sábado, agosto 08, 2020

PUERTO OSCURO de MARK STRAND




PUERTO OSCURO de MARK STRAND
Editorial KRILLER71
Traducción. Adalber Salas Hernández


“Esta es la vida”, dijo, mientras alcanzaba la primera
De las muchas orillas del mar que buscaba, y se abrochó
El abrigo, y  alzó el cuello y comenzó a respirar.

Mientras buscas el origen de los versos, el latido inicial de la vida de los poemas, como servidor de copas en viejos bares que enseñan lo que fueron, y enseñan y muestran, en cada mancha, en cada rastro, incluso en cada vaso roto, lo que serán. Mientras lo haces, como un viejo ermitaño que ha salido de su cueva para ver el mundo, leo los versos de Strand, y veo que caen como granizos que rompen como en el suelo, saltando mil pedazos de sus escarchas. No sabes si Strand está dibujando el pasado o solo mostrando el futuro. Leo, releo, vuelvo a leer sus poemas, intuyo su mirada, pero pienso que da igual. Estos  poemas de son  inmensas moles de piedra que solo son vencidas por el lector, el escalador, cuando raja para no caer sus piedras con tornillos de hierro, cuando desnuda sus esquinas, para aferrarse,  con las uñas sucias de polvo y agua, son descubiertos sus poemas cuando pisas sus cimas y cuando destruyes sus nidos de antiguas aves que anidaron allí.
Sus poemas son mis poemas, sus ideas son las mías, mis ideas son suyas, son poemas para nacer y para morir. Son sus poemas que han nacido para mí, sus ideas y las mías  chocan, y del enfrentamiento nacen nuevos poemas, descubres nuevos puentes, o descubres viejas ideas que nacieron mucho antes de nacer nadie, descubres que la poesía de Strand nace para él, pero lo hace para renacer en cada lectura; nacen , mueren… sus poemas son oscuros, pero claros, claros como sus lunas que simbolizan la luz que ilumina en la oscuridad, la luz en la noche… alumbrando… como sus poemas


Quedamos detenidos bajo la luna vacía y no escuchamos
Tañer cuerdas de arpa, ni habla pesarosa alguna
Que nos acerque a lo inalcanzable


Sí… los poemas son como lunas, como rayos de luna que alumbran la oscuridad, no son soles no hay  fulgurante claridad, solo ascuas que siembran el papel de heridas y fuego fatuo y sombras, grandes sombras en las esquinas de los versos que dejan ver resquicios de la verdad, o lo que debió ser verdad….
Son sus poemas como  adagios de recuerdos, de pasados o de futuros que llegaran para acabar;  todo se acaba; los poemas son finales, los principios quedaron lejos, los lugares comunes, que creó el  espíritu del poeta, quedan en la mente, en esos  poemas que reviven las ascuas, esas ascuas….como lo han sido antes, son recuerdos que vuelven. Son adagios con sonido metálico, como con un metódico sonar de fraguas que golpean, como un remolino de martillos que rompen el presente, porque será pasado o será futuro, pero el presente no parece existir, se acabó en ese estruendo de voces pasadas y futuras.

Acabo de decir adiós a un amigo
y me quedo mirando los campos de maíz.
Están quemando los rastrojos y el humo

forma  una gaza sobre el rostro vacío del sol.
A un lado hay una fila de álamos.
Y, más allá,  alguien conduce un tractor.

¿Vive en aquella casita blanca?
Alguien reproduce un casete de pájaros cantando.
Alguien se durmió en una furgoneta de nabos.

Pienso en las posibilidades de la temporada.
¡Oh, pequeñas densidades  de blanco sobre blanco!
¡Oh, copo de nieve perdido en los vestíbulos de abril!

Más allá de la tristeza-restaurantes vacíos
Las calles vacías, mínimas lámparas brillando
sobre el pueblo- solo veo extensiones

de hielo y nieve, sobre los pinos rectos, la luna frígida.

Un profesor se sienta en su mesa y comienza a dictar su saber; el profesor, el buen profesor el que no ha olvidado que sabe para enseñar, es el que muestra caminos, veredas abiertas, puertas derrumbadas o contraseñas de pasos; el poeta, Strand, no habla de caminos cortados, habla de todo lo que cabe en su mente, en ese instante, en esa mirada, en ese paso de la idea por su vida, instantes de horas o lugares que solo estará un minuto…Puertas de inicio, muelles donde partirá el futuro y donde ha fondeado, para siempre, el pasado.

...
Es cierto que, como alguien ya ha dicho, en
un mundo sin cielo todo es despedida.
Sin importar que agites la mano o no


Strand habla, o me habla, o descubre o sabe,  que la vida es un instante en la que las personas pasan y dejan su grito o su halo o su despertar. En sus versos resuena la tristeza,  ecos de momentos,  sonidos viejos, imágenes, olores, saludos, bromas viejas,  echa de menos lugares que han partido, deja pasar los caminos que sabe no va a alcanzar, deja llegar algún presente que le queda en la mente, pero el futuro se dibuja oscuro…

...
La niebla se dispersa. Las montañas mañaneras
se alinean más allá del pueblo sosegado. El venado de patas ligeras baja al cementerio

Y las urracas llaman. Todo está bien


La vida es un discurrir de cosas que han venido desde el pasado, y se disipan en el futuro, acaso no hay nada detrás de este adagio de timbres metálicos, en este discurrir de ideas entre formas de opacas que surgen del cerebro del poeta y se desnudan en el paso de las hojas o quizá, sea,  en el discurrir del pasado del lector,
Strand mueve su vida alrededor de un mundo cerrado donde se acechan animales y hojas, o amores, o vidas vividas o por no vivir, se dispersan ideas que sabrá dios de dónde nacen, y van sembrando el discurrir del libro por los recuerdos, siempre recuerdos que  cesaran  cuando acabe el tiempo: hay padres, madres, hay olvidos, hay paisajes, hay vueltas, y revueltas, hay …


