sábado, febrero 27, 2016

Y OTROS LIBROS, LOS HAY, QUE NO ME GUSTAN NADA












Y OTROS LIBROS, LOS HAY, QUE  NO ME GUSTAN NADA





La verdad es que no sé para qué escribo este texto, quizá por pasar el tiempo o, a lo peor, por excusarme con una amiga que me ha preguntado la razón por la que no escribo críticas de libros que no me han gustado. Lo cierto es que he puesto en el título del blog la cita de W.H.Auden : "Reseñar libros malos no es sólo una pérdida de tiempo, sino también un peligro para el carácter" ...en parte como protección , en parte como pretexto... Pero, es verdad, que con el tiempo me han dejado de importar los libros que no me han gustado, no he querido imponer -reseñar- una visión negativa -cosa que antes si hacía- de ellos puesto que es sólo una impresión mía, en la que ha podido influir tantos factores que no merece la pena que escriba esa opinión adversa: puede haber sido un mal día, una mala semana, un mal mes...tantas cosas... Se deja y se pasa a otra cosa... Sí me parece que se deben citar los libros que especialmente me han gustado, porque deben conocerse y deben ser mencionados al menos, para que le sirva de provecho aunque fuera solo a una persona -como creo que así sucede jajaja-
Sin embargo para que conste y para que, al menos, refleje ese espíritu vengativo que no sé de quién he heredado. Citaré algunas obras que me han decepcionado. Y lo han hecho porque esperaba mucho de ellas...Me explico: Con el tiempo para que un libro entre en mi lista de “buscados” pasa un análisis tras otro, un minucioso examen para , en lo que se pueda, intentar encontrar los libros mejores y no perder el tiempo en malas lecturas -hay muchos libros y el tiempo es finito-. Así que descubro libros en blogs, webs, revistas literarias, personas de gustos afines... -tan dispares y numerosos como para tener mas de 300 enlaces de confianza y una lista de 12 folios de libros que debo encontrar- Los libros que aquí citaré son libros, que pasados esos mil y dos estudios, supusieron un pequeño drama para mí. Aunque puede que tuviera ese mal día, semana, mes... nunca se sabe...No me hagáis mucho caso...

Empezaré con uno al que no es que no pudiera tragar, es que no lo pude masticar : “ Berlin Alexanderplatz “ de Alfred Doblin , no pude encontrar ni el ritmo ni el camino para descubrir el placer que toda lectura debe suponer. Con este libro y otros como “Winesburg, Ohio” de . Sherwood Anderson o “El buen soldado” de Ford Madox Ford, incluso “Ulises” de Joyce, me supusieron una basura en el ánimo: los clásicos de primeros del XX no estaban hechos para mí, no encajaban en mi tipo de lectura, ni en la temática, ni en la estructura, ni en los caminos elegidos: Sí, eran obras maestras, pero de las de pizarra, tiza y cartabón.
Y no me gustó nada el libro de I. Witkiewicz titulado “Insaciabilidad” por motivos parecidos a los anteriores, no encontré el modo por el cual encajara en mi formula lectora. Como pasó con “Santuario” de Faulkner no hay nada en ese libro que sea atractivo para mí, - me dejó la impresión, supongo que errónea, de ser un libro para ser luego guion de cine- y , por ello, queda muy lejos de “el ruido y la furia” que es uno de mis libros favoritos. O, en la misma parte de la literatura norteamericana que llaman literatura sureña, tampoco me gustaron “Sangre sabia” de Flannery O'connor, que me pareció, en el lado opuesto de sus cuentos, un paseo por la nada, ni “El cinéfilo” de W. Percy un discurrir por ningún sitio, tenía todo el edificio hecho, pero no le puso ni paredes ni techo.
Un caso aparte es Saul Bellow, empecé “El legado de humboldt” y le di otra oportunidad en “Herzog” y los dos empezaron muy bien, todo bien escrito, bien contado... pero...todo languideció, ambos por igual, no fueron a ninguna parte: lugares comunes y olores comunes y suelos comunes...todo común... y debo confesar -avergonzado-que un día cerré los libros y ni se me ocurrió -ni apeteció- volver a abrirlos...
Hay otros libros que tenía en mis listas, y disfruté el día que llegaron a mi casa, y disfruté cuando les tocó su turno, y cuando los abrí, incluso con las 20 primeras páginas, pero por diversas razones -probablemente, sí, todas capciosas- no pasaron de allí: “El país del agua” de Graham Swift o por “Un puñado de polvo” de Evelyn Waugh estaban tan lejos de mí como las islas británicas...

No pude con "Las memorias de Adriano" de M. Yourcenar, eso que lo lei despues de leer-le di otra oportunidad por ser , en teoría,  de similar tema y trato del lneguaje- de la magnífica novela titulada "La muerte de Virgilio"  de Broch , o no pude  por eso...

