viernes, noviembre 20, 2015

EL PLACER DE VIVIR de ANDRÉ COMTE-SPONVILLE














EL PLACER DE VIVIR de ANDRÉ COMTE-SPONVILLE
le gout de vivre 2010
Edt. Paidos 316 Pág
Trdct. Marta Bertran Alcázar






Lejanos quedan los años de Instituto en el que un profesor aburrido de enseñar -ni me acuerdo de su nombre- repetía formulas y términos filosóficos -dialéctica, esencia, substancia, ataraxia, metafísica, ontología...- que nosotros apuntábamos asombrados y pensando lo mucho que nos costaría aprender de memoria términos de nombre difícil y sentido ininteligible. Apurábamos hasta los días anteriores al examen para quitarnos de encima a la mayor brevedad posible aquel tostón que nadie intentó enseñar con interés, quizá persuadido -el profesor- que aquellas -como las anteriores- cabezas estudiantiles no tenían interés en la Filosofía. Posiblemente sea cierto, pero no dejo de culpar a aquellos profesores porque no supieron, al menos, sembrar un gramo de curiosidad en aquellos cerebros, ni siquiera lo intentaron, perdieron la batalla sin combatirla. Hubiera bastado con hacer amenas sus clases, o simplificar las teorías de las que hablaban -de los términos específicos que usa la Filosofía- para hacerlos cercanos al alumno, al posible interesado, al joven que , esquivando la primera sensación de terminología “imposible” se adentre en ese mundo. Muchos años después, me he interesado por la filosofía -debido al tiempo pasado no creo que sea por aquellos profesores- ., y me ha hecho gracia, mientras buscaba en Internet libros que pudieran ser interesantes, que viene a ser lo mismo que en literatura, discusiones entre , digamos, a”academicistas” que defienden la Filosofía estricta de rancio abolengo, vocabulario disciplinado y consensuado, y cierto sentido de “Club Privado” no de alterne, por supuesto, sino de entrada solo permitida a los iniciados. Estos se enfrentan a una rama de la filosofía que pretende “democratizar” el Club, abrirlo a personas no iniciadas específicamente en ese campo, y dar una versión más “accesible” de los tratados filosóficos de los grandes autores. (No confundir con la auto-ayuda que no es lo mismo, para nada) Mi opinión sobre esta discusión supongo que no le interesará a nadie, pero la expondré: a mi me parece que dejar abierto el mundo de la filosofía a personas que por cualquier razón se interesan en ella es bueno, facilitando su entrada con caminos fáciles y hábilmente señalados. Si les interesa ya buscarán la forma de leer los más clásicos o puros a su tiempo. Sería, si no fuera así, como si hicieras leer “La muerte de Virgilio” de Broch, "Hojas de hierba" de Walt Whitman  o “Los reconocimientos” de Gaddis a un niño de 15 años...No... aún no es el momento...





“El placer de Vivir” son 101 comentarios breves , debería decir artículos periodísticos, sobre diferentes temas, actuales o no, del filosofo francés Comte-Sponville. En ellos expone toda su forma de ver el mundo, explica su análisis de las cosas, influida por su ateísmo, su sentimiento de libertad y de moral basada -así lo cita muchas veces-en Spinoza, Alain, y los estoicos. Todo eso está muy bien, pero caería en el error del que acuso a los profesores más arriba, si siguiera por estos derroteros. No, ese libro no es un tratado filosófico, no es una conferencia para iniciados, no es un discurso al uso. No, no es eso. Comte-Sponville es un filósofo divulgativo, sus esquemas expresivos no pasan por una utilización estricta y austera de la terminología tradicional de la filosofía... la usa en su termino justo y combinada con un lenguaje accesible al lector que se acerca a ese campo. Sus temas no tratan de elevados términos abstractos, tratan desde el racismo, la ideología, Juan Pablo II, los atentados del 11S, la navidad, la felicidad, el planeta de los simios, mayo del 68, eclipses, el amor, los nazis....Digamos que tiene un extenso muestrario de temas de los que opinar y hablar. Pero eso no es lo importante del libro, al menos lo más importante, sino que es la presentación de la duda, la exposición de ideas que te harán dudar sobre lo que siempre has pensado y, al menos, te señalarán una duda sobre si lo que siempre has pensado es la única respuesta o explicación. También te surgirán nuevos temas en los que pensar, en los que la cosas parecen descubrir una nueva forma, un aparente color distinto, ya que a pesar de la multitud de veces que te ha ocurrido o en los que has pensado en ello o simplemente han pasado por delante tuyo, no te habías parado a pensar en por qué ocurre, o cómo ocurre, o para qué ocurre.... El libro sólo intenta dar con el camino que más se acerque al del sentido común, mediatizado por el poso “ideológico” del autor, pero que, aun así, muestra la manera de avanzar en ese camino... Él expone sus ideas, no las impone, y trata siempre de ser respetuoso con las ajenas. Así de este libro sólo saldrás con tu propia opinión, sea debido a que aceptas la que en él ha enseñado, sea laque tu has sacado tras tu propio razonamiento.


