martes, marzo 31, 2020

Tiziano: Ninfa y Pastor, de John Berger y Katya Berger




Tiziano: Ninfa y Pastor, de John Berger y Katya Berger

El trabajo en el arte de los hombres debe conocerse desde dos puntos de vista; desde el que lo hace y del que lo ve, del que lo construye y del que lo disfruta, del que lo describe y del que lo piensa, del que lo imagina y del que lo toca, del que lo sueña y del que se despierta con él.
La suciedad: lo manual, lo sensible, lo terrenal, la vida, se acumula en los sueños de los creadores, en el arte, en el artista, en la artimaña, en el palimpsesto, en el trampantojo, en  la vigilia de   los creadores, en  el  artefacto, en el artesonado del cielo y la catedral, en la arteria vital que une el arte con la realidad ;  pero no se acumulará en el sueño de los dueños,; porque unos  acarician el arte, lo artístico,  y otros lo golpean;  crear es golpear mirarlo es acariciar con los ojos, con la mano, con el pensamiento, crear es golpear con la fantasía, con el pensamiento , pensar, pensarlo, de nuevo una y mil veces. Las cosas se crean dos veces cuando se inventan y cuando se reinventan cada vez que alguien lo mira, y esas dos veces se multiplican por las veces que el arte es mirado, leído, acariciado, tentado, sentido, amado o soñado en cualquier noche de pesadillas de duelo.

John Berger y su hija, Katya, hablan a través de un intercambio de cartas, sobre la vida y el arte:  la vida en Atenas, allá donde vive ella, y el arte, que es el impulso vital de ambos, en el que recrean esa vida que antes describen y su mundo, rodeado de creación y sueños. Tiziano será la  clave del arco que soportará la reflexión sobre el arte, sobre la pintura y la vida, será la dovela que soportará el dique de sus pensamientos. La pintura de Tiziano como expresión de simultaneidad entre creación y vida, como nacimiento de lo artístico dentro de lo humano, y de lo humano dentro del arte, la vida conseguida por los pinceles, por las pinturas, el aceite,  por los movimientos leves de los dedos, pero sobre todo de la mente. La creación no es técnica, dicen ambos, la creación nace del impulso, de la relación entre los visto y lo pintado, entre el reflejo el espejo, o la matrona que sale en las pinturas o la ninfa, o la modelo que enseña los pasos por donde debe seguir el pincel y la pintura, el tono del color, la textura que da a las manos, a la caricias, a los ojos, a los pechos que serán voluptuosos ; la vida salida bien de las raíces de lo real, bien nacida en el cuadro, como podría  nacer en los ojos; sí, nacidos en los cuadros para los ojos, nacidos en los ojos para los cuadros. El mundo real, una mano, sale del cuadro y su pelo, sus uñas, su impulso de acariciar o matar, solo puede pararlo la pared invisible que separa el sueño del arte;  la vida solo refleja, impresiona si es real, lo real nace del amor y del impulso del creador, el dios que está detrás de Dios, el Dios que está detrás del dios.  El Tiziano que dominará el mundo, que nacerá para ser el creador, el nuevo creador que desde la costilla de las paletas, de la carne por la carne, creador desde las pinturas para y desde  la carne; pinturas que  rezuman sueño y vida  que rezuman sangre y potencia;  potencia de poder existir. Existir para nacer en los ojos, en los sueños, la cara, en los ojos; y muerto después de nacer, nacido tras la muerte, el sueño de los hombres el sueño solo cumplido por los dioses, cumplido por Tiziano. Lo pintado, el arte, solo está vivo si nace del impulso de crear más allá de  reflejar, impersonalmente o maravillosamente una figura o un paisaje o una vida o una muerte, no, el arte es arte si nace desde el impulso vital de crear, desde la obsesión, desde la explicación de lo reflejado, desde la explicación del sentido de lo hecho; no hay más, el arte es arte si hay vida en él.

Katya habla de Atenas, habla de una vida nacida para ser enseñada, la gente se mueve porque se conoce;  las olas, como los vencejos, se mueven bajo el impulso de la naturaleza, los hombres, Atenas o los pintores comoTiziano se mueven bajo el impulso de lo vivido, de la naturaleza, viven porque le da vida lo que le rodea.


Los sueños expiran cuando se enciende la luz, cuando nace el día, solo los que saben de la vida, la verdadera vida, son los que se mueven en el día como en la noche, creando cosas que son reales más allá de sus movimientos internos, más allá de los giros dela sangre, del bombeo de los corazones, más allá de lo que pensamos sobre la vida, que  solo es lo que surge tras las cadenas que nos atan al suelo. La lucha es la vida porque es la verdad, y siempre estará tras las puertas que abrimos cada día, la oscuridad detrás de ella solo se ilumina, si alguien, o tú, has creído que eso es real, has creado vida tras esa puerta, tras todas las puertas que tengas en tu vida.
Tiziano será, en sus palabras- en las de Katya y John- el pintor, el hombre, el dios, que acariciará los mundos con sus manos que traspasan marcos y habitaciones, será el pastor que lleva a los que lo miran hacia su propio mundo, en el que la vida será feliz o infeliz, será terrible o no lo será, estará viva o no, según su mano, su decisión, su voluntad de crear, de crear pintura y de crear vida, lo decida.

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