Habrá lectores que quieran decapitarme por ello pero no pude ni con “Dune” de Frank Herbert , quizá porque me gusta la ciencia ficción más parecida a Stanislaw Lem o Kurt Vonnegut que a esa,- . Tampoco me gustó “La trilogia de Gormenghast” de Mervyn Peake, probablemente porque no me encaja esa mezcla del genero fantástico con la novela gótica. En el genero fantástico me quedé en Tolkien- lo sé no espabilo- pero es que no ocurría nada... Con la literatura fantástica también tengo un problema con John Crowley, que escribe muy bien, se lee de maravilla, pero no parece ocurrir nunca nada, acabas el libro y te quedas sorprendido de hasta donde has llegado... me pasó con “Aegypto” y con “Grande, pequeño”..será que no sé leer fantasía, no me lo tengáis en cuenta.

"Vita" de Melania G. Mazzucco, todo iba bien hasta que en las caracererísticas de la protagonista entró, no ya un elefante, sino un mamut en una cacharrería y tuve que arrojar el libro a la última esquina de mi habitación.
"Saliendo de la estación de Atocha" de Ben Lerner, con este  libro, sin que sirva de ejemplo, voy a hacer un ejercicio de autocensura...

"EL cuaderno rojo" de P. Auster me pareció un libro para recaudar...

"El secuestro" de G. Perec, no es culpa de Perec, no es  malo el libro, pero un libro en el que en francés desaparece la "E" no se puede traducir al español, nunca.

“Variaciones sobre las tinieblas” de Gustaw Herling-Grudzinski, me defraudó totalmente , para leer a Stendhal leo el original... O “Vox” de Nicholson Baker, una novela bastante...insulsa. O “La plaza de Dante” de Dragan Velikic..un viaje a ninguna parte...

En fin, estas son las novelas que de tan esperadas me dejaron más helado al leerlas, pero por mi opinión no debéis dejar de leerlas, es una cosa que ocurrió en un instante, en cierto momento...nada más. Pero aquí las dejo como testigo de que también leo novelas que no me gustan, no vayan a creer que...


wineruda

miércoles, febrero 24, 2016

MI VIDA EN LA MALEZA DE LOS FANTASMAS de AMOS TUTUOLA





















MI VIDA EN LA MALEZA DE LOS FANTASMAS de AMOS TUTUOLA
My life in the Bush of Ghosts. 1954
Ed. Siruela 151 Pág.
Tradc. Maribel de Juan












De la importancia de contar cosas, de la necesidad de hacerlo, de transcribir los murmullos de la gente que te rodea, de narrar los cuentos que siempre te contaron, de reproducir las leyendas que vivieron contigo desde la cuna, acompañando tus sueños y tus pensamientos; de eso trata este libro. Y puede que te sobresalten, la traductora al español y el editor inicial de la novela, al contarte que no es un texto que destaque expresamente por sus formas para la lectura como texto escrito, y puede que hayan tenido que corregir errores y adecuar palabras y texto. Puede que, aun así, sea un texto a veces atropellado, casi sin pausa, parece por poco ahogado por la necesidad de que no se le olviden cosas y textos y por ello las páginas se llenen de palabras que parecen avasallarte con imágenes, ideas, colores, olores, sensaciones, oscuridad, terror, luz y lunas. Pero esto es un libro sobre historias contadas boca a boca durante siglos, esas leyendas -que antes situaba en la cuna-, traspasadas de abuelo, a madre, a hijo...durante generaciones y que aquí Tutuola las traspasa al papel. Sería ridículo acusar de falta de calidad a un texto que premia lo que cuenta a cómo lo cuenta. A fin de cuentas es volver al principio, de lo oral nació lo escrito. Para el purista de la palabra escrita la solución es fácil: que alguien le lea el libro desde lejos... lo disfrutará... Porque al disfrute de una maravillosa frase extraordinariamente construida sólo puede contraponerse el disfrute de una historia bella repleta de imágenes deslumbrantes...No hay más...