Existe otro lazo que te atrapa del libro, dejando de la lado preguntas o miradas diferentes a las que siempre has tenido, y es una nuevo punto de vista sobre la belleza, sea de las cosas , de las situaciones o de las personas, este libro te enseña un resquicio por el que mirar a las cosas y a las personas de un modo diferente, atreverte a mirar -o a reaccionar ante ellas- desde otro lado, desde otro punto de vista, o simplemente descubrir que hay belleza ahí también, siempre la ha habido, y ciego de ti mirabas la televisión...


Que nadie se confunda, ya lo dije antes, esto no es un libro de auto-ayuda, no va de eso, no te aconseja nada, no te habla de nada para ser feliz, no tienes que hacer nada debido a este libro, no dejaras de fumar en 24 horas, no. Es un recorrido por el mundo de Comte-Sponville, de sus ideas, de sus claroscuros, de sus penas y letargos, de sus opiniones y fantasías, de su saber y sus lecturas, de su pasado y sus manías. ¿Que te puedan servir para algo? No lo sé... Si te sirven para reflexionar sobre ciertos temas en los que nunca te habías parado a pensar, o para ver nuevos puntos de vista que no tenías...ya sirve para algo. Para mucho...

"Tú no deseas las cosas debido a que son buenas, son buenas debido a que tú las deseas"

wineruda

jueves, noviembre 12, 2015

EL CERCO DE LA IGLESIA DE LA SANTA SALVACIÓN de GORAN PETROVIC
















EL CERCO DE LA IGLESIA DE LA SANTA SALVACIÓN de GORAN PETROVIC
opsada crkve svetog spasa 1997
Edtr. Sexto Piso 399 Pág
Trad. Dubravka Suznjevic






Reconozcámoslo la gente huye ante lo inusual, le espanta lo que no sea la cómoda seguridad de lo tradicional -acostumbrado, rutinario, típico- es decir... lo normal; lo que siempre ha estado así y a santo de qué viene nadie a cambiar... Si las cosas funcionan con gasolina nadie debe venir a decirnos que no, que de verdad funcionan con aire, o agua o debido a que lo deseas mucho mucho mucho ... No, las cosas rectas y sin sustos, calmas y sin olas, que molestan el nadar de espaldas. Y sin poemas, ni metáforas, ni siquiera alegorías, ni siquiera prosopopeyas que molestan al entendimiento lógico y formal de las cosas, al normal funcionamiento de la novela de toda la vida de Dios... Así que, haré un pequeño manual para lectores de Petrovic,y de “El cerco de la iglesia de la Santa Salvación” ( y de “Atlas descrito por el cielo”, y “La mano de la buena fortuna” que son como hermanos de éste)...No lean a Petrovic a quienes no les guste la poesía, pero no ésa de profundas cuestiones morales y difíciles metáforas (no se asusten) sino la poesía de bellas imágenes, caprichosas combinaciones de palabras -elegidas con mimo-, e ideas de sedimento a largo plazo. No lean este libro si no les gusta los libros imaginativos, rabiosamente creativos, tercamente soñadores; donde lo etéreo es palpable, lo inmaterial vive y se reproduce, donde los vientos hablan roban engañan convencen, los pájaros mecánicos tiene vida, las Iglesias flotan en el aire, los rezos funcionan, por las ventanas se ve el pasado, el presente y el futuro, donde los rayos de luna se tejen y los del sol y los de las teas, y donde las historias habladas se guardan en sacos y los sacos se vierten en pozos. No lean este libro si no les gusta la magia de y en la literatura, pero no esa de varitas y sombreros de copa, sino la que retuerce el mundo, lo agarra por la solapa y lo vuelca, lo pone cabeza abajo y de sus bolsillos caen todos sus inventos, mentiras y verdades, lo que oculta y lo que sorprende: abejas que guardan palabras sagradas, plumas de propiedades milagrosas, pájaros que vigilan el mundo, las lagrimas son atrapadas, las imágenes se guardan en frascos para enamorar a príncipes lejanos, voces que mueven el mundo, los ladrones que roban futuro, creencias que defienden ideas, espinas de pescado que acaban con ejércitos, vida que solo transcurren en los sueños. No lean este libro si no les gusta el arte, por ello no lean este libro si no les gusta María Callas y A.C.D.C...




Goran Petrovic cuenta en este libro tres historias, una cercana en el tiempo -pero que nace en el pasado lejano y en los sueños- y dos historias lejanas: una que da el título al libro y que cuenta el cerco de la Iglesia Serbia de la Santa Salvación por parte de guerreros búlgaros y cumanos; otra la historia del Dux de Venecia y la caída de Constantinopla debido al ataque de soldados de la Cuarta Cruzada. Todas las historias están unidas por una finísima llave, tan delgada y volátil como la pluma de un pájaro. Son historias de guerras y de destrucción: la guerra de Bosnia que destruye todo, toda la confianza, toda verdad, toda comprensión, todo futuro, todo lo bello; el cerco de la iglesia que va destruyendo todo lo sagrado y hermoso que hay en aquellos páramos y edificios, y el ataque artero de las tropas cruzadas contra la ciudad de Constantinopla . Momentos, lugares, estados, estaciones distintas pero donde todo fluye pero donde las cosas parecen ser evidentemente iguales. Pero también son historias de amor, el amor de Bogdan , protagonista actual, por su amada y por sus pájaros y por el mundo, y por la necesidad de encontrar algo que lo salve. Amor por Dios de los monjes de la Iglesia de La Santa Salvación, respeto por sus creencias, por su fe que mueve montañas, por su pasado, por las leyes que lo mueven. Y otro amor, más prosaico, del Dux de Venecia por el poder y el dinero.