…pero en aquellos días qué sabía yo de los placeres de la pérdida,
Del borde del abismo que se acerca con su siseo
Y sus tormentas, un gran animal acuoso quebrándose contra las rocas;

Esparciendo estrellas de sal, nubes de espuma ruidosa

Nunca sabrás qué has descubierto de él en sus poemas, no sabes si el camino que has recorrido, donde los has encontrado es el centro de su universo o es el tuyo, pero sabrás que has despejado caminos y despeñado piedras y obstáculos, sabrás que la  Porción de Belleza que camina entre sus hojas te alcanza  como explosión de brusca apariencia, casi cortante como un átomo de sabiduría perdido en la vida actual. Sabrás que desde los lugares más recónditos del libro, salen recuerdos, los poemas son recuerdos y anhelos, son los pasos de un poeta por la tierra en un instante en un sitio. Solo sabrás que has perdido un camino y has descubierto otro..


El mundo golpea los libros de poemas como un yunque, los versos están candentes y la vida golpea  con ese martillo que repite el sonido repiqueante, nada sería igual sin la luz del fuego, de los poemas y de las palabras…El futuro llegará, renqueante..


...
Estos son malos tiempos. Idiotas han robado la luz de la luna.
Proyectan su pompa sombría donde se les antoja.
….

Supongo que se cierra el cielo, y la luz alumbra, la luz de la luna en la oscuridad, solo para mostrar caminos que hubieran debido ser poemas. Y los lugares de partida no enseñan el camino solo enseñan el lugar a donde hemos llegado y del que vamos a partir, a ese lugar que desconocemos, a ese tiempo oscuro, a ese destino tan claro inefable como infalible.

domingo, junio 14, 2020

UNA LISTA, LOS 150 MEJORES LIBROS MODERNOS QUE HE LEÍDO




Hubo un tiempo, hace mucho, mucho,  que me importaban las listas de libros y aprendí bastante de ellas, en muchos idiomas, e hice la mía. Ahora la he completado, seguro que con olvidos, pero si a alguien le interesa y le vale para algo...El orden no importa...