Un pequeño niño huye de la guerra y tiene que separarse de su hermano. El miedo le hace internarse en la selva... Allá, entre la maleza, se encontrará con los fantasmas que viven en diferentes pueblos según sean sus características físicas, morales o de comportamiento. Será secuestrado por uno de ellos  y allí comenzará una vida en las que pasará por momentos de terror, hambre, horror y desgracia, pero será también adorado como un dios, se casará, cazará, disfrutará, sera trasformado en vaca, en agua, en ídolo...Su vida será un constante búsqueda del camino a casa y de huida de los dispares pueblos en los que moran cada clase de fantasmas. El Horror y la mortificación, la tortura y la locura serán parte de su vida, pero sobrevivirá para encontrarse con fantasmas buenos que harán su vida más fácil. Tutuola construye una historia en las que va encontrando explicación a los misterios de la jungla y de los aconteceres de la vida. Donde surge esa brecha misteriosa por la que parece escaparse lo racional, brecha que algunos explican con dioses y misterios, pero la tradición del pueblo de Tutuola la presenta donde el mundo es explicada por la magia que parece contener la selva y lo que contiene , las ánimas de todo lo que ha existido, existe y existirá; y por esos fantasmas que son como vivos de otra esfera y que parecen dirigir cada acontecimiento de la selva y de la vida, rodeados, también, de magos malévolos. Todo el bien y el mal, la belleza y el horror, lo malo y lo bueno, la vida y la muerte, todo parece tener una explicación que suspira como la tierra por la que pisas en la selva y parece vibrar y desplazarse como el agua de los ríos que , también, la cruzan.




Adentrarte en este libro, es incrustarte en la tradición, en los mitos, es inmiscuirte y espiar en las fabulaciones que se construyeron con el paso de los siglos, intentando dar explicación a todo lo malo -o diferente- que sucedía y que nadie explicaba, sino es por aquellos fantasmas malévolos, o malolientes, o llenos de moscas, o sin brazos, o guapos, u odiosos, o vengativos o tontos o ladrones de niños o ladrones de tumbas, o hambrientos o laboriosos, tramposos, alertas, listos, agradables, torturadores, cocineros, avispados... Que podamos ser testigos de aquellos acontecimientos lejanos y cercanos a la vez, aquellas soluciones e interpretaciones extrañas -vistas desde hoy-, ocultas, ingeniosas, o fascinantes es un lujo que no se debe dejar pasar.








“Mi vida en la maleza de los fantasmas” es un libro para ser leído en voz alta, y sentido por ese conducto del oído que sólo permite pasar a las palabras que suenan a antiguo, que retumban como un trueno lejano y que anuncian un espectáculo de relámpagos que van a estallar en el pararrayos de la iglesia vecina con un ruido de terremoto ancestral, o, en el mejor de los casos, penetrará por la ventana y reventará la televisión en tantos pedazos como mi fantasma de los rayos lo permita. Es un libro para leer como parte de una tradición a estrenar: la de leer libros buenos en días malos, esos que te revienta que no acaben, a no ser que tengas un buen libro entre manos, y un fantasma de los rayos útil y avispado...









sábado, febrero 20, 2016

HISTORIA UNIVERSAL DE PANICEIROS de XUAN BELLO






















HISTORIA UNIVERSAL DE PANICEIROS de XUAN BELLO
storia de paniceiros 2002
Debolsillo 184 Pág
Trdc. Xuan Bello





Estoy tomando una taza de té negro pero debería, por empatía y simpatía, tomar sidra o agua de cualquiera de los manantiales que bajan por las montañas que rodean Paniceiros. Estoy reviviendo el libro de Xuan Bello, pero me apetecería más visitar aquellas montañas y aquellos valles asturianos que prosperan entre las hojas del libro. Estoy sintiendo la misma nostalgia que brota entre cada una de las palabras del libro: esa pena inmensa por un tiempo y unas personas que no volverán, y por los momentos perdidos, y por las palabras que debieron decirse y por los fantasmas que debimos reconocer y por los paseos que tuvimos que hacer y por los tesoros que debimos encontrar de niños, y por las voces de nuestros mayores que debimos oír -apuntar-. Puesto que aunque los paisajes y las casas aún siguen allí no lo hacen las personas, y sin ellas no somos los mismos; a pesar de los fantasmas... El mundo se reduce a los pasos que has dado en la vida, a la medida de las zancadas de tus piernas y de la avidez de tu mirada; el mundo se reduce a tu magnitud, y sólo los sueños añaden otra extensión a tus vivencias, aquellas  que suman  los que te han contado sus viajes remotos y sus vidas mas o menos ávidas de aventuras. Las historias como los libros nacen en los cerebros y mueren en ellos, por ello viven si hay alguien que las piense, luego mueren. Los pueblos fueron en el pasado los que mantuvieron la memoria de tantos de sus habitantes que vivieron generación tras generación en el cerebro, en el habla, en el mito, en la leyenda que se trasmitía abuelo tras abuelo. Ahora eso se muere entre móviles, desmemoria y pueblos despoblados. Xuan Bello no sólo recoge e inventa historias pasadas y las recoge en su idioma original -el bable- para que el testimonio único, la simbología propia, el olor de las palabras, el sabor de los dichos, la acidez o dulzura de lo que se dice sea la real, la que contaron y cuentan esas personas esos seres tan de leyenda como los del Olimpo( He perdido, lo sé, al leer en castellano parte de lo que digo, pero creo que me llego una brisa con olor a selva, riachuelos, mar y aventuras)