Amor, poder, lucha, saber, conocimiento, vida, salvación, Fe, tradición, respeto, naturaleza, verdad, imaginación... de todo ello habla Petrovic. Habla de lo viejo y de lo moderno, de como todo se une, too está atado y enlazado. Habla del engaño que producen los sentidos, de como no se ve el presente, no te lo dejan ver, está atrapado en las vistas de las ventanas que nos pusieron los arquitectos del mundo en nuestras casa, los mismos arquitectos que dan información al mundo, enseñan a las personas, o roban el futuro. Habla de un pasado que conocía las formas para descubrir los secretos del mundo pero que nos fue arrebatado. Sí, habla de todas esas cosas serías y podría parecer que pomposas, pero no dejo de creer que el libro tiene todo ese componente de parodia, de simulacro de historia de Serbia y del mundo, pero que en parte pierdo por desconocer primero la historia de Serbia y , segundo, las claves del pensamiento Serbio actual. Pero bueno, que no les importe, el libro es tan magnífico como parece. La verdad es que si miras un paisaje exquisito respetas lo que es, aprecias como vuelan las aves, como serpentea el rio, como vibran las hojas con el viento, como destaca el verdor de la hierba y el blanco de la nieve en la cima gris de las montañas, como suena el susurro del viento, el fragor de la catarata, pero no piensas que antes aquello era un mar antiguo. Disfruta del presente...






wineruda



miércoles, noviembre 11, 2015

FORMAS DE MORIR de ZAKES MDA















FORMAS DE MORIR de ZAKES MDA
ways of dying 1995
Edt. Barataria 237 Pág.
Trdt. Bianca Southwood







Aún donde mora el terror, incluso donde la desgracia y el asesinato -la muerte inútil y gratuita- habita entre los poblados de casas de hojalata y cartón. Allí donde el hambre, la injusticia, el racismo establecido, la lucha de etnias, el dolor, la sospecha, la más oscura parte de la historia del hombre moderno restalla sobre sus calles de cemento podrido, en sus riachuelos de sangre y vómito, en sus paredes de balazos y graffitis, en sus cielos de humo y gritos de terror...Incluso allí existe un resquicio para la dignidad, el respeto, la pequeña -mínima- esperanza de tener orgullo y respeto por el mundo -por el pasado y por el presente-. Eso no pueden arrancarte de los ojos, ni de la cabeza, ni del alma, ni siquiera de los pies agrietados. No pueden desraizar pequeños momentos de vida agradable entre escombros, no pueden evitar que exista la mirada compresiva entre iguales, el roce de la palma de la mano sobre una mejilla mojada por el llanto, los sueños posiblemente imposibles, el pasado que tuerce por la esquina y se acerca con pasos afeitados; no, no pueden. Y aunque parezca un tronco flotando sobre un lodazal inmundo, siempre queda a flote el momento para ser libres en compañía de un amigo, de una amiga, de un recuerdo sedoso, de una canción imposible, de una risa ensoñadora, de un respeto que mereces, de la dignidad que te has ganado a manos llenas.



Toloki es un vagabundo que se gana el sustento como plañidero en los entierros de alguna ciudad de Sudáfrica durante los años del apartheid. Extraño, feo y maloliente, sobrevive de las exiguas rentas que le dan los parientes de los finados en los muy frecuentes funerales de los barrios pobres de la ciudad. En uno de ellos reconoce a Noria -la bella Noria-, una amiga de la infancia, a la que han matado a su pequeño hijo. De aquel encuentro surge una narración donde se revuelve el pasado en su poblado natal. Los buenos, alegres, raros, llorados, pacíficos días de infancia en los que los dos fueron amigos, hasta que la edad y la vida los separó. La tranquilidad de aquella época, contrasta con el presente duro y violento, donde el asesinato, el hambre, la violencia, el racismo son lo único que conocen. La comprensión del pasado y la unión en el presente es lo que les hace volverse fuertes. Y desde desde debajo del tejado de hojalata de la casa donde conviven ven el mundo girar y se encuentran con un mundo violento donde la policía racista , y a grupos de asesinos de un jefe tribal contrario a los pobladores de las barriadas que son ayudados por el propio estado, y a los grupos de autodefensa de las propias barriadas de disparo fácil, todo un círculo viciado, terrible, desquiciante. Pero aprenden a sobrevivir entre cenizas y lágrimas. Pequeños gramos de felicidad envueltos en polvo del camino.






La historia está contada por un narrador grupal. Un “Nosotros” que habla sobre la vida presente y pasada de Noria y Toloki, que nos enseña su vida a los largo de esos años, ya que es el grupo el que conoce el mundo en que viven los dos, el que los defiende -y ataca,- el que comprende -y desprecia-, el que enseña -y maleduca-; toda la vida gira alrededor de la tribu y de las personas que te rodean, no pueden vivir sin ellos. Y así la historia sólo puede ser contada por ellos -por nosotros- los que aman -o no- a Noria y Toloki: sea en la tranquilidad extraña de los poblados y de las montañas, sea en la violenta ciudad.; sea en la infancia normal y casi mágica, sea en la madurez cortante y triste. Así el libro compone una historia colmada de mágicos pasados y oscuros presentes, de supervivencia extrema pero asumida, de odio pero también de ayuda mutua y comprensión -las tristezas y pobrezas se pelean en grupo-; compone un relato de dignidad y deshonra, de risas infantiles y lágrimas de madres.