  1. CRÓNICAS DE MOTEL DE SAM SHEPARD
  2. CARRETERA HAMBRIENTA DE BEN OKRI
  3. NADIE NOS MIRA DE JOSÉ LUIS PEIXOTO
  4. DICCIONARIO JÁZARO DE MILORAD PAVIC
  5. CIEN AÑOS DE SOLEDAD DE G. GARCIA MARQUEZ
  6. ATLAS DESCRITO POR  EL CIELO DE GORAN PETROVIC
  7. MUERTE DE UN APICULTOR DE LARS GUSTAFSSON
  8. LAS VUELTAS DEL RELOJ NEGRO DE  STEVE ERICKSON
  9. QUIMERA DE JOHN BARTH
  10. EL OTOÑO DEL PATRIARCA DE G. GARCIA MARQUEZ
  11. LOS RECONOCIMIENTOS DE WILLIAM GADDIS
  12. EL LIBRO NEGRO DE ORHAM PAMUK
  13. LA VIDA, INSTRUCCIONES DE USO DE GEORGES PEREC
  14. LECCIÓN DE ALEMÁN DE SIGFRIED LENZ
  15. POEMAS COMPLETOS DE PABLO NERUDA
  16. TALLO DE HIERRO DE WILLIAM KENNEDY
  17. CATEDRAL DE RAYMOND CARVER
  18. EL NADADOR Y OTROS CUENTOS  DE JOHN CHEEVER
  19. LAS COSAS QUE LLEVABAN LOS HOMBRE QUE LUCHARON DE TIM O'BRIEN
  20. CUENTOS COMPLETOS DE GRACE PALEY
  21. EL BEBEDOR DE VINO DE PALMA DE AMOS TUTUOLA
  22. SI UNA NOCHE DE INVIERNO UN VIAJERO... DE ITALO CALVINO
  23. EL RELOJ DE ARENA DE DANILO KIS
  24. DEL INFIERNO DE GIORGIO MANGANELLI
  25. EN NADAR DOS PAJAROS  DE FLANN O'BRIEN
  26. ARIEL DE SYLVIA PLATH
  27. AL FARO DE VIRGINA WOOLF
  28. TEXACO DE PATRICK CHAMOISEAU
  29. LA MUJER DE LA ARENA DE ABE KOBO
  30. LA NOCHE EN CUESTIÓN DE TOBIAS WOLFF
  31. ONCE MANERAS DE SENTIRSE SÓLO DE RICHARD YATES
  32. EL DESIERTO DE LOS TÁRTAROS DE DINO BUZZATI
  33. LA MARCHA  RADETZKY DE JOSEPH ROTH
  34. YO SÉ POR QUÉ CANTA EL PAJARO ENJAULADO DE MAYA ANGELOU
  35. EL HURGÓN MÁGICO DE ROBERT COOVER
  36. EN EL CAMINO DE JACK KEROUAC
  37. ESA POLILLA QUE DELANTE DE MI REVOLOTEA DE OLVIDO GARCÍA VALDES
  38. POEMAS A LA HORA DE COMER DE FRANK O'HARA
  39. LAS TIENDAS DE COLOR CANELA  DE BRUNO SCHULZ
  40. SANATORIO BAJO LA CLEPSIDRA DE BRUNO SCHULZ
  41. SUTRA DEL RIO DE GITA MEHTA
  42. UN MUNDO PARA JULIUS DE ALFREDO BRYCE ECHENIQUE
  43. CRÓNICA DE LOS POBRES AMANTES DE VASCO PRATOLINI
  44. POETA EN NUEVA YORK DE F. GARCIA LORCA
  45. POESIA DE KARMELO IRIBARREN
  46. PORNOGRAFÍA DE WITOLD GROMBOWICZ
  47. EL RUIDO Y LA FÚRIA DE WILLIAM FAULKNER
  48. POESÍA DE ROGER WOLFE
  49. POESIA DE PIERRRE REVERDY
  50. BODAS EN CASA DE BOHUMIL HRABAL
  51. LA CAMPANA DE CRISTAL DE SYLVIA PLATH
  52. LA MUERTE DE VIRGILIO DE HERMANN BROCH
  53. LA MODIFICACIÓN  DE MICHEL BUTOR
  54. LOS ANILLOS DE SATURNO DE W.G. SEBALD
  55. AUSTERLITZ   DE W.G. SEBALD
  56. POESIA COMPLETA DE ANTONIO MACHADO
  57. PAISAJE PINTADO CON TÉ DE MILORAD PAVIC
  58. EN EL LAGO DE LOS BOSQUES DE TIM O´BRIEN
  59. LA BALADA DEL CAFÉ TRISTE DE CARSON MCcULLERS
  60. LA MANO DE LA BUENA FORTUNA DE GORAN PETROVIC
  61. PEDRO PÁRAMO DE JUAN RULFO
  62. INDUSTRIAS Y ANDANZAS DE ALFANHUÍ DE R. SANCHEZ FERLOSIO
  63. ESPACIO DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ
  64. EL PUENTE DE HART CRANE
  65. POEMAS DE ÁNGEL GONZÁLEZ
  66. POEMAS DE CHICAGO DE CARL SANDBURG
  67. EL HOMBRE INVISIBLE DE RALPH ELLISON
  68. LA BELLEZA DEL MARIDO DE ANNE CARSON |
  69. LA CALERA DE THOMAS BERNHARD
  70. EL JARAMA DE R. SÁNCHEZ FERLOSIO
  71. SOBRE LOS ACANTILADOS DE MÁRMOL DE ERNST JUNGER
  72. EL GATOPARDO DE TOMASI DI LAMPEDUSA
  73. POEMAS Y ANTIPOEMAS DE NICANOR PARRA
  74. CHICO NEGRO DE RICHARD WRIGHT
  75. OBRAS COMPLETAS DE STANISLAW LEM
  76. PERORATA DEL APESTADO DE GESUALDO BUFALINO
  77. EN EL CORAZÓN DEL CORAZÓN DEL PAÍS DE WILLIAM GASS
  78. CUNA DE GATO DE KURT VONNEGUT
  79. TRAMPA 22 DE JOSEPH HELLER
  80. ESPADAS COMO LÁBIOS DE VICENTE ALEIXANDRE
  81. TODO SE DESMORONA DE CHINUA ACHEBE
  82. LA MUJER ZURDA DE PETER HANDKE
  83. HELADA DE T. BERNHARD
  84. POESIA COMPLETA DE V. MAYAKOVSKI
  85. CUENTOS COMPLETOS DE FLANNERY O'CONNOR
  86. LAS DIEZ MIL COSAS DE MARIA DERMOUT
  87. EL GALLO ROJO VUELA HACIA EL CIELO DE  MIODRAG BULATOVIC
  88. PREGÚNTALE AL POLVO DE JOHN FANTE             
  89. UNA MUERTE EN LA FAMILIA DE JAMES AGEE
  90. LOS DETECTIVES SALVAJES DE ROBERTO BOLAÑO
  91. 2666 DE ROBERTO BOLAÑO
  92. CONFABULARIO DE JUAN JOSÉ ARREOLA
  93. ZEN Y EL ARTE DEL MANTENIMIENTO DE LA MOTOCICLETA de ROBERT M. PIRSIG
  94. EL MIRÓN DE ALAIN ROBBE GRILLET
  95. EL TÚNEL DE ERNESTO SÁBATO
  96. EL CORAZÓN ES UN CAZADOR SOLITARIO DE  CARSON MCcULLERS
  97. CUENTOS DE KJELL ASKILDSEN
  98. ALFABETO DE INGER CHRISTENSEN
  99. ESO DE INGER CHRISTENSEN
  100. AULLIDO DE ALLEN GINSBERG
  101. LA CARRETERA DE CORMAC MCCARTHY
  102. NOCHES EN EL CIRCO DE ANGELA CARTER
  103. POESÍA ESCOGIDA DE WILLIAMS CARLOS WILLIAMS
  104. POESÍA REUNIDA DE WALLACE STEVENS
  105. POEMAS DE THEODORE ROETHKE
  106. POESÍA DE CESAR VALLEJO
  107. TRILOGÍA DE AUSCHWITZ DE PRIMO LEVI
  108. HIJOS DE LA MEDIANOCHE DE SALMAN RUSHDIE      
  109. VIDAS MINÚSCULAS DE PIERRE MICHON
  110. SALIR A ROBAR CABALLOS DE PER PETTERSON
  111. ZAZIE EN EL METRO DE RAYMOND QUENEAU
  112. LA PLAZA DEL DIAMANTE MERÇE RODOREDA
  113. CENTURIA DE GIORGIO MANGANELLI
  114. EL MAR DE LAS SIRTES DE JULIEN GRACQ
  115. LAS LUNAS DE JÚPITER DE ALICE MUNRO
  116. EL TIEMPO DE NUESTRAS CANCIONES DE RICHARD POWERS
  117. TRES MUJERES FUERTES de MARIE NDIAYE
  118. EL CAMINO A LA CAPILLITA de LOUIS PAUL BOON
  119. EL DIARIO DE HAMLET GARCIA de PAULINO MASIP
  120. EL REGRESO de ALISTAIR MACLEOD
  121. EL GENERAL DEL EJERCITO MUERTO DE ISMAIL KADARE
  122. UN PINTOR DE HOY DE JOHN BERGER
  123. CAMINO DE SIRGA de JESÚS MONCADA
  124. EL CAFÉ DE LA RANA DE JESÚS MONCADA
  125. LA CRIPTA DE INVIERNO de ANNE MICHAELS
  126. PIEZAS EN FUGA de ANNE MICHAELS
  127. MINER’S POUND Y EL PESO DE LAS NARANJAS DE ANNE MICHAELS
  128. LOCOS,  UNA COMEDIA DE GESTOS de FELIPE ALFAU
  129. LA COSTA DE LOS MURMULLOS DE LIDIA JORGE
  130. MEMORIA DE ELEFANTE de ANTÓNIO LOBO ANTUNES
  131. MANUAL DE INQUISIDORES DE A. LOBO ANTUNES
  132. SOBRE LOS RIOS QUE SE VAN DE ANTÓNIO LOBO ANTUNES
  133. TERCER LIBRO DE CRÓNICAS DE ANTÓNIO LOBO ANTUNES
  134. LA MUERTE DE CARLOS GARDEL DE ANTÓNIO LOBO ANTUNES
  135. EL ORDEN NATURAL DE LAS COSAS de ANTÓNIO LOBO ANTUNES
  136. EN LA ORILLA DE RAFAEL CHIRBES
  137. CÓMO SER PERFECTO, RON PADGETT
  138. NOSTALGIA DE MIRCEA CARTARESCU
  139. BARRIO DE GONÇALO M. TAVARES
  140. LAS BODAS DE PENTECOSTÉS DE PHILIP LARKIN
  141. VILLA AMALIA de PASCAL QUIGNARD
  142. FOTOCOPIAS de JOHN BERGER
  143. EL ESPÍRITU ÁSPERO de GONZALO HIDALGO BAYAL
  144. YO IBA A SER HOMERO, PAULO LEMINSKI
  145. UN CONEY ISLAND DE LA MENTE de LAWRENCE FERLINGHETTI
  146. RIMBAUD EL HIJO DE PIERRE MICHON
  147. GILEAD de MARILYNNE ROBINSON
  148. APRENDER A REZAR EN LA ERA DE LA TÉCNICA DE GONÇALO M. TAVARES
  149. LAS SOLIDARIDADES MISTERIOSAS de PASCAL QUIGNARD
  150. LA ISLA DE LA TORTUGA DE GARY SNYDER
  151. (150+1) EL HÚSAR EN EL TEJADO DE JEAN GIONÓ