Paniceiros es un pueblo pequeño -no llega a la veintena de casas- de la montaña asturiana. El libro cuenta en forma de pequeños relatos -la mayoría- o más largas historias los recuerdos familiares las leyendas del pueblo, los sucedidos, las aventuras, lo que oyó que decían, lo que decían que oyó, las impresiones en forma de poemas... de Xuan Bello cuando era niño, por que como él mismo dice, necesita que pasen los años para tener perspectiva de su casi autobiografía -que podría ser el libro- Sus temas varían desde la literatura y los literatos, hasta la vida en cualquier día en el pueblo, el pasado remoto y el mas cercano, la política, la caza, las aventuras infantiles, las añoranzas de los amigos que no están , la perdida de los seres queridos, la vida, los viajes, las palabras, el propio idioma bable...Pero son dos cosas las que predominan, las que se abaten sobre toda las imágenes y palabras del libro: por un lado los recuerdos, es un libro de recuerdos de las cosas, personas y momentos, que se fueron pero que se amaron como no se ama a nada, tan es así que perviven en cada una de las casas, esquinas, calles, cerebros, ojos, labios, cuerdas vocales, neuronas de los que las han querido y vivido; por otro lado es la historia de un paisaje rotundamente verde, sí, pero con el olor y el color que le da el mar y la nieve, las vacas y la niebla, las casas y los ríos, la sidra y el vino, los bares y las iglesias, sí, pero también el color y el sabor que le dan los mozos y las mozas, las abuelas y los abuelos, el cura y el medico, y el guardia civil que montaba motores y el medico que veía fantasmas y los propios fantasmas que veían médicos, y portugueses que curaba animales, y carpetovetónicos escritores carlistas, y sabios analfabetos, y tontos alfabetizados, y los borrachos y los enanos, y los niños y las niñas que huían de los lobos... Y también, sí, el color único que le dan a un paisaje nombres tan bellos como: Trevias, Brieves, Naraval, Leitariegos, Vigu de veiga, Lin de Lon, Pachu´l Ferreiru, Busturniegu, Mulleirosu... Paniceiros... Nombres de lugares y personas que dan carácter y propiedad a un libro, a un tiempo, a un paisaje...



Si lees el libro quedarán enganchados en tu mente toda esa gente que puebla el libro, y, también,  los sentimientos, lugares, paisajes, situaciones, fantasmas... Así perdurarán una generación más, serán parte de una vida más y espero que vivan para siempre allí porque ya serán parte de tu nostalgia...Porque el mundo, el universo, se reduce a Paniceiros, y a tu pueblo y al mio, y el de aquella...

La memoria de mi madre crece en la sombra como un árbol cargado de tiempo”... y nunca, digo yo, se debería perder.

jueves, febrero 18, 2016

PALOMAS EN LA HIERBA de WOLFGANG KOEPPEN






PALOMAS EN LA HIERBA de WOLFGANG KOEPPEN
tauben in gras 1951
Edtrl RBA 237 Pág
Tradc. Carlos Fortea




Hay palomas en el césped, aparentemente no hacen otra cosa más que picar semillas que parecen salir del suelo; están allí y son ellas como podrían ser otras y estar en cualquier otro sitio. Levantarán el vuelo en cualquier momento y desaparecerán hacia cualquier otro lado. Igual que ellas, nosotros, estamos andando por el mundo, hasta que levantemos el vuelo. Y estamos en esa especie de estado intermedio entre estar posados y volar y ello sólo porque el azar lo ha querido así, porque podríamos estar en cualquier otro sitio, en otro instante o simplemente no estar. En Alemania, recién acabada la Segunda Guerra Mundial, están los que quedaron vivos: los supervivientes y los vencedores. Pero sobre la hierba aun quedan rastros de la guerra; no sólo desechos, balas perdidas, hierros retorcidos o las esquirlas, sino que también queda la huella de la vida con los nazis y de los nazis. Como si en el tercer acto de “Las valquirias” de Wagner, empezara a sonar la cabalgata de las valquirias , con ese prepotente y épico sonido de una “blitzkrieg” de opereta, donde, pasado su época de esplendor, ya sólo es interpretada por una orquesta de timbales, cornetas y acordeón: los interpretes son de segunda fila pero tocan la misma música, con el mismo libreto y la misma podrida versión. Sin embargo también hay otras palomas en las ciudades alemanas que viven apenas por su sentido de la supervivencia, por la morosa necesidad de dejar pasar el tiempo o para buscar el camino, acaso esperan que el camino los encuentre a ellos: son viudas de guerra, niños, prostitutas por necesidad, mozos de transporte, soldados de frentes inimaginables, poetas. Y existe, también,  un mundo de conquistadores, vencedores de guerra-perdedores de entre la vida, o de curiosos que van a revisar la vida de otra gente, o revisores de vida que curiosean a la gente... Son también palomas en el césped, pero con anilla de propiedad de un lejano y palomar.