Nada escapa al mundo de Zakes Mda, toda la contradicción de un mundo injusto y cruel, pero donde las personas son también acreedoras de contener toda la fuerza de la vida, toda las posibilidades de ser felices -aunque sea solamente durante un instante, durante un sueño, durante una risa compartida mirando unas fotos de una revista-. Y así el libro compone un mural de la vida en Sudáfrica en aquel instante, en aquel sitio, en aquella vida de asco.



wineruda

jueves, octubre 22, 2015

PIEZAS EN FUGA de ANNE MICHAELS


















PIEZAS EN FUGA de ANNE MICHAELS
fugitive pieces 1996
Edt. Alfaguara 308 Pág.
Trd. Eva Cruz García



Encuentra el modo de hacer necesaria la belleza; encuentra el modo de hacer bella la necesidad.


           Siempre escribo reseñas acompañado de música, que puede variar en edad y mesura, pero esta reseña me ha llevado, no he tenido otro camino, a la Misa de Réquiem en re menor de Mozart. Toda la tragedia, todo el dolor y misterio que acompaña a cada una de las notas de la partitura, solo es comparable a la belleza, a la estremecedora delicadeza de sus coros, al sonido trágico y conmovedor de las voces que cantan el Kyrie Eleison; a la imborrable sonoridad del Offertorium. Lo que debiera ser un canto fúnebre, se convierte en un turbador signo del esplendor entre cualquiera de las artes. De igual modo “Piezas en fuga” es la constatación de una tragedia, donde el olvido es imposible, donde el dolor y el recuerdo son como voces, ecos, que se elevan como un Réquiem insistente, agudo, lacerante, pero querido, porque todo lo que se olvida parece morir, todo lo que no se extraña acaba en el rincón oscuro de la mente, ése donde la mente no perdona pero sí encarcela todo el pesar por las personas y, también, por los hechos -las caricias, el sonido de un piano, de una risa estridente, de un olor penetrante, de un rastro de pisadas amadas en el barro- que se quedaron atrás injusta y salvajemente. Pero, como en el Réquiem de Mozart, la belleza de la composición de Anne Michaels se suspende sobre el libro, como una brisa suave que domina una atardecer ardiente -infernal-. Las palabras elegidas, las imágenes, la profunda poesía de sus textos y sus ideas, los recorridos de sus personajes, todo, son como partes de un composición coral , que al unísono recrea un movimiento infausto pero con voces precisas y hermosas. Así aparece esa extraña contradicción que entraña todo el arte, y, ciertamente, la literatura que es el enfrentamiento de lo bello y lo triste, lo hermosa fealdad de un texto donde lo que cuenta se enfrenta a cómo se cuenta, ese brutal choque entre lo que no quisieras ver en un papel -que repudias lo que cuenta- pero admiras la forma en el que al autor se ha enfrentado a él y lo ha contado. Infierno de hermosas fogatas.



Cuando un hombre muere, sus secretos se juntan como cristales, como la escarcha sobre una ventana. Su último aliento oscurece el vidrio.



            En esta novela, escrita en primera persona, el protagonista es Jacob, un niño judío polaco, que presencia el asesinato de su familia por los nazis. Huye sin destino ni esperanzas de su escondite y es salvado por un profesor griego - Athos- que lo lleva a su tierra. Allí, escondido durante los años que duró la invasión nazi de Grecia, va aprendiendo a vivir pero no a olvidar a sus padres, a su hermana -Bella-, al horror, va sucumbiendo al terror a la vida que le acompañara gran parte de su vida, pero, también, va aprendiendo a conocer y querer a Athos -su forma de ver la vida y el mundo, sus gustos, sus manías-. Los dos emigraran a Canadá, donde Athos sera profesor de geología y escritor de libros que denuncien la barbarie nazi. Allí Jacob conocerá otro mundo, otra vida, pero nunca se separará del fantasma presente y querido de su hermana y de la presencia atronadora de sus padres, pero tampoco de los terrores que le sobresaltan el sueño, le atosigan el alma, le hacen voltear el corazón. Pero, también, allí conocerá a sus más queridos amigos y a su esposa, que cambiará su forma de ver el mundo y el pasado.



Escucho los sonidos de la preparación del desayuno, sonidos que duelen. Escucho a Yosha, cada nota aprendiéndose el aire. Labios de gravedad me empujan hacia la tierra. Lluvia helada se adhiere a la nieve recién caída, plata y blanco. En el sofá de Maurice, los juncos se enredan a lo largo de la orilla del río, la lluvia de primavera cae con fuerza en la artesas de hojalata, la habitación está sumergida en el clima. Cada sonido es tacto. La lluvia sobre los hombros desnudos de Michaela, Tanto verde, que vamos a pensar que tenemos algún problema en los ojos, Ninguna señal se da por sentada. Otra vez, otra vez por primera vez.