sábado, mayo 02, 2020

COMPROMISO




COMPROMISO
Cada vez me hago más vago, o es que cada vez soy menos constante, o me faltan retos, la verdad es que ni idea, pero bueno, me he puesto un reto, que, he pensado, si lo hago público me hace cumplirlo, reto o idea o no hacer el tonto, alguna de las cosas o razones será válida así que pongo una lista de libros a leer ( o terminar de leer en algunos casos) y reseñar este año, que no será definitiva porque aparecen nuevos y nuevos libros, pero los que están serán…

El libro de las preguntas de E. Jabes
Pequeños tratados de Pascal Quignard
Magnus de Silvye Germaine
Puerto oscuro de Mark Strand
Cuentos del lejano oeste de Luciano G. Egido
Esa polilla que delante de mí revolotea de Olvido  García Valdés
La biblia de neón de John Kenendy Toole
Amada Marta de Miquel Martí i pol
Por la ruta serrana del Arcipreste de Rubèn Caba
Aires de Philippe Jaccottet
Augusto fulminante de Alain  Nadaud
Poemas de Czeslaw Milosz
Cuarenta poemas de JACQUES ROBAUD
CRÓNICAS DE ULTRASUEÑO ED J.V. Foix
Zama de  A. di Benedetto
todo lo que tengo de Irene Gracia, Juán Eduardo Zúñiga   y Menchu Gutiérrez
historia e invenciones de Felix Muriel de Rafael Dieste
La piqueta de Antonio Ferrés
El griffón alfredo conde
Escuela de mandarines de Miguel Espinosa
es el año que me toca releer el quijote de Cervantes y el de Avellaneda
Cuentos de H. Quiroga
Cuentos completos de Lidya Davis

domingo, abril 12, 2020

RÉQUIEM DE ZBIGNIEW PREISNER

Procuro no poner otra cosa que mis opiniones sobre libros que leo, y más que mis opiniones, la impresión que me han dejado, lo que me ha dejado la lluvia al irse. Pero hoy pongo otra cosa y creo que será la única vez que lo haga. Tengo una enorme colección de Réquiems, me gustan, leo mucho con sus notas, yo siempre leo con música, y el reqúiem es mi música favorita a pesar de que leo rápido.
Hoy pongo el que más oigo últimamente  Réquiem for my Friend de Zbigniew Preisner , dedicado a la muerte de su amigo el director del director de cine Krzystof Kieslowski En estos tiempos me pareció que debía ser así.

jueves, abril 09, 2020

TROPISMOS de NATHALIE SARRAUTE




TROPISMOS de NATHALIE SARRAUTE




             Como gotas de tormenta de verano, grandes, desafiantes, que golpean el suelo y desperdigan, -explotan- por doquier polvo, calor y lágrimas, estos pequeños textos te golpean quizá más como granizo, hacen daño, son como amenazas constantes, como una lámpara de araña a punto de caer, como un tejado cayendo, como el cielo de los dioses derrumbándose sobre las mentes de los asustado fieles que abarrotan misas y lugares de condena.