“ Palomas en la hierba” es el acontecer en un sólo día de una serie de personajes en una anónima ciudad alemana de principios de los años 50 del siglo pasado. Momento en el cual la guerra empezaba a estar un poco lejana y el futuro un poco más cercano. Son personajes distintos -desparejados- que van acercándose y separándose como lo hace el mar cuando sube la marea: a veces nos invade otras se aleja. Aparcen por ejemplo: una pareja en la que ella perdió todo en la guerra y él es un escritor que perdió su confianza con la guerra; niños que bostezan entre las ruinas; un ex-soldado que se libro de ir a la guerra por medio de las drogas que ahora le hacen dormirse todo el día, un actor que vivió su esplendor con los nazis y su mujer que nunca tuvo esplendor, un viuda de guerra que se prostituyó hasta conocer a un soldado americano de raza negra; un viejo que transporta la maleta de otro soldado de raza negra mientras visita la ciudad, un médico arruinado y corrompido; un maestras norteamericanas que visitan la ciudad; un poeta que parece ser el faro de la cultura de la ciudad... Todos estos personajes muestran historias separadas; son una especie de rompecabezas de fotos distintas en la que parece que nada las une. Pero surge de entre todas un mensaje parecido: Koeppen arrastra a los personajes por la ciudad hasta que se les pegue el polvo y el barro de los escombros de las calles. Barro con forma del racismo - heredado, profundo, sistemático (en Alemania y en EEUU)- polvo compuesto por todos los colores que forman el olvido, la desgracia, el encono, el desengaño, el pasado -el horrible y tenso pasado-. Todo se amalgama para pintar personajes que no parecen llegar a ningún sitio, ni siquiera parecen partir...



“Palomas en la hierba” es un relato en los que Koeppen utiliza las palabras como un muestrario de azulejos para crear un mosaico en los que combina, frases cortas y concisas, con prosa cercana a la poesía ; compagina el relato descriptivo con el monologo interior. Acepta, el libro , un despejado mundo alegórico basado en el homenaje a Joyce, creando una suerte de “Ulises” con cartas marcadas, puesto que utiliza los recursos estilísticos, la estructura temporal y hasta los nombres del libro del irlandés, pero lo hace utilizándolos de manera acorde al tiempo que vive, de forma astuta y adaptada. No quiero decir que Joyce no lo haga, pero como todo el mundo sabe éste es un maestro de las letras, y como cualquiera de nosotros ha aprendido, los maestros viven y enseñan para ser superados por sus alumnos. Ténicas, composición destreza se aprenden -se suman de aquí pero también de allá- y si se tiene habilidad natural o talento... Siempre he pensado que nadie tiene el monopolio del talento; el hecho de que haya sido anterior no presupone que es superior. Es la vida. La pizarra estaba ya llena de tiza pero se borró con el tiempo...Los nuevos alumnos la han escrito de nuevo.  Así Koeppen escribió un libro brilante y esclarecedor sobre una época,  a pesar de la oscuridad que parece salir de sus páginas. Oscuridad formada por ese intento de mostrar una exposición donde la visión total de todo lo expuesto es la que enseña la realidad.


wineruda

domingo, febrero 14, 2016

EL GALLO ROJO VUELA HACIA EL CIELO de MIODRAG BULATOVIC


 






















EL GALLO ROJO VUELA HACIA EL CIELO de MIODRAG BULATOVIC
crveni petao leti prema nebu 1959
Plaza y janes 270 Pág
Trad. Mario Verdaguer