              A Anna Michaels, no le importa tanto construir una novela estrictamente escrita con los cánones de composición al uso, no creo que fuera esa su intención, ella necesita contar una historia sobre unos hechos terribles, para los cuales no escatima imágenes crudas y demenciales -como lo fueron- de las salvajes atrocidades de los nazis, y las cuenta como poeta que es, así como escritora que busca en lo más profundo de la mente y del comportamiento del ser humano; de ese modo habla de todas los pasos que da el ser humano: el crecimiento, el amor filial, el amor de la amistad, el amor sexual y sensual, la madurez, el ocaso. Y cada paso que dan los protagonistas,-sus errores, sus triunfos, sus manías, sus rencores, sus miedos – es acompañado por una preciso corte, una elevada punción, que muestra sus entrañas, sus más recónditos anhelos, sus más profundos odios, sus mas queridas cosas, sus pequeños apegos. Es una novela sobre los latidos de Jacob, sobre su desordenada e insegura vida. Su historia no tiene, no necesita, un lugar, ni siquiera unas anteojeras que le enseñe el camino, se mueve con el impulso que le da la memoria, y, por ello, sobre el recuerdo y el olvido (imposible, posible, deseado, odiado, amoroso, cruel). La memoria no tiene estanques, no tiene puentes ni diques, planea sobre las personas desmedida y afanosa, como el vuelo de un albatros, como la belleza de un atardecer en la isla Griega donde vive Jacob con su mujer (la mujer que lo salva). Éste es un libro descontrolado como una larga poesía, sin cuartetas ni tercetos; es una narración para leer con el alma oprimida y los ojos lastimados por la luz oscura, pero con la alabanza de una creación bella, apasionada, firme en los conceptos, y admirable en los verbos, en las recreaciones, en los dibujos de vidas, en los paisajes, en los caudales de sentimientos, en los adjetivos, en los sustantivos, en todo, o en casi todo;  es un libro sobre Jacob, un niño desmantelado por la vida, al que le salva el amor -de alguien, el oculto en el mundo-, el que le ayuda a ayudarse a él mismo, el que preña sus sueños de vida por vivir más que vivida.




           Es una novela de lágrimas, de rabia, de odio, de sensaciones bastardas, pero también es una historia de redención, de búsqueda de salvación, de recuerdos, de poesía contada para ser apreciada como una bebida anhelada tomada a pequeños sorbos.

Impresionante


viernes, octubre 16, 2015

LA CRIPTA DE INVIERNO de ANNE MICHAELS















LA CRIPTA DE INVIERNO de ANNE MICHAELS
the winter vault 2009
Edt. Alfaguara 320 Pág.
Trdc. Eva Cruz




No sé si sabré escribir sobre este libro y exponer todo lo que cuenta, el cómo lo cuenta y para qué lo cuenta. No sé si me perderé en todos los mares, ríos, caminos, cuerpos, pieles, piedras, flores, muertes, vidas, sonidos, mensajes, tentaciones, silencios, gritos, lágrimas, colores, sensaciones táctiles y visuales, penas, cantos, sufrimientos, explicaciones, abandonos, búsquedas, amores, olvidos, recuerdos... Sobre todo recuerdos, esos que explican y dan sentido a la vida, lo quieras o no. No sé si sabré encontrar el camino por el que pueda mostrar apenas una ventanita, pequeña y solitaria, por el que pueda entreverse aunque sea sólo el matiz del color de las historias que cuenta o el último rastro del olor que queda tras el paso ágil de una persona; no sé si sabré siquiera eso,  tan extensa de sentimientos como profunda de explicaciones es esta novela, que no sé si lo conseguiré.


Recuerdo escribir con aquel bolígrafo en aquel cuaderno: “la tía Grace murió en el otro lado del océano”, y también pensar en lo raro que era que hubiera vivido toda su vida, y también muerto, en un lugar que yo nunca había visto, la clase de revelación dolorosa de maravilla y pena, excitación y desorientación, y el proceso lentísimo de comprender que la propia ignorancia sigue creciendo precisamente al mismo ritmo que la propia experiencia”


No sé si he podido siquiera advertir si esta novela está escrita en prosa poética o, a veces,  es poesía pura y simple. Sus textos buscan la belleza, a veces por el sentido de las palabras, a veces por el placer desnudo de la belleza de las imágenes, -la detallada descripción de un acto, de un pensamiento de una escena, de un olor o de una simple flor-, a veces por el sentido profundo -oculto o brillante- de lo que realmente expresan. La belleza se encuentra sostenida entre versos sin rima, y frases sin verso. Es una novela de palabras, de expresiones, de remembranzas, de penas esculpidas, pero no es una novela de olvidos. Nada esta expuesto a la amnesia, nada a la ingratitud, nada a la oscura esquina rota de la indiferencia. Y tan contundentes son sus historias, tan expresivas sus convicciones, tan vehementes sus recuerdos, que ni siquiera la densa suavidad de las palabras puede suavizarla, ni ocultarla al lector menos atento. Está ahí, caliente y viva, para hacer masticar al lector las piedras férreas de los ríos, las nieves frías de los páramos o las secuencias crudas que quisieran hacernos hacer cerrar los ojos y no verlas.