        Los Tropismos son unos pequeños relatos, casi inspiraciones, casi amenazas que han pasado justo un momento por delante tuyo, o solo por  la mente, y tardas un segundo, apenas un segundo, tras su paso en saber del riesgo que has pasado, de lo que pudo pasar, que lo que te ha cruzado no era normal. Son sombras sobre días de sol, sombras que renacen en los sueños, o nacen intimidantes cuando piensas fijamente  en las cosas, en lo que tienes miedo, o lo que temes aunque no solo sea miedo; y, de estar forma,  les insuflas vida, das vida a las sombras de los pasillos, a las ganas de estar solo, a los movimientos extraños, a las obsesiones. Sí… supongo que he acertado con la palabra: los Topismos son relatos de lo obsesivo, de las cosas que hacen que repitas tú salida de casa, o que sientas miedo a moverte, a cambiar, al cambio, en efecto… sí …sientes miedo a que algo cambien, u una obsesión por la seguridad, por estar solo en tu lugar seguro, en el lugar donde todo parece protegerte, y las cosas no parecen amenazantes. Y lo peor de todo es que las obsesiones no cambian, no se escapan, no huyen por la ventana como los miedos a la luz del día;  las obsesiones se quedan, se quedan en edad y tiempo, y aumentan como la edad de los árboles, como la medida de tu estatura en al esquina de la puerta, y todo parece engañarte, todo parece envolverte, parece que sigue a tu lado, pegado como una mirada obscena, como un gesto miedoso, pegado con un pegamento abúlico, que parece que hace que no puedas moverte no por su potencia sino por su  duración, un pegamento que hace que las cosas estén junto a tus ojos, a tus oídos, a tu sensación, pero, ante todo a tus recuerdos;  todo es recuerdo, todo llega desde siempre, todo es desde siempre, sí, todo nace contigo, nace y te envuelve, los miedos que contagian a los niños, Y  llega a la adolescencia y … te acompaña hasta el cadalso de los sentidos
            Las cosas que no se cierran te envuelven, la garra oculta, que solo tú ves, atrapante y  envolvente, de tu vida; es eso terrible y extraño que no cuentas a nadie que nace y vive en ti


            Y el propio lenguaje de Nathalie, en sus Tropismos, acompaña a la obsesión… la acompaña y la acentúa, hace de ella un lugar central de lo que quiere contar:  giros verbales que enroscan los sentidos, como tornillos que van apretando la idea de que todo parece escurrirse por el sumidero de la mente, del lugar donde está lo temido y lo extraño. Adjetivos, sustantivos, verbos, frases que expresan, señalan o simulan miedos y ahogos, rituales y banderías;  expresan sensaciones que desembocan en el gran rio de lo inmaterial, de lo impalpable.  Porque lo que se siente no se puede tocar, son sensaciones, son horrores, miedos o pasmos. Lo impalpable como el centro del libro, las cosas necesitan de la expresión de la lengua y la elección de las palabras y los contextos para expresar que todo, las decenas de historias, de Tropismos, son expresiones de un situación a veces desesperada, a veces terrible, a veces temida u otras tan naturales que parece que ocurren junto a ti, pero expresan algo que te pone nervioso, no horrorizado, no, no va de eso, es solo la tensión de cosas que pueden pasar, que han pasado, que están pasando, pero casi siempre en la cabeza de alguien, del protagonista, del niño, del anciano, de la mujer que repite su misma estancia en la vida, porque parece que la vida la amenaza, la rodea, siente su pulso sino repite un gesto, una inmovilidad que la deje sobrevivir ese día.


            La sensación de inmutabilidad de las cosas que suceden a los protagonistas, de no poder luchar contra el mundo propio que lo rodea y amenaza, que hace de ellos personas a punto de implosionar, como guerreros que han tapado sus lanzas y amenazan con saltar desde las almenas, al vacio, a la oscuridad de la que nada saben.

RIMBAUD EL HIJO de PIERRE MICHON



RIMBAUD EL HIJO de PIERRE MICHON

De los muchos Rimbaud que hay: Rimbaud genio, Rimbaud joven, Rimbaud herido, Rimbaud huyendo, Rimbaud harto de escribir, Rimbaud amante, Rimbaud malhumorado, Rimbaud naciendo…Michon elige Rimbaud hijo, que no excluye a los demás, es más los incluye, pero hace un aparte, acentúa, una parte del poeta, la de su madre. Ella, dominante, viuda sin finado, la exigente, la rígida educadora, la que sostiene la familia, pero también es la que pone en el cielo el sol y en la tierra el mando de la familia Rimbaud. ¿Cuánto de ella hay en el carácter del poeta? o ¿Cuánto contra ella hay en su vida? No sé, tampoco importa, o ¿El peso de las almas no se compensa como plumas de grúa con los contrapesos?, ¿no se compensa el peso de las almas con los de la vida, con los conocimientos, los sufrimientos, con las vueltas las huidas? Saber más es como intentar recoger cosechas donde solo se plantaron soplidos, hálitos de respiración o de viento inocuo.


El libro es una región extraña, es el camino por el que Michon desvía a Rimbaud del camino oficial, del camino de las biblias, las vulgatas, que definen la vida del poeta, las que la sajan, y sacan sangre y supuestas verdades, y la vuelven a coser para ofrecer a los dioses de la historia o en su defecto a los institutos de enseñanza con ejemplares profesores que acaso harán amar u odiar a Rimbaud a sus alumnos. Michon va por el camino de al lado, ese que resulta cuando viajas en tren y te adelantan por la carretera justo al lado de las vías, coches y camiones sobrepasando la velocidad y la tranquilidad, para llegar a ninguna parte, y tú en el tren ves, por un momento, vidas pasar, otras vidas, como si fueran postes de luz arrancados de la tierra para huir a alguna parte, a alguna…


Pecaré de lo que suelo pecar cuando acabo un libro que voy a adorar toda la vida, la verdad es que me dejo pecar, me encanta decir que este es uno de los mejores libros que he leído nunca. Me permito decirlo porque, quizá, no llegarán otros y seré feliz al menos estos instantes, sí.  A nadie le importará, pero si lo hiciera, deben saber que pasear por estas hojas es un delicado movimiento de lectura, un pasear por un bosque con hojas que se rompen entre los pies y la niebla se eleva para taparlo todo: tú, lo verde y lo marrón de los árboles, lo gris de la niebla, el ruido suave del paso en las hojas que acarician y rompen a la vez, un lugar amniótico. En el caso del libro es el mismo paseo, es la belleza de lo escrito, los pasos que recorre, los pasillos estrechos y las grandes avenidas repletas de voces calladas, son las palabras, el montaje, la construcción del edificio, grande, opulento, que remite a todo, que lo añade todo, y el paso suave por las hojas ya muertas de Rimbaud (y con él el recuerdo que tengo de sus poemas que lo acompañan), todo hace un lugar que parece parir un mundo relleno de arte.