Habrá en alguna estantería de una librería de viejo un libro manchado, quizá de humedad, sin tapas, de un color anaranjado con un sucinto y estilizado dibujo de un gallo en tinta negra y roja. Ya es viejo... la única edición española es de 1961. Tienen las hojas ese color amarillento que le impone la humedad y el paso del tiempo. Sí, es de esos libros por el que saltas la mirada cuando revisas esa alacena; a fin de cuentas han habido tantos libros y tantas novelas, que ese raído y desconocido libro no merece ni que revises el nombre de su autor en el lomo y, aunque lo hicieras, ¿quién es ese tipo de nombre serbio, o montenegrino o croata? ¿quién lo conoce?. Pero, hazme caso, si encuentras el librito, agárralo, ni lo mires -no se vaya a romper- págalo y llévatelo a casa. Como harías con una versión antigua, ya perdida, de un disco de los Beatles, o de Tonny Bennet, o el Requiém de Fauré interpretado por Victoria de los Ángeles. Pero, al contrario que estos, el libro de Bulatovic es un desconocido, pero, debéis de saber, es esencialmente portador de la misma belleza que tiene esa música. Supongo que, lógicamente, dudareis que un libro desconocido sea comparable a las piezas o artistas o momentos del arte ya establecidos y conocidos -y reconocidos- por suponer un ejercicio de talento y estar repletos de consideración. Es más, pensareis -yo lo hago- cuál es el rango con la que se mide la belleza. En este caso cuál es mi medida estética por la cual defino a esta novela como hermosa. Difícil tema...Existen muchos autores que defienden que hay un clasificación y calificación objetiva de lo que es bueno o malo, bello o feo, raro o perfecto. Supongo que existirá una explicación técnica- filosófica para ello. Yo no la tengo, sólo respondo al reconocimiento por afinidad. Es decir que si los libros que a mí me gustan y que he intentado reseñar -algunos, todos, la mayoría- son del agrado del que me lee...Tendrá muchas posibilidades de que le guste algo nuevo que propongo. No hay más, es simple y sencillo: yo no recomendaría a Coelho nunca, así que a los que les guste Coelho a rabiar, es posible que no les guste lo que yo leo- ¿o sí?.. a saber...tampoco tiene demasiada importancia...



Lo cierto es que leí el libro hace muchos años, y ahora, que he vuelto a leerlo, no ha perdido un ápice de la belleza que recordaba, de la fuerza de sus personajes – Mara “la loca", los vagabundos, el viejo, Muharen, los personajes de la boda...- Personalidades que van recorriendo la novela mostrando la necesidad del hombre de ser comprendido, perdonado y ayudado, pero que también muestran la capacidad para hacer el mal y poseer esa parte de la existencia que es indigna. Así parecen sobrevivir al eterno enfrentamiento entre la vida y la muerte, el disfrute y la tristeza, el ocaso y la mañana. De modo que la boda -unos de los centros de la novela- será el símbolo de energías nuevas y que bullen -para bien y para mal- y , por contra, aparecerá el cementerio con el que está lindando la celebración, imagen de las fuerzas invisibles e imbatibles con las que se encuentra y se encontrará el ser humano. Todo el libro apesta a hierba cortada y viento seco y batiente,  huele a sudor y calor. Todo ello contagia una visión del mundo opresiva y asfixiante: el odio, la tristeza, la crueldad, la impotencia, la indignidad, la violencia, el deseo -sucio y blanco-...Todo ello Bulatovic lo describe en pequeñas ventanas que va a abriendo y cerrando al áspero calor y a las miradas indiscretas del lector, y nos la presenta en pequeños sorbos, como queriendo apagar la sed del mundo -de ese mundo- en una fuente de la que beben figuras de un lugar y momento perdido mientras el gallo posee la certeza de ser quien pueda saciar los deseos del hombre, puesto que han nacido y van morir con él. Parece recorrer el libro ese linde del camino donde circulan las viejas leyendas sobre muertos y vivos, violencia y fuego: donde lo personajes parecen encerrar -y esconder- todos sus sentimientos; no se  muestran al amigo -ni al odiado- son parte de ese mundo oculto de las pequeñas poblaciones rurales del mundo -en este caso montenegrinas-, donde no parece ocurrir nada pero por ahi circula la vida entera -y el fin-.





Como en muchos otros libros que he leído me asombra, y me apabulla, la capacidad del escritor para mostrar de manera bella un motivo a veces rudo y sucio, a veces oscuro y grosero, en un ambiente tan lejano a lo atractivo...Así el empleo de la rememoracion, de las imágenes, de los verbos , de los adjetivos... en definitiva ese lugar de la literatura que llamamos poesía. Enfrentado dos mundos, lo hermoso y lo feo, es necesidad y objeto del escritor que predomine lo primero, y en este caso Bulatovic lo consigue de forma abrumadora.


wineruda

miércoles, enero 27, 2016

LAS CIUDADES INVISIBLES de ITALO CALVINO




















LAS CIUDADES INVISIBLES de ITALO CALVINO
Le città invisibili. 1972
Edtrl. Siruela 183 Pág
Trad. Aurora Bernárdez