Un jardín tiene que tener un sendero” solía decir mi madre, y tenía razón. Un sendero que se ha ido labrando su camino en la tierra, hundiendo cantos, con hierba que comienza a crecer en las hierbas -dijo Jean- un sendero que el uso constante ha ido grabando en la tierra. Igual que con el correr de los siglos, los escalones de la piedra se ahuecan en el centro. Imagina si unas simples botas son capaces de gastar la piedra, igual que algunas historias se curvan en el centro tras siglos de ser contadas. La tierra sabe por donde hemos caminado...




Son dos historias separadas y unidas a la vez. Una es la historia de un matrimonio, Jean y Avery, La otra es la historia de unos enamorados, la propia Jean y Lucjan. La primera situada en Egipto en los años sesenta del siglo pasado, durante al construcción de la presa de Asuán. Allí  Avery es un ingeniero que trabaja en el traslado del templo de Abu Simbel y jean lo acompaña. En el segundo la propia Jean se refugia, se agarra, se sostiene, vive entre los sentimientos e ideas de Lucjan, un artista exiliado polaco en Canadá. Pero no es una historia sobre el amor, o, al menos, no sólo es eso. Esta novela es una historia sobre el pasado, sobre los recuerdos, sobre la muerte, sobre la reconstrucción, sobre el imposible olvido, sobre el implacable poder del mal y el odio sobre las personas inocentes.

Pero no, no es solo eso. La novela habla de muchas cosas,: habla de como el pueblo Nubio tuvo que dejar sus tierras, casas, muertos, vida, tras la construcción de la presa de Asuan, y dejo allí sus recuerdos, su forma de ver el mundo, sus olores, sus pasos en el sueño, sus paredes manchadas, sus balcones al ocaso...todo perdido por el afán de unos por dominar la naturaleza, sin tener en cuenta a las personas, y el poder creador y protector del recuerdo, de las pisadas repetidas por los mismos caminos, de las tumbas no olvidadas, de los años sumados que constituyen décadas y siglos en los que las personas aprenden a conocer el mundo -su mundo- y la naturaleza. Habla , también, el libro del pasado de Jean , Avery y Lucjan, y de todas las personas que le rodean, de la soledad y el desarraigo que les convoca, que los une, de la pena por las cosas que hicieron o no, de las cosas que olvidaron, de las personas que perdieron, de los deseos que no cumplieron. Y del horror... del horror de la guerra en el gueto de Varsovia o de Alemania, de las muertes, de todas aquellas muertes sin sentido,pero también del intento inútil de olvidar, y de tratar de reconstruir el mundo sobre los huesos de los muertos, sobre la sangre de aquellos cuerpos: mentiras poderosas sobre verdades que no se debieran ocultar. Habla sobre la falta de inocencia del mundo, sobre tragedias que se asumen, pero no se olvidan, como partidas de ajedrez entre la mente y el espíritu,, entre las lágrimas y el rencor solitario. Y habla de la perdida; de la perdida de los padres, de los seres queridos, pero también de la perdida de la confianza, del amor, de la propia estima. Nada puede compararse a la desaparición, a la súbita, tremenda, y irreemplazable perdida de algo que quieres, la rabia escupida desde la mente y la entrañas... ese sabor acre de la rabia... Y habla del dolor, oculto o público, que reposa sobre todo como un manto de nieve en la pradera, como una nube de polvo en la carretera, todo el dolor del mundo que se agolpa a veces en las sienes de una persona, o sobre el hombros de la multitud agolpada en los andenes de la última estación o sobre las paredes de los muros de ejecución o sobre los margenes de los cementerio. Habla de darle sentido al mundo, aunque sea a una pequeña partícula del mundo, ésa que sostiene tu mente, da equilibrio a tus actos y a tus ausencias, ésa que mantiene el cuerpo en la posición adecuada al movimiento de la esfera terrestre. Habla, también, de las palabras, da las voces, de los cuentos en la oscuridad, en las conversaciones que añaden valor a tu mente, de la comprensión por la palabra y el pensamiento, único camino útil. Habla.....


-Cuando la tierra está demasiado helada como para cavar tumbas -dijo Lucjan-, los muertos esperan en criptas de invierno. Estos edificios siempre tienen una cierta dignidad, ya sean de ladrillo o de piedra con caros apliques de bronce, o un humilde cobertizo de madera, porque se construyen con respeto por quienes yacen entre sus muros.





No sé, por fin, si sabré decir qué es esta novela: ¿novela filosófica? ¿novela sobre la vida?¿el amor? ¿el recuerdo? ¿la pena?... No lo sé, acaso todas, quizá ninguna. Solo podré decir lo que dije para describirla a una amiga: buena como una larga conversación entre amigos, como una historia contada por un viejo profesor, bella como un poema, difícil como todo lo que merece ser encontrado.


wineruda

jueves, octubre 01, 2015

OPINIONES DE UN PAYASO de HEINRICH BÖLL




















OPINIONES DE UN PAYASO de HEINRICH BÖLL
ansichtem eines clowns 1963
Edt. Seix Barrall 248 Pág.
Traductor : Lucas Casas