La vida de Rimbaud recorrida como si fuera un túnel en el que van apareciendo habitaciones, o mejor, ventanas enormes a paisajes y figuras que conforman y reconstruyen, paso a paso, la posible, vida de Rimbaud, otra vida. Por un parte son los profesores o los poetas que lo acompañaron en el cortísimos paso de su paso por la poesía, los que Michon utiliza desde su primera persona que describe todo que lo analiza , todo lo que juzga, el narrador es absolutamente  subjetivo (ama, odia, explica, se desdice, escupe, miente, exagera...) de la misma manera que lo es un tipo que ama lo que hace; que pregunta por las cosas que pasaron y las que pudieron pasar: el es el narrador, es Michon, es el fantasma de los poetas pasados, es el fantasma de los profesores de literatura que no fueron … no sé…es alguno de ellos… Él hace que deriven los personajes y hace que describa y se dirija  al lector y le pregunte, o, a veces,  esté en la cabeza de Rimbaud cuando se dirige a casa de Theodore de Banville, a enseñar,-infante nervioso-sus poemas, ¿Nervioso? acaso no. O , aparece, como Verlaine amenazando borrachos con sus pistola, o de repente es el hombre que ve subir al coche de caballos en Londres a pesar de la espesa niebla a los dos poetas enamorados. El narrador, Michon, los fantasmas... dan  una explicación a su amor y a su odio: alguien la da... si el fantasma de los escritores futuros lo dice... será así...

La forma de escribir de Michon, no deja de ser un camino con aristas, con dificultades, un lugar en el que sale y entra de temas, abre puertas que cierra, abre temas , la primera persona, el narrador omnisciente, pero también creador y matador, dios de letras tapizadas de plata, voz de los que no leen vulgatas, vulgar narrador de inventos.  Sí, él, el que reconstruye o recuerda personajes que debes conocer, pasea por precipicios, pasea por calles concurridas o por tejados sin cuerdas, pasea siempre pasea de la mano de ideas, rapidez de ideas, desbordante de ideas y formas, humor, saber… El presente del lector se une al pasado del poeta que es presente porque, el narrador,  todo  lo sabe, pero de Rimbaud todos sabemos, todos hemos entrado en sus escuelas como en sus versos, en sus poemas como en su casa, en su huida como en nuestras sorpresas.  Pero en los pasos del narrador, aquí, es presente: hay dos presentes, el presente que explica al lector y el presente de Rimbaud, siempre lo es, todo es realidad, todo es verdad, todo es como debe ser la literatura: juego, pasión, belleza y pasos estrechos por caminos de montañas, que llevan a nuevos valles.

EL EXTRANJERO DE ALBERT CAMUS





EL EXTRANJERO DE ALBERT CAMUS





Nuestras opciones, nuestra elecciones, se mueven entre lo aprendido y lo deseado, el deseo viene dado por lo amado y lo odiado. Lo odiado viene dado por la vida, nuestras elecciones por lo tanto son la vida; la vida, el acontecer,  rige por tanto nuestra elecciones. Pequeño es el mundo por el que giramos, giramos como una peonza en un mundo que parece enorme, pero no va más allá de lo que peonza pueda moverse en el descansillo de un escalera que sube a ningún sitio o en un parque estrecho en el que nos vemos rodeador por miles de peonzas  que se golpean, caen y se paran. Nuestras relaciones con el mundo, con la gente , con los amigos , están encajonadas, presas, están como asomadas al balcón sin puerta de salida que es nuestra vida, se componen, apenas, de  20 o 30 personas que consideres que pasaron o están y fueron amigos o buena gente; y podrás viajar, podrás callar, podrás hablar por teléfonos, cables, aires, ventanas, podrás ver todo el mundo, podrás tener un millón de empleados a tu servicio , o serás parte del millón de empelados al servicio de alguien que nada te hará moverte de tus círculo de peonza, de la cuerda que da fuerza a tu mundo, a tu cajita de conocidos y conocimiento; hasta que un día ese círculo se rompe, hasta que un día te rompes, hasta que un día el cielo se oscurecerá o el movimiento de un astro se parará sobre ti, y no todo será lo mismo, pero ya estarás perdido.


Camus lleva a su protagonista, Meursault, por un camino recto, sin esquinas, sin curvas que lo hagan girar;  su vida será sobre la indiferencia sobre lo que hará, o lo que resultará de lo que haga, no importa lo que sucede, su camino no parece pasar por allí, y si pasa seguirá recto, sin tener un destino, sin tener horizonte, o con un horizonte tan lejano y tan indefinido que no sabrá a dónde se dirige, y tampoco sabe para qué o por qué. El mundo girara´ sobre él pero  Meursault no querrá párarlo, ni acarrearlo, no querrá que nadie cambie, y si lo hace él seguirá su camino ajeno a todo; solo  sentirá que lo que le rodea lo mira, lo amenaza,  o  parece apreciarlo, o querer amarlo, o querrá odiarlo, sentirá que el mundo se cansa o varía o se cae o que la gente llora o muere o ríe o golpea o reduce su espacio a la nada, o toca, pero para él no tendrá importancia, no creerá que tenga importancia, no demostrará que lo tenga, no juzgará, no distinguirá si lo que se hace es justo o injusto para él, pero tampoco si lo que su actuación será de acuerdo con lo establecido, o que sea lo correcto, que tenga empatía para con otras personas; eso a él no le importa. Su elección es no tener elección, ser anónimo para el mundo, ser extranjero, ser de otra parte, de donde no vienen los demás, de dónde no se es. Y saber y poder  no distinguir o actuar más allá de lo que necesita para cubrir sus necesidades básicas, para seguir un camino, para distinguir que parece ser alguien amable con él o que lo ama, pero no es una elección suya, es de otro, solo lo aceptará, solo dejará que el camino siga, tiene que hacerlo a fin de cuentas, nada parece parase y sigue un camino como pudo seguir otro, pero en este está. en este camino a la nada,