No es tanto el viaje -huida, marcha, paseo- sino el camino, no son tanto los caminos sino las ciudades por las que pasan; ésas que dan sentido al verbo IR -me voy, vuelvo, yendo, fuera, hubiera ido, habría ido...- por encima del verbo VOLVER o del verbo HUIR. Esas ciudades improbables por lógicas o probables por absurdas; esas ciudades satisfactorias por ineptas, desfavorables por sabias; esas ciudades modernas entre las ruinas de su pasado glorioso o ancianas entre sus rascacielos de brillantes y translucidos cristales; esas ciudades donde hay más habitantes que recuerdos y más recuerdos que corazones; o esas ciudades estrellas fugaces; o esas ciudades que nunca han existido ni existirán; o esas ciudades que sólo son verdad el día que te conocí; o esas ciudades que se mueven a ritmo de sinfonía, o esas ciudades que se agitan a ritmo de swing; y esas ciudades con alma o las que no la tienen; o esas ciudades frías; y esas ciudades que viven por ti y por mi; y esas ciudades juego; y esas ciudades que atormentan; y esas ciudades iguales a cualquiera; y esas ciudades con pasión, y esas ciudades invisibles... Todas ellas son hitos del camino, balizas de vida parpadeante, que camina y se para , que silba y calla. Todas son pozos donde se sobrevive a las tinieblas y a las luces escondidos entre sacos de tierra y cemento. Todas razonablemente equipadas para sobrevivir, razonablemente equipadas para caer muerto... Pero son las últimas que cito - las ciudades invisibles- las que sobresalen por encima del resto una vez encontradas entre las páginas de Calvino; donde son rescatadas del vacío, del lado oculto de la luna, del extremo cálido del hielo, del otro lado del espejo; son percibidas siguiendo el camino contrario de la voz de María Callas. Para notarse esplendorosas en su realidad y su mentira, sentidas entre el profundo aullido de su poesía. Nos tientan a creer que existen o existieron o, con toda probabilidad, existirán. Aunque sólo fuera en sueños imposibles o en la punta de los dedos de un sonámbulo. O, si me apuran, sólo fueron visibles en el último soplido -suspiro- de Dizzy Gillespie o en el último trazo de Frida Kahlo.


















55 ciudades que describe Marco Polo al Kublai Khan, mostrando, acaso, lo que vio en los viajes por el imperio mongol, o, quizás, nacidas de la propia mente del veneciano: ciudades que nacen del cielo, de la tierra, del aire, del fuego, de la muerte, de los sueños, ciudades donde las casas pueden ser de carne y sangre y las personas de fieltro y arcilla. Las Ciudades que describe Marco vienen del remoto futuro y del reciente pasado, son tan improbables que el Khan las recoge como hijos inmaduros del árbol de la imaginación, hijos que probablemente no sean pero que están llenos de todas las características de lo deseado, de lo soñado: Y hay que saber que cuando el que desea pierde la necesidad de poseer lo que no tiene, ya se consigue poseerlo. Es, así, realidad  la franca y deslumbrante verdad de esas ciudades invisibles que por mor de la poesía se convierten en ciertas acampadas en el espacio que queda entre las sienes. Sustentadas en la necesidad de tener un testaferro de los sueños y espacios y vivencias que debió tener el Kublai, pero, aun así,  no las alcanzó -las ciudades-, separadas de él por su palacio, sus huestes y la propia vida. Y así que, Kublai,  cree en lo que escucha, por que necesita creer en ese revoltijo de ciudades invisibles por desconocidas, por maravillosas; ciudades eternas en las que Marco Polo vierte todo su manantial de esperanzas, recuerdos, nostalgias y descubrimientos, y nadie podría decir que, a pesar de sus diferentes nombres, no son la misma ciudad mirada de diferentes formas, lugares, estados o días, quién sabe si todas al final son solamente Venecia, esa que añora y llora, que eran parte de su niñez y su juventud, ese momento en el que las cosas parecen mas profundas de lo que son y que no desentrañan mas misterios que el de tu propia finitud. Marco Polo es dueño de todas esas ciudades maravillosas y extrañas, parece poseer los mapas reales, -lejos de lo evidente- y el registro de sus habitantes, por que las ciudades, a pesar de su belleza y sus edificios, son, realmente  sus moradores: Las ciudades son del que araña una pared, cuelga un trapo en la ventana, rompe una pared en su casa, siembra una flor en su tiesto, salva a un gato en el tejado o rompe el sueño de sus vecinos con su dormir agitado. Ciudades invisibles para habitantes fantasmas y para palabras fantasmas: Octavia, Zenobia. Argia, Leonía, Esmeralda....