Las volutas de humo nacen para desaparecer, las llamas para ser apagadas, las vidas para acabarse, los ojos para cerrarse, los momentos para pasar, pero la historia -y las historias- nacen para ser contadas, no pertenecen a nadie, sólo, y exactamente por ese instante, para el que las escribe. Así “Las opiniones de un payaso” son una historia personal, la de ese payaso, pero inscrita, inseparable, al momento en la que cuenta, esa franja temporal única. Y de las palabras del payaso se describe una sociedad alemana tas la Segunda Guerra Mundial que quiere olvidar y otra que quiere poder. Böll hace arqueología entre las ruinas del pasado pero también en los grades edificaciones del presente. Y me pregunto ¿ es un libro pasado de moda, de esos que caducaron hace tiempo? Para nada...Los libros cuentan y son parte del momento histórico en las que viven, incluso son testigos, notarios y, los mejores, acusadores, de su historia. Aquellos, como éste, que consiguen coser entre una historia personal, las piezas de tela que cuentan la vida real, son los que soportaran el paso del tiempo, serán acunados como ejemplo y muestra de un mundo que existió y que aquí aparece sólido como las iglesias románicas.




Contado en primera persona, por Hans, el payaso de familia poderosa a la que abandona – y de la que es expulsado- para seguir su vida en los escenarios, y entonces comete el mayor pecado entre los de su gremio, dar lástima. Abandonado por Marie, se agarra al alcohol como Crusoe a su isla, pero sin Viernes que lo ayude. Desde el fondo de la botella solo ve el lugar en el que se ha estrellado en la caída. Nada sostiene ni su carrera, ni su vida, ni su futuro. Rechazado por el público, sin dinero, sin Marie, perdido su autodominio, abandonada cualquier forma de orgullo personal... Se aferra a sueños sin salida. Ésta es la historia de un hombre que recuerda, que ama y que odia, que se auto justifica y acusa, que repele y atrae, que angustia y da pena. Es una historia que cuenta un momento de la vida de un hombre, pero también describe un instante concreto de la historia de Alemania -durante y tras la 2ª Guerra Mundial-. Ambas situaciones se cruzan, se mezclan, se queman y vuelven a nacer juntas.


La rabia y la obsesión desbordan cada letra que compone el payaso. Y cada palabra son puñetazos
obsesivos y acusadores primero contra una clase de personas que llegaron al poder la derrota alemana; aquellos antiguos nazis embozados en los ropajes de líderes democráticos; pero también golpea a toda la clase católica que surge tras la guerra y a los que acusa de hipocresía y de estar ávidos de autoridad -a éstos odia más profundamente debido a que piensa que son los causantes del abandono de Marie-. Y por último es a sus ricos y poderosos padres a los que desprecia y achaca por haber tenido una infancia despreciable, ademas de ser los causantes, por su estupidez, de la muerte de su hermana. También existe un lugar, amplio, para recordar todos los momentos que pasó con Marie, las pobrezas, las risas, las tristezas, los viajes, los pequeños y grandes empeños de los dos, las lágrimas, los hoteles, los abortos, los amigos, y los enemigos... Esos enemigos, católicos como ella, que enfrentados al ateísmo de él, fueron minando, según él, la relación hasta devastarla.


Si te caes con todo, si tu caída es tan grande que llegas al infierno, si todas las manos que debían sujetarte son tan solidas como el humo del cigarro que ya no fumas, si has gastado todas tus fuerzas, si tus pies son un masa informe de los pisotones que has recibido, si las uñas con las que agarrarte a la pared te las has comido hasta la raíz. Créeme, deja quemarte alegre y modestamente entre las conmovedoras llamas del infierno. Y arrastra contigo a cuantos puedas...


wineruda

jueves, septiembre 24, 2015

AUTO DE FE de ELIAS CANETTI






















AUTO DE FE de ELIAS CANETTI
die blendung 1935
Edt. Muchnik 420 Pág
Trd. Juan José del Solar



Hace algunos años no hubiera podido terminar esta novela, es de ésas que necesita cierta experiencia lectora, ese poso que sólo deja el leer literatura. No toda ella, pero sí esa que supone esfuerzo de comprensión y separación, y que asienta los cimientos para que el cómo se dice y el qué se dice sean casi igual de importantes. Supongo que es como un espeologo que se acostumbra a pasar por pasadizos que para el profano son opresivos, pero que para él son lo máximo de la belleza, tanto por ellos mismos como por ser caminos que conducen a las cuevas mas grandes y hermosas, las que él busca. Es la conjunción de ambos sentimientos los que hace que la espeología tenga una rara similitud con cierta parte de la literatura: ¿Dónde poner los pies y los ojos para continuar sin caernos? ¿Cómo elegir las cuevas que visitar y que estén al alcance de mi experiencia? ¿ Como elegir el camino correcto para desentrañar los secretos de la cueva? Basta una simple mirada para saber si una cueva es bonita, o extraña o difícil, pero lo importante es atreverte a sumergirte en su hondura y descubrir por ti sólo lo que allí se esconde y que sólo tus ojos desentraña. “Auto de fe” es una cueva profunda, larga, intrincada, resbaladiza a veces, pero espléndida.