La nada, la nada como elección: nada que llorar, nada que regir, nada que amar, nada que reprochar, nada que sospechar, nada que penar, nada que pensar; acaso solo elecciones primarias, gestos instintivos, sonrisas o risas, nada más; solo gestos para el mundo, un  mundo que tampoco quiere saber de él, están en la misma distancia uno del otro. Se filtran, se intercambian, sonidos, murmullos,  recuerdos, pero entre la vida y Meursault, entre el mundo y  Meursault, entre lo que sucede y Meursault, no pasa más allá de lo que sucede a cualquier ser humano: nace, crece,  trabaja, tiene un amante, se puede casar, se muere familia, conoce amigos y enemigos, y el destino puede llevarte para la esquina del que ha perdido el combate o alzar el brazo,; a fin de cuentas, Camus, solo dice que aún bajo la falta de elecciones, aún en el final siniestro que puede esperar a Meursault, o el final que pudo ser otro, entre un tipo que no elige, que deja que la ola del destino le lleve con su poca participación, con el escaso actuar de sus instintos y necesidades, de sus elecciones o partidos, de sus miradas o sus negaciones, aún en ese caso, a un tipo que no quiere nada a un tipo que no espera nada, que parece hacer nada, aún a ese tipo dice Camus, que al tipo contrarío: al tipo que espera todo del mundo, y hace todo para ser el que rige su vida y de lo que le rodea, de lo que le mueve , y que elige amigos, sitios , viajes, piso, estado y saber, aún a este tipo puede acabar igual. Los dos horizontes lejanos e indefinidos, para los dos, es el mismo, o puede serlo. 

Supongo que, al final, la no elección es también una elección. Dejar que el mundo pase te atropella igual estés parado o en movimiento.

viernes, abril 03, 2020

Todas las mañanas del mundo, de Pascal Quignard






Todas las mañanas del mundo, de Pascal Quignard


Todas las mañanas del mundo son caminos sin retorno” Todos los caminos terminan alguna mañana;  todos los mundos son lugares sin retorno, el mundo de mi vida o de la tuya, los mundos que creamos y recreamos solo tienen camino de ida. Las mañanas que creemos eternas llegan desde la oscuridad y acaban cegadas por la luz deslumbrante, en lo más alto, del sol, que no deja mirar más arriba; así que vienen de la nada y no dejan ir más allá.
 Todas las mañanas nacen en mi vida con el sonido de siete campanas en las torres que me rodean:  en mis recuerdos más amables, son las campanas, campanillas, cencerros, de ovejas y vacas que rompían las mañanas en el campo, temprano, siempre; en mi recuerdo, junto con el rocío, tanto que creo, aun recordar, los sonidos quedos de sus pasos en la hierba, el olor de la hierba mojada es música para mí; el heno, los pastos, los pequeños tréboles, si los miro, me traen cadencias de campanas o cencerros y pasos como caricias. La niebla, cuando llega, me trae sonidos de huidas, la gente huye en la niebla, por ello me trae recuerdos de carreras o pasos apresurados de zorros o de personas, de susurros rasgados de serpientes que huyen de miedo o de vértigo. Las cadenas que cortan el camino de los coches a los caseríos llevan sonido a paz, a seguro de hogar. En la ciudad los sonidos ya no son recuerdos, son recurrentes,  se quedan y se renuevan cada día. Sin embargo, hay algunos como los sonidos de las noches que son rumores cantarines de pasos en la oscuridad, taconeos a la nada; o el paso de los coches en la calle mojada, anunciando, pomposos como tubas,  días de brisa y frío. Las mañanas son de los pájaros, son música de trinos de pájaros que rompen el silencio, o en primavera los primeros gritos de las golondrinas rasgando la calma que luego arrasarán los camiones de pan o de ropa. El mediodía, todo el día, es un ruido intenso de prisa, de zapatos rotos, y gritos, y de ambulancias y sirenas remozadas para asustar a ancianos y niños sin prisa. El silencio es el ruido más querido y el más odiado, es el sitio donde nace el pensamiento, la reflexión de la vida y la muerte.