Calvino escribe una lección  sobre viajar, sobre soñar, sobre paisajes posibles e imposibles; fabrica una sopa mapamundi hervida con poesía y magia. Escribe sobre mundos deseados como apariciones de espectros de cemento y sangre, de huesos y ladrillo, pero al contrario de los tópicos, son animados y fascinantes, como hechiceros y brujas traidores a su tradición de oscuridad . Como “la alegoría del arte italiano” de Giovanni Paolo Panini crea arte sobre arte, ficcion sobre realidad, o como El Bosco pintando “El jardín de las delicias” crea, también, un mundo ficticio, casi real, inmenso, sabio y asombroso, de personas , lugares, artefactos y paisajes.



wineruda


lunes, diciembre 28, 2015

LOCOS. UNA COMEDIA DE GESTOS de FELIPE ALFAU















LOCOS. UNA COMEDIA DE GESTOS de FELIPE ALFAU
Locos. A comedy of gestures 1936
Edt. Seix Barral 196 Pág
Trdc. Javier Fernández de Castro




Siempre me ha parecido que las posibilidades que ofrece un libro son las que dan o quitan valor a su contenido; así una novela en la que las posibilidades de, pongamos, lectura, resolución, planteamiento, análisis, solución, o estudio sean una o pocas , para mi manera de entender la literatura, deberá ser de inferior calidad a una en el que sean muchas o infinitas. Todas las posibles lecturas llevarán rutas, ideas, soluciones diferentes: el lector elegirá bifurcaciones, sondeará caminos, comprobará soluciones, satisfará dudas, planteará problemas, dará respuestas según las posibilidades que el libro le ha dado. Así un libro se multiplica hasta el infinito. Y en el concepto de “posibilidad” incluyo tanto el contenido profundo, como la propia prosa o la estructura de la obra, todos ellos agentes primordiales en la riqueza literaria de un texto. Una obra en la que prime la prosa sobre el contenido o exactamente lo contrario encorsetará tanto la composición literaria como unas anteojeras aplicadas a una mente humana. En esta novela de Felipe Alfau todos los mundos, todas las visiones, todas esas posibilidades están abiertas. Si no llevas una lectura atenta -y sospecho que aun así- te perderás detalles, sorpresas, soluciones e ideas que el escritor ha puesto como jalón de un itinerario trazado a golpe de bisturí: cortante, incisivo y directo.


Felipe Alfau es un escritor español que emigró a Estados Unidos a principios del siglo XX, adoptó el inglés como lengua literaria y escribió muy poquitas obras con, en principio, escaso éxito. Suele pasar... en el destino de muchos escritores sin un apoyo definido en la “industria”. Un paria en un país de ricos en influencias, una cara más en el paseo de los “sin-nombre”. Sin embargo esta novela es rica en todos esos detalles que han sido loados y amados y reiterados y aplaudidos por los críticos en novelistas incluso muy posteriores a él. Todo lo que quieras buscar como perteneciente a la novela “postmoderna”, aparecerá en este libro: experimentación en el narrador, metaficción, fragmentación de la realidad, subjetividad... Un prodigio temprano, olvidado durante años para que en 1990 fuera nominada al National Book Award. Estupideces del destino.


Y.. ¿Qué es Locos. Una comedia de gestos? Pues es un libro sobre España, pero no sólo para España evidentemente. Es una mirada entre ácida, triste e irreverente sobre las características de la vida en aquella época: sobre la enseñanza ridícula, cargante y católica, sobre la moral estricta y vacía, sobre la policía inepta, sobre la familia, sobre los pedigüeños, sobre los curas, sobre la muerte como modo de vida, sobre poetas muertos por la abundancia de la primavera... Es un mundo inmenso nacido del microcosmos de un bar de Toledo llamado “ Café de los locos” donde el narrador ve la posibilidad de que todos los habituales del bar sean elementos y protagonistas de una novela, de esta novela. Y así todos ellos aparecerán en la novela, en diferentes términos y momentos, participantes de historias en las que serán meros comparsas o elementos principales. Pero que a modo de puzzle extremo, o quizás debería decir a modo de investigación detectivescas deconstruida, es decir elementos individuales, solitarios, que van recomponiendo una historia que en principio sólo se supone sugerida, real pero partida por una confusión de términos, personajes ambivalentes, nombres que se confunden debido que a veces son una cosa y otras veces otra. Así la “Lunarito” será hija, amante, criada, prostituta, asesina, acosadora, o “García” será pobre o colaborador de la policía, o poeta muerto de mucha vida: o Gastón será hijo, hermano incestuoso, ladrón, o, por ejemplo, Carmen, será hermana, monja... Todo un mundo de soluciones, personajes que se acercan y alejan, de historias que se solucionan, que se explican, y que tienden a reunirse como por efecto de la atracción de un agujero negro a los planetas que se le acercan, para devorarlos, pero en este caso para masticarlos, deglutirlos y devolverlos convertidos en una historia completa, circular y magnífica sobre la vida, sobre arte, sobre literatura de la buena , esa que aunque sea escrita por un hombre con riesgo de ser olvidado, es tan digna o más que la de los escritores de alto copete, títulos nobiliarios o amantes de papel cuché de esos de revista.


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