Desandar el camino que he recorrido leyendo “Auto de fe” es un ejercicio de equilibrismo. Primero tomaré, por probar, el camino corto: un erudito, Peter Kein, vive obsesionado por sus libros, es una especie de quijote moderno, trastornado, mas que por los personajes de las novelas, por su biblioteca. Un pedante, misógino y misántropo, que vive de absorber letras y páginas, y devolverlas al papel. A su paso, aparece una Dulcinea de rastrillo -su esposa Teresa- a la que odia y no soporta, es su adversaria -zafia, inculta y avara-, su antónimo, que le golpea y termina echándolo de casa. Entonces, en una posada de mala muerte, conoce a Fischerle, su Sancho Panza, un enano jorobado -adicto al ajedrez- al que adopta como criado, pero que termina siendo un codicioso que se aprovecha de él y del poco dinero que le queda. En sus aventuras aparecerán gigantes disfrazados como el asesino portero de su casa, o ciegos mujeriegos, o putas gordas, o limpia alcantarillas deshonestos, prestamistas convertidos en “librofagos”. Incluso, al final, aparecerá un bachiller -el hermano de Peter- que intentará dejar las cosas como estaban.



Pero no se puede recorrer una novela tan apabullante con ese simple recorrido. “Auto de fe” es, primero, el recorrido por la mente de sus personajes. En los que lo real y lo imaginado -soñado- se confunde hasta el punto de que eso que han imaginado se convierte en cierto para ellos -ilusos-; desde la imagen de muerte y destrucción -de sus amados libros- de la mente de Kein, hasta la necesidad de dinero de Teresa y sus locuras de ser millonaria y amada por un tendero ajeno a todo, o por la imagen de ser campeón del mundo de ajedrez de Fischerle, momento en el cual América se rendirá a sus pies y será adorado y amado por el mundo -hasta la desaparecerá la joroba-. “Auto de fe” también es un recorrido por lo más bajo de los instintos humanos: la muerte, el odio, la violencia, la misoginia, el pavor, el deshonor, la avaricia, todos sumergidos en un mundo oscuro y desolador, que de tan patético, resulta casi un ejercicio de humor negro, negrisimo, en algunas partes, pero no por condescendencia, sino por lo malicioso y sagaz que es la prosa de Canetti y por la poca condescendencia que se advierte para con sus personajes: siniestros o dignos de lástima, pero nunca indiferentes. “Auto de fe” es una crítica a los eruditos que viven ajenos al mundo, en sus “bibliotecas de marfil” lejanos al mundo y la sociedad, rellenos de pedantería y letras, se disuelven en un mundo ajeno a ellos, y no saben desenvolverse más allá de los lomos de sus libros. Estúpidos inteligentes que conciben el mundo a la medida de las frases que leen , pero no ven la pura realidad. Y es, a la vez, un recorrido por un submundo cerrado y oscuro, de un lumpen que malvive entre la sociedad vienesa, en lugares sórdidos y paralelos donde la violencia, la avaricia, el robo y la necedad, es el único componente del muestrario. La novela muestra un conjunto de personas que, a pesar de todo, se mueven bajo una lógica interna, todo lo que ocurre, hasta lo imaginado, tiene una razón de ser, todo se mueve así por que cada uno de ellos es la rueda dentada que mueve al otro, hasta el infinito. Como una alucinación filmada en plano único. Una sátira sangrante.


Y supongo que habrá un mundo de simbologìa que añadir tanto a los personajes, como a las situaciones, como a los temas del libro, pero, se me ocurre, que cada lector adivinará o advertirá una situación o un lugar común en cada página del texto, desde comparaciones con la llegada del nazismo, hasta críticas políticas o incluso literarias. A mí me ha parecido un intento por dibujar un mundo sobre personas extremas, desde eruditos hasta incultos, desde locos hasta el más cuerdo, desde ladrones al más honesto... Todos son parte de un mundo en el que se desdibuja la frontera entre lo real y lo imaginado, y la verdad parece no ser más que un punto de vista. Y los personajes son esclavos de sus instintos, necesidades y educación, nadie escapa de ellos.. Sólo en sueños.



Supongo que una parte habrá que atribuirse al traductor -Juan José del Solar- pero el lenguaje y el estilo de Canetti en la novela es un ejemplo para cualquiera que quiera descubrir a un gran escritor. Frases cortas y contundentes son lo único que necesita para poblar un mundo lleno de ilusos soñadores, asesinos exacerbados, pueriles eruditos y golfos de baja estofa; no se revuelca en la marea de las descripciones exageradas o soliloquios desquiciados o disquisiciones morales o , incluso, digresiones distantes; no, no necesita eso; con puntería de atleta concentra en la frase, en su contenido exacto y necesario, lo que quiere decir, y expresa lo que necesita para mostrarnos el mundo, su mundo. Lo cierto que es un autentico placer leer a Canetti, su prosa de filigrana sencilla, de adjetivos en retroceso y de verbos afilados es una auténtica delicia estética y técnica.






Hoy...

50 ESTADOS, 13 POETAS CONTEMPORÁNEOS de ESTADOS UNIDOS de EZEQUIEL ZAIDENWERG

  50 ESTADOS, 13 POETAS CONTEMPORÁNEOS de ESTADOS UNIDOS SELECCIÓN, TRADUCCIÓN Y PRÓLOGO DE EZEQUIEL ZAIDENWERG     Decían que decía...