domingo, enero 23, 2005

LECCIÓN DE ALEMÁN de Siegfried Lenz

LECCIÓN DE ALEMÁN (Deutchstunde)(1968) Siegfried Lenz
Editorial :Caralt
Año : 1973
Páginas. 395




Argumento







Siggi, un joven alemán está recluido en un reformatorio para jóvenes en la Alemania posterior a la 2ª Guerra Mundial. Allí como castigo y como elemento de aprendizaje debe escribir una redacción sobre "la alegría del deber". En dicha redacción Siggi plasmará sus recuerdos de los años en casa de sus padres, cuando niño, durante el transcurso de la guerra, donde su padre, jefe del puesto de policía del pueblecito, debe obligar a un gran pintor a dejar de pintar por orden del Reich; la obligación incluirá a Siggi como colaborador obligatorio de su padre, pero Nansen, el pintor, le pedirá, también, que lo apoye frente al padre. El “deber” como asunto necesario, el “deber” como lugar que no se quiere escapar, como prisión buscada más que obligada, es el tema del libro; pero no se queda esa obsesión necesaria en el cumplimiento del deber del policía para con sus superiores, sino que se alargará en tiempo y en espacio más de lo obligado, y se extenderá hacia sus familia y sus conciudadanos, es como una cegera hacia adentro, es como si las montañas solo se escalaran hacia la cima y nunca se bajara.
 El tiempo que discurre con la ruina del Reich y de Alemania es, en principio, termino en el que discurre la el escrito -el castigo- de Siggi, pero sus experiencias en el reformatorio aparecen y desaparecen para, más allá del tiempo y el espacio común, encontrarse en las playas de su pueblo, en su casas y en la mente de él mismo siendo niño; en aquel tiempo cuando todo era lucha y desasosiego. Y aunque parezca que el tema del libro, se circunscriba a la lucha de dos necesidades: la del que quiere seguir sus obsesiones sobre el deber hasta el fin y la del artista que quiere crear reflejar su mundo en lienzos y colores ; en realidad la novela habla de más mundos; del mundo de lo creado por el arte, del arte en sí, y de la pintura en concreto: Siggi ama la pintura, la creación, y por ello describe los paisajes y sobre todo los personajes que aparecen en los cuadros de Nansen,que parecen que , para él, se desprendieran de su lugar en el lienzo, para salir de él, y mostrar un mundo de brujas, fantasmas, y personajes desenfocados, que parecen mostrar que se encuentran lejos de esa pueblo, de ese lugar de esa derrota, de esa mentalidad siniestra.


Mi Opinión



Un hermoso, cruel, acertado, analítico, sincero, libro. Lenz describe con detalle las dos vidas del protagonista: en el reformatorio y en su niñez en el pueblo. En ésta hace un análisis retrospectivo de la Alemania y sus gentes durante la 2 guerra mundial, donde el deber sin sentido, el deber ciego se superpone a cualquier análisis racional de la situación; donde las personas fijas en una meta ordenada dejan de lado cualquier sentimiento, cualquier virtud tras de ella.
El libro es una tratado de belleza; belleza en la escritura, belleza en las imágenes, belleza en las formas, pero también es un tratado sobre lo oscuro del mundo, sobre la obsesión por destruir, por dejar que los deseos de tu mente, aquellos que se centran en ti mismo y se centran en no salir de tus proyectos y tus propias ideas, sean los deseos que dominen tu vida. Siggi así habla de los triste y lo bello, de lo oscuro y lo atractivo, pero esa dualidad, ese descontrol en su mente infantil, ese enfrentamiento entre lo amado y lo exigido por su padre, es decir entre el arte y lo bello, y la exigencia brutal y sin fundamento de su padre, consiguen que su comportamiento comience a alterarse, hasta llegar a lugares que él no quiere describir, que oculta en la novela, hasta que poco a poco, el deber de contarlo, sí el deber, hace que surjan en los textos. Porque también Siggi cae en la obsesión del deber, no el mismo que su padre, no en el mismo sentido, sino, al contrario, como defensa del comportamiento de su padre.
Es una historia de separaciones y pérdidas, de olvidos y odios recogidos porque nada une a la familia, porque todo se centra en cumplir con una forma de vida, con la manera que se obliga en casa, hasta la muerte es una cuestión de deber, y es así porque el deber nace y muere en su padre, sus ideas solo circulan en él, no tienen más salida, no tiene posibilidad de ser rebatidas.
Hablar sobre este libro es hablar sobre el círculo que rodea a la necesidad de conocer y de saber, de creer y comprender, muestra el lado contrario de las cosas; ese que muestra lo que ocurre cuando falta la amistad, o la fidelidad o la comprensión o el propio, y simple, amor.
La forma con la que está escrita es tan hermosa que a veces cubre el tema del que trata, y no es una acusación negativa, todo lo contrario, es que pareces olvidarte sobre lo que lees cuando te pierdes en las sensaciones que van dejándote las palabras, las frases, las imágenes que va añadiendo, Siggi, a su castigo... Retomar el texto absorto en tu mente y en las páginas del libro es, luego, un auténtico placer.
Leí una vez que este libro era una hermosa obra de arte y puedo jurar que quien dijo eso no estaba confundido en lo más mínimo.



1 comentario:

  1. Siggi es un joven al que han recluido en un reformatorio donde llevan a los jóvenes que sentencian como “de educación difícil”.
    La mayor parte de la novela es la historia que nos cuenta el personaje a través de su ejercicio de redacción que le han impuesto como castigo, entrelazada con su vida en el reformatorio.
    Por voluntad propia, Siggi desea, necesita extenderse en el castigo impuesto, recluyéndose en su habitación por un periodo muy largo mientras redacta en sus cuadernos cómo se desarrolló su infancia. Nos llevará de su mano hacia todo un ejercicio de introspección, que por momentos ahoga.
    El tema de la redacción debe tratar sobre el cumplimiento del deber, concretamente “la alegría del deber”, tema que Siggi mostrará a través de la figura de su padre como un claro ejemplo, no de alegría, sólo la forma en que su padre, policía del pequeño pueblo, cumple con su deber. La orden que llega al pueblo de Rugbüll de prohibir al artista Max Ludwing Nansen a seguir pintando sus cuadros, se convierte en una fijación. No sólo destruye pinturas de Nansen sino la infancia de Siggi.
    Es toda una reconstrucción de su niñez, contada magistralmente, pero sólo si el lector se agarra fuerte de la mano de Siggi leerá esas lineas que se encuentran a través de la sutileza con la que el autor narra. De lo contrario, leerá una buena novela, pero se asomará a su interior de igual forma que los psicólogos del reformatorio.
    Es una novela intensa, desgarradora…y su autor consigue con esa especial sutileza mostrarnos el “alma” de Siggi.

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