los espacios y los tiempos...

Supongo que definir una novela es difícil, una vez leí que cierta novela era una obra de arte, aquella no lo sé, ésta lo es: por como escribe Powers, por lo que cuenta, por cómo lo cuenta y ciertas razones más que sólo las sabrás si la lees.


wineruda