Quignard utiliza personajes reales para inventar, o proponer, una vida, unas vidas, que pudieron serlo o acercarse a serlo… o no: el señor de Saint-Colombe queda viudo con dos hijas, queda amarrado a su viola y sus recuerdos, y se aferra a ellos; para él la música es síntoma de vida, será su recurso para vivir, su modo de existir, su exhalación en el espejo. La música no es su vida, la vida es su música. Sus hijas, Madeleine y Toinette, aprenderán de él que los días pasan con la música y, sobre todo, por la música, su niñez y juventud es un aprendizaje, a veces extremo de la viola. La viola es principio y fin de la educación y del ser. La llegada de Marin Marais como discípulo moverá la vida de la casa, y del amor y el sexo de las dos hermanas. Esto es en pocas palabras de lo que va la novela, de ahí salen senderos que no van a ningún lado y caminos largos que enseñan nuevas plazas y acumularan nuevas situaciones. Pero la novela no es eso, al menos no es solo eso: Quignard habla de otra cosa, habla de la música; Saint-Colombe es la música, vive para ella, inventa para ella, recoge y comprime el campo en sus escalas, discurre nuevas vidas para ella. Y la música le responde, desde ella llega el mundo mirado desde otro punto de vista, llega vida más allá de la vida, llega, con sus pasos, con su aires, con su tonos, a recrear a su esposa muerta, pero también hace nacer de todos los lugares los impulso que hacen de los sonidos de la viola,  como pudieran serlo del piano o del violín o de la guitarra, hace, pues, que los sonidos de la viola no se recreen, no nazcan para el hombre , sino que nazcan para ser música, simple y llanamente, el placer de la música, para ser ella solo, de ser ella misma, o de ser del que lo toca;  que nazcan, los sonidos de las cuerdas vibrando,  y mueran en ese instante o lo hagan  con el autor de las obras- Porque ella, la música,  nace, surge de las cuerdas del instrumento, de la mente apasionada del creador, del dios de pequeña esfera,  no para ganar dinero, no para ser alabada, no para bailar, nace por el hecho de serlo, por ser bella o por ser fea o por reflejar algo,y con ella vivir, sobrevivir y morir como lo hace ella inquieta, moviendo, apenas, el aire: sin más necesidad por el mundo.
La música es vida y nace de la vida; así,  la viola reflejará en las manos de Saint-Colombe, recreará,  los pasos del saltamontes, o los golpes del  herrero, los gritos de las golondrinas, saltaran por las rompientes, o caerán desde los árboles hasta estrellarse en el suelo. La música es pasión, es pura pasión, que se vive para y por ella, sino no es música;   sonará como música, pero será otra cosa, será canción de amores perdidos que no se han perdido, o serán canciones de ordenador, o serán campanas rotas por el rayo que  suenan a hueco o será murmullo de gente en iglesia por cerrar, pero no será música, no será razón de vivir, y la música es lo que es porque es una razón de vivir, es una razón, también, de morir.

La pasión puede ser obscena o pude ser lo más hermoso del mundo;  el amor , algún tipo de amor, es parte de todo lo que puede remover y tocar las cuerdas de la viola, igual solas, puede ser la que creen callos en la punta de los dedos que toca las cuerdas; la pasión convierte un instante en el momento más bello del mundo;  la falta de ella, aunque quizá sea lo más cómodo, lo que apetece ver a la gente, ver personas sin altos ni bajos, es lo que hace una ejemplo de hermosura técnica en un alarde de vacuidad.

miércoles, abril 01, 2020

Vamos a contar canciones, de José María Conget







Vamos a contar canciones, de José María Conget



La música como telaraña pegajosa de recuerdos, que pueden pegarse  a la piel, a la cara, a los ojos y picarte y sentir deseos de huir; la música como lluvia que va empapando y va haciéndote suyo, va apagando tu cuerpo y haciendo que seas parte de ella como tus pasos en el chapoteo de los charcos, seas frio o calor, seas refresco, o estés triste; la música como recipiente, como habitación que te encierra y te deja rellena de notas y de sonidos, que no son apenas más que retazos de recuerdos, sean de hace un instante, sean de siempre, tan impalpables como inolvidables, tan oscuros como las noches que no has perdido debido a ella, o los días que refrescan con el sonido de la música. ¿Pero es la música o es el pasado? ¿Es la vida que da al sonido vida, o es el sonido el que da vida? Pasear junto a un río, una rompiente, recoge sonidos que me llevarán a cosas tan perdidas que pensé que nunca existieron y, de repente, están ahí, tan salvadas, tan naturales como el árbol que arrastra esta corriente; pero paseando junto a una fábrica perdida, es el silencio, el absoluto silencio el que rememora la vida, los golpes de la prensa, de la vida sucia, del olor a hierro y madera rota; el silencio, el sonido, no son nada si junto a una mesa vacía, una barra olvidada, un paseo vacío, un atardecer luminoso, se te viene a la cabeza los sonidos acaso de música , acaso de una voz ya casi olvidada, incluso el sonido de los pasos de … de cualquiera que pretendiste querer.

Conget atrapa sus recuerdos y los convierte en música, las cosas se mueven por empujones, todos tenemos necesidad de no dejar solo a la persona que fuiste antes, no dejar que se quede en la oscuridad olvidable de los sueños nocturnos, todos necesitamos comprender de dónde somos, cómo venimos, y los caminos que seguimos. En esos caminos, fuesen pequeños y estrechos pasadizos o anchas avenidas, sean acompañados o solitarios, siempre, en esos caminos, nos acompañan sonidos y músicas. Y ligas los sonidos de la radio con la merienda que tomabas de pequeño, y la merienda te lleva a tus abuelos, y tus abuelos al ruído del chapoteo en la bolsa de agua caliente al ponerla en la sábana fría de aquella época infantil. Y las voces que cantaste son voces que te acompañaron cuando te dabas ánimos en tu caminar por la calle solitaria, o te recuerdan las canciones en grupo o en el coro, o en la abarrotas, entonces, misas de mentira y clavo, te acompañan con su olor a incienso y vela quemada, relicario y cura batiente. Las canciones que cantabas en cenas y en compañía de amores y saltimbanquis, todo es recuerdo, todo es pasión o tristeza.
Conget, acompaña toda su vida de música, todo es música, todo hay que pese como una nota, y golpee como esa fina lluvia que te cubría y no hallabas la forma de separarte de ella, de radios, tocadiscos, sabores de tabaco, o de besos. El amor siempre suele ir ligado a música o ruidos que comparten, un paso que arrastra el pie, una canción que deja acariciar, un coche que arranca y se va…Un autobús que acompaña o un violín que acerca. Todos tenemos lugares donde refugiarnos al refugio de nuestros oídos y nuestras mentes, y nuestros escalofríos y nuestros intentos, imposibles, de olvido.
Conget crea un mundo en el que pasea sus recuerdos, los recibe y los sienta tras la máquina de escribir, los ata a la silla y los hace escribir, o los invita a beber mientras les hace contarle lo que fueron, o simplemente se sienta y mira y deja que ellos le hablen y hablen para ser como entonces.